Gaétan KABASHA

La realidad de la República Centroafricana

Experiencias vividas en la República centroafricana y las realidades socio.políticas.

Las guerras de África (Part 9)

Escrito por gaetan 25-11-2014 en analisis. Comentarios (0)

8. La guerra de Somalia.

Somalia es desde más de 20 años el prototipo de lo que se llama en el lenguaje internacional "un país fallido". Este término se aplica tan bien porque realmente el país se rompió en pedazos perdiendo por completo las características de un estado. Desde 1995, su sede en la ONU está desocupada. Somalia es la cara más amarga de un país que junta a la vez la codicia, la corrupción, el egoísmo, la pobreza y tantas otras lacras típicas de la degeneración. El resultado es una violencia generalizada y una lucha de todos contra todos, muchas veces, sin sentido.

Origen del conflicto.

La colonización de Somalia fue un caso atípico. Pasó sucesivamente entre las manos de Francia, Italia, Reino Unido. También una parte importante estuvo bajo dominio de Etiopia y otra bajo dominio de Kenya. Este hecho hizo que después de la independencia, Somalia nunca tuvo una identidad como estado. Se puede fijar la independencia en 1960 cuando Inglaterra e Italia se entienden para dejar el territorio.

En 1969, el general Siad Barre hace un golpe de Estado e instala una dictadura. Consigue apoyo de Estados Unidos y otorga el mercado de la explotación del petróleo a las empresas americanas: CONOCO, AMOCO, CHEVRON, PHILIPS.

En 1991, el dictador Siad Barre es derrocado por una coalición de movimientos militares heteróclitos sin programa político. Lo único que les unía era el derrocamiento del dictador. Una vez que se va el dictador, la alianza se rompe en mil pedazos cada grupo reuniendo a los de su tribu. El país cae entre las manos de los señores de la guerra sin mando central. La guerra civil estalla en todas partes. Uno de los movimientos (Movimiento Nacional Somali) proclama unilateralmente la independencia del norte. El otro movimiento importante (Congreso Unido Somali) controla la capital y el resto del país.

Durante todo el año 1991 y 1992, el país se sumerge en un caos indescriptible. La sequia se añade a la desgracia y estalla una hambruna sin precedentes, matando a miles de personas. Los organismos internacionales intentan intervenir en vano. Todas las ayudas están secuestradas por los milicianos de una banda u otra. El pueblo se queda sin nada. Entre tanto, la hambruna sigue su curso. Los trabajadores humanitarios están secuestrados o matados. La situación conmueve al mundo entero.

Intervención de la comunidad internacional

La ONU impulsa acuerdos de paz entre las facciones para alcanzar una cierta reconciliación. Para fortalecer el proceso de paz, se decide enviar los cascos azules para proteger la ayuda humanitaria y mantener la paz. Pero no hay ninguna paz que mantener.

En 1992, se inicia la primera operación UNOSOM. Muy pronto, la ONU se da cuenta que la misión de paz estaba siendo desbordada. Miles de personas seguían muriendo en todas partes. En 1993, se decide robustecer la misión de paz con UNOSOMII. Tampoco se consigue parar la sangría. Las diferentes facciones siguen luchando entre sí y robando las ayudas humanitarias.

Dos señores de guerra obstaculizan enormemente la paz: Ali  Mahdi Mohamed considerado como presidente interino y Mohamad Farrah Aidid. Cada uno tiene sus sanguinarios milicianos y reina como un monarca.

Los Estados Unidos deciden enviar más tropas bajo el paraguas de la ONU en una operación llamada "restore hope". En muy poco tiempo, despliegan más de 40.000 militares con la autorización de abrir fuego ofensivo. La idea era crear un efecto persuasivo y parar las matanzas. Todo debía funcionar bajo el mando de la ONU.

Sin embargo, sin avisar a la ONU, los Estados Unidos deciden enviar una unidad de élite con el objetivo de capturar a Mohamed Farrah Aidid. Su primer intento fue un fracaso rotundo. Murieron más de 30 militares americanos y los milicianos del señor de guerra hicieron una macabra procesión en la calle con algunos cuerpos de los soldados americanos capturados. Aquellas escenas empujaron el gobierno americano a retirar sus tropas. La misión había fracasado.

En 1995, la ONU toma una decisión histórica de abandonar Somalia. La comunidad internacional se desentiende el problema somalí. Ya nadie se conmueve de lo que sucede allí. Ningún país querría arriesgarse a enviar sus tropas después de la retirada de los americanos. Somalia se hunde definitivamente en el caos durante 20 años. Durante todo ese tiempo, el país desparece como estado. Ni gobierno, ni representación en la ONU ni diplomacia internacional. El país se divide básicamente en tres partes: el norte llamado Somaliland más o menos estable, el centro con un mínimo de gobierno y el sur absolutamente caótico.

Intentos de los países africanos.

En 2004, después de intensas negociaciones, se acuerda formar un gobierno de transición en Kenya.

En 2006, el gobierno de Etiopia decide intervenir directamente en Somalia. Con un ejército organizado y potente, cruza la frontera y llega a la capital echando a los señores de guerra. Con el apoyo de Estados Unidos, consigue instalar el gobierno de transición en la capital y un parlamento de transición. Sin embargo, las guerrillas siguen en otras partes del país.

En 2007, los Estados Unidos bombardean algunas ciudades bajo pretexto de luchar contra Alqaida. Entre tanto, la Unión africana decide enviar tropas con misión ofensiva. Uganda y Burundi se comprometen a proporcionar el grueso de los militares. Siendo los dos países bien organizados, sus soldados consiguen arrebatar muchas ciudades entre las manos de los milicianos. Sin embargo, uno de los grupos radicales llamado Al Shabab se opone forozmente a la Unión Africana y emprende acciones bélicas contra los países protagonistas.

En 2011, kenya decide unilateralmente entrar en acción. Cruza la frontera con un potente ejército y ocupa las ciudades del sur.

En la actualidad, Somalia sigue sangrando. Las fuerzas africanas intentan devolver la paz a gran parte del país pero las guerrillas no abandonan la lucha. El terrorismo de Al Shabab sigue azotando dentro y fuera del país. Las autoridades de transición viven bajo miedo  de asesinatos y ataques terroristas. El territorio es un nido de todo tipo de tráficos y mafias. Somalia es un país fallido.

  Gaetan


Varias anécdotas curiosas

Escrito por gaetan 17-11-2014 en anécdotas. Comentarios (0)

Su padre es ciego. 

Hace poco menos de tres semanas me fui al hospital de Bakouma, situado a unos 500 m de la parroquia. Mi propósito era encontrarme con el jefe del hospital y ver con él en qué medida la parroquia puede intervenir en algunos casos difíciles. Le querría proponer que no deje a nadie morir a causa de la falta de dinero para comprar medicamentos. En los casos muy críticos, la parroquia podría intervenir con su pequeña farmacia para los pobres.

Hablándome de la situación del hospital, el director me dijo que un día antes, algún paciente había decidido no ingresarse porque le faltaba todo y no tenía nada para pagar la estancia.

Un día después de aquel encuentro, veo a un señor delgadito cerca de la puerta de mi casa. No consigue ponerse de pié. Tiene un cuaderno en sus manos. Le saludo y cojo su cuaderno. Lo abro y ... es el señor del que me hablaba el director del hospital. Le pregunté de donde venía, y con quien vivía. La respuesta venía difícilmente de la boca. Solamente pude entender que no tenía a nadie que se ocupara de él. Ese señor debía tener, a mi juicio, unos veinte y tantos años pero la enfermedad había podido con él.

Entro en la pequeña farmacia de la parroquia y le doy casi todo lo que pide. Le invito a ir a presentarlo al hospital. Pues veía muy bien que le habían prescrito el ingreso urgente. Se fue y archivé el caso. No volví a pensar en el.

Dos semanas después, veo ante mi casa un ciego con su con su bastón. No veía absolutamente nada. Hasta para saludarle, tenía que acercar mi mano a la suya. Tenía en sus manos un cuaderno. Le pregunto:

-¿En qué te puedo servir señor?

-Tengo mi hijo hospitalizado y soy ciego. No tengo medicamentos para salvarle. Ayúdame.

Ante una evidencia, no hay duda. Entré en mi farmacia y le entregué la mayoría de las medicinas prescritas en su cuaderno. No me di cuenta de nada más y archivé el caso.

Una semana después, decido hacer un paseo al hospital para saludar a algunos enfermos. Me habían dicho que algún corista de la parroquia tenía ingresado a su padre. Cuando llegué al hospital, me fui a saludar al padre del corista. De repente, veo en el cuarto al lado, al viejo ciego conocido. Le voy a saludar y veo extendido en la cama, al viejo joven conocido. Entonces entendí que el joven de hace tres semanas es el hijo del ciego de hace una semana.

Abro su cuaderno y noto que al chico le quedan solamente 38 kilos de peso. A pesar de todas las medicinas recibidas, no hay ninguna mejora. Su salud se está deteriorando. Tiene diarrea, vómitos y tose mucho. Creo yo que lleva la enfermedad del siglo. ¡Ojala me equivoque! Todo con amor .... Padre Gaetan

Anécdota 3 (agosto 2004)

¡Al borde de la muerte! 

Domingo 29 de agosto de 2004. Acababa de pasar una semana entera en una comunidad cristiana lejana de la parroquia. Las condiciones de existencia lejos de la parroquia no son siempre fáciles para alguien no acostumbrado: dormir en una casa de paja que deja la lluvia pasar la noche, ducharse al aire libre por falta de ducha en condiciones; llevar casi la misma ropa etc. A todo ello, añadir el viaje durísimo que supone pasar aguas empujando la moto por falta de puente, caerse de vez en cuando aunque no sea muy grave y llegar a la comunidad con pantalones mojados, llenos de barro etc. Este domingo, acababa mi visita pastoral y decidí volver a casa.

En medio de la ruta, se encuentra algunas comunidades cristianas con capillas construidas en paja o simplemente sin capilla. Algunos cristianos tienen que viajar 20 km para ir a la celebración de domingo a donde está la capilla construida y el catequista. Aquí, los catequistas actúan casi como si fueran curas: no solamente dan la catequesis a gente, sino que también dirigen la celebración del domingo cuando el cura no se presenta.

Hacia las tres de la tarde, bajo el calor estrepitoso, paso al lado de un pueblo que no tiene capilla católica. Sabía que había algunos cristianos en ese pueblo. De pronto, alguien sale del bosque, de donde se estaba duchando cerca del río y corre detrás de mi moto. Paro la moto y el señor, suplicando me dice: “ en este pueblo al que vas a llegar, hay una cristiana gravemente enferma. Por favor, todo el mundo se ha enterrado de que vas a pasar por aquí y te espera para darle la unción de enfermos”. Ya no sabía que contestar. Estaba terriblemente cansado. La noticia cogió de sorpresa. No pensaba yo parar en el camino. A demás, no llevaba la comunión consagrada. Para dar la unción, tenía que abrir toda mi maleta bien atada sobre la moto, buscar debajo de todo los óleos santos. No le dije nada. Seguí el camino hacia el pueblo en cuestión.

Llegado al pueblo, me enteré de donde estaba la enferma. ¿Entro en casa y que veo? Una señora anciana en coma. Me dijeron que llevaba más de una semana sin hablar, sin comer ni beber nada. Ya no podía resistirme a abrir mi maleta aunque ello suponga pasar media hora en la carretera.

Junté a los católicos que ya se habían agrupado al ver la moto del cura. Nos ponemos a rezar. Di a la señora la unción de enfermos. Creo que no ha resistido mucho en vida. Después de dar ese sacramento, me sentí lleno de alegría de ser cura. Me acordé de lo que nos decían siempre en los seminarios que un cura lo es en todos los sitios, a tiempo y a destiempo. Por ello, doy gracias a Dios.


Los secretos de la selva

Escrito por gaetan 17-11-2014 en anécdotas. Comentarios (0)

Los secretos de la selva (parte 1) 

Viernes 16 de julio 2004. Tenía que ir a visitar las comunidades cristianas de las minas de diamantes. Son cuatro (Nzacko, Bamara, Kpangou y Kono). La primera y última vez que estuve en una de ellas, la más grande con más de 4000 cristianos, fue en avión la ida y la vuelta fue algo dramático. El avión tuvo avería y tuvimos que coger un coche. Luego, el coche tuvo avería y tuvimos que andar. Luego, los pies tuvieron avería y el resultado fue una insolación que nos dio un susto de muerte. Hoy había decidido ir a esas comunidades para relanzar la pastoral después de más de 5 años sin cura. El medio de transporte era la moto.

A las siete de la mañana, me puse en camino con mi moto. Todo estaba listo para llevar a cabo una evangelización en esas selvas. Allá, me estaban esperando con mucho entusiasmo ya que les comuniqué la fecha con anterioridad. Nada ni nadie me podía impedir el viaje. Había calculado pasar esos 60 km de distancia en tres horas teniendo en cuanta de que la carretera es una pequeña pista peligrosa donde pasan solamente los más experimentados.

Pasado unos 8 km, me encontré con unas piedras que hacían la barrera ante mí. ¿Qué hacer? ¿Cómo pasar? Tuve tiempo para parar la moto y reflexionar. Acabo de unos segundos, ya había encontrado la solución. Iba a poner la moto en la primera, los pies en el aire según me enseñó algún maestro mío y hop, subir las rocas como si fuera una película de Hollywood. Puse la primera y los pies en el aire y no sé lo que pasó, en una fracción de segundo, estaba yo abajo y la moto casi por encima de mi. No me atrevo a decir que caí porque no caí sino que la moto cayó sobre mí, es distinto!!! Gracias a los guantes que un hermano mío me envió desde España, no tuve heridas en la palma de la mano. Ya empezamos.

Me levanté, levanté la moto pero ya no sabía qué solución tomar ante la barrera de las piedras. Ya no querría atreverme a subirlas. Había que empujar. Y la moto pesa más que yo de sobra. Lo intenté varias veces en vano. Tuve que esperar a algún buen samaritano que no tardó en llegar. Un señor con una bicicleta, cargadita de sacos de productos agrícolas aceptó aparcar su bicicleta y me ayudó a empujar la moto. En muy poco tiempo, muchos otros viajantes llegaron y de pronto me reconocieron. Oí decir: “es nuestro cura!!!”.

Encendí difícilmente la moto y seguí el viaje. Pasados unos 2 km de allí, la moto se paró. Intenté encenderla en vano. Todos los intentos para ponerla en marcha acabaron en un fracaso. Estaba en 10 km y tenía que correr todavía 50. Vi los minutos pasar y pronto las horas. Entre tanto el mismo señor que me había reconocido como cura llegó andando y me ayudó en lo que podía en vano. Me propuso volver atrás en un pequeño pueblo para seguir los intentos. No me acuerdo yo haber estudiado algo de mecánica de vieja moto en ningún seminario.

En el pueblo, fue recibido con cariño. Me enteré de que todos son mis cristianos aunque no tengan ninguna capilla allí cerca. En aquel pueblo, todos son católicos y van a celebrar el domingo a 4 km con un catequista. La desdicha me ayudó a descubrir esa comunidad.

El día iba acabándose y la esperanza de seguir el viaje se iba amenizando. Los cristianos me ofrecieron algo de comer. Hacia las tres y media, mi compañero mejicano apareció con nuestro viejo coche, superando obstáculos impresionantes para recogerme y así poder volver a la parroquia. Cuando me iba a enfadar por el fracaso del día, me acordé de mi lema: “El hombre hace muchos proyectos pero sólo se realiza el plan de Dios”.

¿Quién ha dicho que el camino de Nzacko sólo se hace con la moto? Será al mejor una moto nueva porque la mía de segunda mano, aparte de impedirme la pastoral, se dedica a vaciar mi pequeño bolsillo comprando piezas nuevas.

Los secretos de la selva (parte 2) 

Sábado 17 de julio 2004. El fracaso del viernes no me ha quitado el ánimo. La moto ha sido arreglado. No tengo ni la menor idea de lo que le pasaba. Esta vez, tengo que llegar con lo que sea a Nzacko. No sé en lo que estarán pensando viendo que no llego desde ayer.

Esta vez decido viajar con otra persona. La experiencia me ha enseñado que es siempre prudente hacer esas pistas difíciles con alguien. Uno de los chicos que trabajan en el garaje de la parroquia me conducirá. Se llama Roberto. Nos ponemos en camino a las 7 de la mañana. La moto anda de maravilla.

Pasado unos 15 km, la palanca de velocidad no funciona. Ninguna velocidad puede entrar. ¿Qué hacemos? Paramos la moto y nos pusimos a hacer el genio para arreglar el problema. Nada. Algunos cristianos salieron de su campo para echarnos una mano. Entonces me enteré de que aquellos cristianos míos, van cada domingo a más de 12 km andando para hacer la celebración dominical donde hay una capilla. Utilizamos todos los medios a nuestro alcance en vano. La única solución era volver a la parroquia, arreglar todo desde el garaje y reempezar el viaje. Me puse a pensar en los kilómetros ya hechos, en la comunidad cristiana que me estaba esperando desde el día anterior y en los problemas futuros eventuales. Entonces, decidí proponer al cristiano que apareció por allí desde su campo de maíz que me acompañara a Nzacko con su bicicleta. Otra hazaña más. Iba a hacer 45 km restantes detrás de una bicicleta. Propuse a Roberto volver a la parroquia solo y en cuanto arregle la moto, tenía que reunirse conmigo en Nzacko.

Me puse entonces detrás de la bici. Tuve el reflejo de sacar el vino de misa y llevarlo conmigo sino iba a saludar a los cristianos con cariño pero sin ofrecerles el cuerpo y la sangre de Cristo. Creo que la mayoría de la distancia la hicimos empujando la bicicleta. Hice experiencia en mi propia carne de los sufrimientos de los muchos jóvenes que hacemos regularmente el mismo camino con bicicletas cargados de sacos de mucho peso para ir a vender en las zonas de minas. En particular me emocioné cuando llegué al mismo lugar donde en pascua íbamos a perder la vida a causa de la falta de agua cuando tuvimos avería de coche.

Con el señor que me cogió detrás de su bicicleta gratuitamente subimos los montes, bajamos los pendientes, atravesamos los ríos. Gracias a Dios, esta vez había traído mi bidón de agua e iba bebiendo durante todo el camino.

En algunos sitios, las aguas rebosaron el camino, los lugares se volvieron cenagosos. En plena época de lluvia, creo yo que es altamente arriesgado poner los pies allí. Sin embargo parece que los pequeños negociantes siguen pasando con sus bicicletas. Es toda una arte.

Desde las 10 de la mañana, llegamos a las 5 de la tarde con un cansancio difícil de contar. Pero la alegría fue enorme cuando vi a los cristianos esperándome con mucha ilusión desde el viernes. Algunos habían pasado todo el día a la entrada de la ciudad esperándome. A pesar de la dificultad del camino y de la moto sin escrúpulos, había podido llegar antes del domingo e iba a poder celebrar la misa con la comunidad.

Los secretos de la selva (parte 3) 

Lunes 19 de julio 2004. He dormido en mi casita de paja dentro del barrio de Nzako quizá la mina de diamante más grande de la República Centroafricana. La noche, la lluvia ha caído y he tenido que arreglármelas para cambiar la camita de bambúes dentro de la habitación porque la lluvia estaba cayendo sobre mi desde el techo.

La mañana, tenía que seguir el viaje de evangelización para visitar la comunidad más lejana de mi parroquia. Se llama Bamara y está a 78 km del centro, es decir 18 km de Nzacko. Allí tenía que hacer 14 bautizos.

Con mi conductor de moto Roberto nos pusimos en camino a las siete de la mañana. Rezaba mucho para que la moto no nos defraudara como dos días antes. La carretera es difícil de describir. Ya no es una carretera sino una pista peligrosa con barrancos terribles y ríos sin puentes. Estando en la época de lluvia, los ríos se vuelven difíciles de atravesar. El ánimo de descubrir aquella comunidad me llevaba a hacer heroísmo.

De pronto, nos encontramos con un río sin puente. No podíamos avanzar dentro con la moto. Teníamos que apagarla y empujarla juntos dentro del río hasta el otro lado. ¿Qué hacer: quitar los zapatos y mojarlas? Entramos en el agua que nos llevaba justo debajo de la rodilla. Con los pantalones y botas mojadas, me preguntaba: ¿es esto que he venido a soportar en esta parte de África? En mi país, Ruanda, aunque sea también África con sus dificultades, no llegamos a tanto.

Seguimos el viaje hasta el pueblo de Bamara. Los cristianos me estaban esperando pero interiormente no se lo creían. Desde que aquella comunidad cristiana existe, hace cinco años, ningún cura ha pisado su tierra. Para ellos, era un acontecimiento imborrable. Me recibieron con alegría y cantos y eso quitó casi de golpe todas las penas que había encontrado.

 El pueblo de Bamara es un pueblo de explotadores de diamantes. Pero, nada parece a eso. Todas las casas son chozas de paja de arriba abajo. No existe ninguna escuela o centro de salud en aquella zona. Para estudiar, habría que enviar a los niños a 18 km cada día a pié. Como ningún padre razonable puede enviar a su niño en esa aventura, ningún niño de aquel pueblo sabrá leer y escribir hasta que, al mejor, la iglesia haga algo. Para curarse igual, habría que ir a 18 km, a Nzacko donde el pequeño dispensario está completamente desbordado.

Después de la misa, los consejeros de la iglesia, junto con los jefes del pueblo me contaron su pena de ver a sus niños crecer sin saber leer y escribir y casi me puse a llorar. Les prometí que consiguen construir alguna choza presentable con paja, yo me encargaría (si algún amigo me ayuda como siempre) de formar a alguien y encargarle la tarea de abrir una escuela o algo como la guardería esperando que algún día se haga algo serio. Espero tener mi palabra.

A la 15 de la tarde, me despidieron con alegría después de haberme ofrecido una comida suculenta y muchos agradecimientos.

Desde luego, esto es más que evangelización. Es también descubrimiento. La selva de aquí lleva muchos secretos que cada día tendré que ir descubriendo.

Los secretos de la selva (parte 4) 

Miércoles 21 de julio de 2004. El viaje sigue en adelante. Con Roberto, nos despedimos de la comunidad de Nzako prometiendo que si la carretera no nos hace obstáculo, volveremos a finales de agosto. Cogimos la moto, dirección de Pangou. Es otra comunidad de diamantes. Llegamos a Kono (15 km) sin mayores dificultades. Cogimos la desviación que va hacia Pangou.

Pasados unos 2 km, la lluvia se pone a caer sin compasión. No hay ningún pueblo al horizonte. La selva nos rodea por completo. Como si fuera poco, la moto se para. No sabemos lo que pasa. Quitamos la bujía, la limpiamos y la moto se pone en marcha. Bueno, ¡vamos siendo buenos mecánicos! A unos kilómetros de distancia, la moto se para otra vez. Limpiamos la bujía y la moto anda. La lluvia sigue cayendo sin piedad. Gracias a Dios la cazadora de moto que algún hermano me envió desde España es completamente impermeable. A unos metros, la moto se para otra vez. Esto se pone serio. Ya no sabemos qué santo invocar para andar. Una idea me vino en la cabeza: Comprobar la gasolina. Esto no me lo creo: la gasolina se está acabando en medio de la selva. La moto está consumiendo un litro por diez kilómetros. ¡Faltaba más! ¿Cómo vamos a salir de esto? Ponemos la salida de reserva con esperanza de que lleguemos a Pangou antes de tener que empujar la moto sin gasolina. Como si Dios nos escuchó, aquello funcionó y después de pasar por unos ríos, mojados junto con la moto, llegamos en Pangou.

Aquella comunidad me pareció más desorganizada. Igual que todos los pueblos de diamantes, la miseria se nota en la cara de la gente. Todos los diamantes encontrados pasan arriba en el avión y van al exterior del país sin dejar nada en la zona. ¿A qué sirve entonces tener riquezas naturales? Los trabajadores que cavan de manera natural (en esas minas, no hay ninguna empresa seria con máquinas) cobran cada semana algo equivalente a 3 euros para comer y hipotéticamente, se les dice que si encuentran el diamante, van a poder disfrutar de un buen regalo. La mayoría cavan y cavan y al final el diamante no sale a luz.

Igual que en otros pueblos visitados, no hay ni escuela, ni hospital ni medio de comunicación ni nada. La escuela y el centro de salud más próximos se encuentran a Nzacko, a unos 30 km de selva y bosques. Creo que acabaré haciendo un proyecto en firme para la educación para al menos iniciar algo sencillo.

La comunidad cristiana, la encontré dividida. El jefe está acusado de brujería. Aquí se cree mucho que algunas personas detienen el poder mágico ce envenenar a alguien con un mando a distancia. Como el jefe de la comunidad es también él quien guarda el cuerpo de Cristo en su casa y es él quien lo va a buscar con su bicicleta a la parroquia cada vez que el tabernáculo se encuentra vacío, la gente ya no quiere acercarse a la comunión. Es una verdadera vergüenza. Una catástrofe diría yo. Todo el mundo me pidió que quitara la comunión del pueblo hasta que construyan algo sería que parece a la capilla, con un tabernáculo dentro. No tenía más remedio que aceptar los deseos del pueblo. Les prometí también que a mi vuelta, vamos a organizar las nuevas elecciones para elegir a un nuevo presidente querido por la gente. Pero tengo miedo que las elecciones no vengan a convalidar sus creencias sobre la brujería. En todo caso, tengo que salvar la comunidad.

Dormí difícilmente en una choza y por la mañana, me despedí de los cristianos. Antes de llegar a la salida del pueblo, un señor me paró brutalmente. Estaba llorando. Me pidió un dinero equivalente a un euro. No tuve tiempo de preguntarle lo que le pasaba y se lo di. Aquel pueblo debe tener más secretos que los que ya he descubierto. Ya veremos si voy a poder volver allí.

Los secretos de la selva (parte 5)

Jueves 22 de julio de 2004. Salgo de la comunidad de Pangou por la mañana para ir a Kono, a unos 15 km. Ya había hecho esta carretera durante la lluvia un día antes. Llegamos con Robert sin ninguna dificultad. Hemos conseguido, después de muchas dificultades 5 litros de gasolina para la moto antes de salir de Pangou.

La comunidad de Kono me estaba esperando. Es una de esas comunidades que llevan años sin ver al cura. Cada año, se desplazan 45 km para ir al centro con los jóvenes con el fin de conseguir el sacramento de confirmación. La comunidad me parece más coherente y más organizada.

A las 3 de la tarde, empezamos misa. Dentro de la iglesia de paja pero bastante limpia, hay solamente 23 personas. No consigo entender lo que pasa. Sin embargo, el catequista me había dicho que los católicos en Kono son mayoritarios.

Al final de la misa, nos dirigimos a la casa de uno de los consejeros de la iglesia para tener una reunión del consejo. Tenía que saber cómo funciona la comunidad, qué tipo de necesidades tienen, qué estaban esperando de mí después de tanto tiempo sin cura.

La primera necesidad que me expresaron es que no existe la escuela en aquel pueblo. Los niños no estudian en ningún sitio. Todos los que saben leer y escribir lo aprendieron en otro sitio. El catequista estaba bastante inquieto por el hecho de que en el futuro no tenga a nadie para sustituirle o para leer las lecturas en la celebración litúrgica.

Queriendo saber por qué no había más cristianos en la misa, algo que llevan años esperando, me contaron lo que les pasas en aquel pueblo. Parece que después de muchos trabajos de diamantes sin fruto, muchos decidieron trabajar también el campo durante la época de lluvia para poder sobrevivir. Cómo estábamos en la época de lluvia, muchos estaban en el campo vigilando las cosechas. Quise saber por qué vigilan y me contaron una historia que no consigo olvidar: Parece que en aquel pueblo, existe un mono viejo que actúa exactamente como un hombre malvado. Lleva mucho tiempo molestando a gente y ningún cazador consigue todavía matarlo. Dicen que ese mono sabe controlar los movimientos de las personas. Cuando es la época de cosecha de maíz, sube al árbol, controla muy bien donde se encuentra el hombre propietario del campo y se pone exactamente en su lado opuesto. A veces, engaña al vigilante moviendo algún maíz y cuando el vigilante ve al maíz moverse se desplaza. Entonces, el viejo mono se pone donde estaba el vigilante antes. Muchas veces, se pone en el campo, agachado y levanta solamente la mano para coger el maíz sin que nadie le viera. Ese mono es increíble. Los domingos, sabe escuchar las campanas. Cuando suenan todas las campanas del pueblo, sabe que todo el mundo se ha ido a misa o a la oración de domingo. Entonces, entra en la selva, convoca a todos sus hermanos y primos y nietos y todo un rebaño de manos entra en el campo de maíz haciendo estragos. Su maldad se nota más viendo como lo hace. No como nunca un maíz entero. Solamente disfruta arrancando cada espiga, gustando un poco y echando por tierra. Y así termina con todo el campo antes de volver a la selva. La gente está harta de ese mono y no sabe qué hacer con él. Lo intentaron todo en vano. Ahora, muchos piensan que es un espíritu maligno transformado en un mono.

Cuando me contaron esa historia, yo solamente escuchaba atónito. Me dijeron que en aquel momento, todo el mundo se encontraba en el campo vigilando al mono ese sin vergüenza. Parece que cuando le descubres se pone a reírse de ti y desaparece en la selva.

Los secretos de la selva son incontables. Dormí muy mal en aquel pueblo a causa de la cama que me presentaron. Sin embargo guardo un buen recuerdo del cariño que me mostraron. El viernes, volví a la parroquia, después de toda una semana de verdadero maratón pastoral. Todo con amor. (Padre Gaetan)


Olor de los muertos

Escrito por gaetan 17-11-2014 en anécdotas. Comentarios (0)

OLOR DE LOS MUERTOS (padre Gaetan)

Esta vez, mi pastoral ha sido el colmen de todo lo que se puede imaginar.

Salí de la parroquia el viernes por la mañana con la moto para ir a une nueva comunidad cristiana llamada Ouanda, situada a unos 65 km dentro de la selva. Allá, me esperaban los jóvenes SCOUT que se habían ido a hacer su campamento y al mismo tiempo a ayudarme a hacer evangelización en esa comunidad completamente original. Algunos de ellos habían hecho más de 150 km andando desde su pueblo hasta allí. Estaba previsto que yo parara a 10 km para coger a un catequista sobre mi moto para hacer camino común en la selva.

Llegado a Lengo (10 km), encuentro el pueblo en duelo. Dos personas habían muerto en la misma noche. Los llantos y gritos de desesperación eran insoportables. No es agradable atravesar un pequeño pueblo con dos cadáveres. Además, los dos muertos eran mis cristianos. El catequista subió sobre mi moto a pesar de que uno de los muertos era de su familia. Poco después, estábamos entrenados en la gran y peligrosa selva donde no ves no delante ni detrás a más de 10 m. No se encuentra a nadie en esa selva. De vez en cuando una persona andando o una bicicleta pero por casualidad.

Antes de llegar a destinación, chocamos contra un trozo de madera escondido en el bosque. Perdimos nuestro freno de detrás, el más importante de la moto. Tuvimos que ir despacio, contando con el freno de delante, peligroso en las bajadas y las piedras. Pero, al final, llegamos a Ouanda.

Todo el mundo me esperaba. Todos menos mis cristianos. Pensaba encontrar a unos cuatro o cinco cristianos católicos, y encontré solamente al catequista que envié allá desde otro pueblo.

Me mostraron la cabaña prepara para mi acogida. Por la tarde, voy a organizar el vía crucis y me encuentro solamente en la iglesia con el catequista y una señora que me decía que era ella la responsable de la iglesia. Le pregunto si la iglesia católica de Ouanda se constituye del catequista y ella solamente, y no hace más que sonreír.

Hicimos en todo caso el vía crucis. La noche, a media noche, tocan a mi puerta. Son los SCOUT. Están aterrorizados. Me dicen que una chica de su grupo está poseída o mejor dicho, es víctima de la brujería. Ha perdido la consciencia de la realidad, dice cosas incoherentes. Afirma que está debajo de una palmera, atada las dos piernas por dos hombres que no conoce. Emitía gritos de los animales desconocidos. La situación era muy seria. Aquí la gente cree mucho en la brujería y siempre esos tipos de situación son peligrosos. Los jóvenes tenían varias hipótesis. Cuando llegué al sitio, estaban echando un liquido de alguna planta en los ojos de la chica para que dijera los nombres de los dos hombres que le habían atado. Así se les podría buscar y linchar o matarles simplemente. El jefe del pueblo estaba gritando a todo el mundo, advirtiendo a su gente que esos dos hombres van a tener que sufrir si se les descubre. O sea, si hubiera tardado, habríamos asistido al mejor a una carnicería. Aquí se cree mucho que algunas personas tengan el poder de hacer daño a sus semejantes a distancia, con unos poderes mágicos. Ordené que se dejara la chica aislada del gran grupo y pensaba ver la evolución durante el día.

El día siguiente, la chica no hablaba con coherencia. Me sentí a su lado en una cabaña preparada para ella. Ordené que todo el mundo saliera excepto el catequista que estaba conmigo.

-¿me conoces?

-Si, te conozco. Eres el padre Gaetan

-¿Me ves?

-No, no te veo. Oigo solamente tu voz.

-¿Dónde estás?

-Debajo de una palmera, encadenada por dos chicos grandes. Me cogieron por fuerza y me traeron aquí.

-¿cuándo te toco, sientes mis manos?

-Si.

-¿Qué quieres que haga?

-Que me liberes de esos chicos.

Entonces le impuse mis manos, le puse mi cruz en su cuello. Nada cambió. Seguía sin consciencia de la realidad. Era casi inmóvil. Me vino entonces la idea de bendecir agua y hacer aspersión como se hace en los exorcismos. Cuando le eché agua, me miro.

-¿me ves ahora?

-Si te veo.

-¿dónde estoy?

-En una casa, a mi lado.

-¿con quién estoy aquí?

-Con el catequista que te acompaña.

La chica había cobrado sus sentidos gracias al agua bendita. ¿es esto un milagro? Yo siempre digo que la fe es un poder que a veces descuidamos sin razón. El evangelio es muy claro sobre el tema. Esto era el primer episodio de la aventura en Ouanda.

El día siguiente, el domingo, hacia las 4H30 de la mañana, tocan otra vez a mi puerta.

-¿quiénes?

-somos nosotros, los SCOUT. Uno de nosotros está en coma.

Me levanté muy rápido y fui a ver. Era uno de los SCOUT de más edad. Unos días antes, había jugado al football con los otros sin descuido y parece que se cayó fuertemente. Pero se había levantado sin problemas. Solamente decía que le dolía el brazo, la pierna y el basín. Le habíamos dodo anti-inflamatorios.

Cuando llegué a su camilla, estaba agonizando. Llamamos a todos los que saben algo sobre la medicina en el pueblo, pues no hay ni hospital ni médico a menos de 65 km. La gente vive de milagros. Le damos todos los productos que pensábamos ser necesarios. Pero el chico no recuperaba. Me di cuenta de que Dios nos me permitía hacer dos milagros en dos días.

A las ocho de la mañana, empiezo la misa del domingo con los SCOUT y mi única cristiana de allí. Cuando estaba en la homilía, llega un señor en llantos. El SCOUT acababa de morir. No sabía qué hacer ni que decir. Corté la homilía y terminé la misa lo más rápido posible. Vaya aventura. No hay nada más desagradable que acompañar a un grupo de jóvenes para ir a enterrar allí uno ellos. Siendo imposible llevar el cadáver a su pueblo, a 120 km de donde había venido a pie para hacer el campamento de los SCOUT, decidimos enterrarlo allí mismo, cerca de la iglesia, abriendo a la vez el primer cementerio cristiano en aquel lugar. A pesar de la falta de sus parientes, los llantos de la gente eran insoportables.

Al final del entierro, cojo mi moto con mi catequista para la vuelta a la parroquia. Sabía muy bien que era un poquito tarde para entrar en la selva pero me arriesgué, además sin freno de detrás.

Llegados a unos 40 km de allí, en plena selva, se pinchó la rueda de detrás de la moto. ¡Vaya pena! Hacía ya las cinco y media de la tarde y aquí la noche cae a las seis. Abrimos las herramientas para arreglar la rueda rápido y seguir el camino. En muy poco tiempo, no sé cómo, las abejas de toda la selva se echaron sobre nosotros. Nos mordían como si fuéramos unos diablotines perdidos en la selva. Nos echamos a correr a toda dirección en la selva, huyendo de esos bichitos. La moto, nuestra ropa, los cascos, todo estaba lleno de abejas. Hasta para liberar la moto y empujarla fue un problema. No alcanzamos arreglar nada. Decidimos esperar la noche para empujar la moto hacía el pueblo más cercano. Mi moto pesa 120 kg sin contar con el equipaje que llevaba. La hemos empujado entre nosotros dos, con mucha pena y oscuridad, sudando pero no teníamos más remedio. Creo que bebía el agua que nunca había pensando beber y por eso, ahora, mi barriga me está molestando. Al acabar casi cuatro km, llegamos a un pequeño aldea compuesta de dos familias sin más, en medio de la selva y allí acampamos. No sé si dormí o no dormí. Estaba tan machacado que no me acuerdo bien.

Por la mañana, arreglamos nuestra rueda de moto y seguimos el viaje. A dos kilómetros de viaje, se pincha otra vez la misma rueda. Gracias a dios, cuando íbamos a inflar para ver, vi llegar el coche de la parroquia con el padre Innocent, compañero mío, quien, habiendo esperado mi llegada el día antes sin verme, se preocupó y decidió coger el camino hasta donde llega la carretera, al menos para recoger noticias sobre mis aventuras. Cuando llegó a donde estábamos, bromeó diciendo: “¿has pasado bien la cuaresma?” Al mismo tiempo, me informó de que el poblado del catequista, donde había encontrado dos muertos, acababa de perder otra persona. Esta vez, todo huele a muerto en mi misión. Al final, estos tipos de pastorales solamente las hacen los que saber mezclar fe y humor. Gaetan


Las guerras de África (Part 8)

Escrito por gaetan 15-11-2014 en analisis. Comentarios (0)

7) La guerra del Sudán del Sur.

Para muchos observadores, la guerra actualmente en curso en el Sudán del Sur es fruto de la estupidez y de la codicia de dos personajes claves de ese país: el presidente Salva Kiir y su ex vicepresidente Riek Machar. Es también la guerra más absurda a la que estamos asistiendo en los últimos tiempos. Tan es así que se está llevando al joven país al borde de la desaparición como nación y la auto-destrucción como pueblo.

Las raíces del conflicto.

Para entender el conflicto actual, hay que tomar en cuanta tres cosas importante: la historia del país, la composición étnica de esta parte del Sudán y los recursos petrolíferos.

En primer lugar, durante la época colonial, Inglaterra nunca se preocupó de formar a una élite capaz de auto-dirigirse. Se entregó a la ocupación y la explotación de los recursos. Cuando el Sudán recobra su independencia, el sur estaba completamente desprovisto de recursos humanos. Por otro lado, ya desde la independencia en 1956, el norte y el sur entran en una guerra mortífera que durará muchos décadas.

Durante la segunda guerra entre el norte y el sur, John Garang que era militar del ejército nacional se convirtió en el leader el sur. Para impedir cualquier rivalidad en el mando, se encargó de descartar a cualquier persona emergente, llegando incluso a matar a los que podía sospechar de tener mejores capacidades que él. Este hecho hizo que el Sudán del sur se quedará mermado en cuanto a la capacidad intelectual de auto-gobierno. Salva Kiir que sustituyó a John Garang, después de su accidente mortal, no es más que un sargento del ejército y según muchos analistas, manipulable e incapaz de tener una visión clara del futuro nacional. Riek Machar su adversario hizo sus estudios en Inglaterra pero su ambición por el poder y su codicia le hace incapaz de posponer sus intereses personales por encima de los del Estado.

En segundo lugar, viene el problema étnico. Allí nos encontramos con dos grandes grupos sociales importantes: los dinka de los cuales proviene Salva Kiir y los nuers de los cuales proviene Riek Machar. Las dos etnias son nilóticas y fueron principalmente pastores de vacas antes de combinar esta actividad con la agricultura. Son generalmente de religión tradicional aunque últimamente muchos acogieron la religión cristiana. Los miembros de estas etnias son muy altos pudiendo llegar algunos a 2 metros de altura. Hablan lenguas diferentes pero con cierta similtud. Sus costumbres, aunque diferentes, tienen algo en común. Los dinka son mayoritarios con unos 3.000.000 de integrantes mientras que los nuers son unos 2.000.000.

Ya en 1991, hubo enfrentamientos entre los dinka y los nuers. Entonces, el leader de los dinka era John Garang y el de los nuers, Riek Machar. Todo se saldó con al menos 5.000 muertos. Sin embargo, el hecho de tener entonces un enemigo común, el Sudán del norte, volvieron a unirse para la lucha.

Se piensa que el hecho de vivir en estructuras de clanes hace que la gente no tenga una visión muy amplia del estado. De repente, los ejecutivos funcionan como si estuvieran dentro de un clan pequeño.  El Estado nuevamente creado se convirtió rápidamente en un estado fallido sin estructuras sólidas, sin control riguroso, con mucha corrupción y clientelismo.

En tercer lugar, viene el petróleo. El primer recurso que genera ingresos es el petroleo. Desde siempre el Sudán del norte quiso controlar este recurso y de momento aprovecha con las tasas de tránsito. Le interesa que se siga sacando mucho para beneficiar mucho.

En la actualidad, tres son las empresas que se encargan de explotar el petróleo del Sudán del sur: China National Petroleum Corporation, Oil National Gaz Corporation, Petronas. China, Malasia e India monopolizan este sector. Todas las rivalidades tienen como punto de mira este recurso.

Por tanto, el conflicto del Sudán del Sur aunque con tintes étnicos, no es ni religioso (los dos bandos practican las mismas creencias) ni realmente étnicos al menos en los inicios.

La guerra

Cuando se firmó los acuerdos de paz entre el norte y el sur, se hizo posteriormente un referendo de auto-determinación. Con el impulso de los Estados Unidos, el presidente El Bechir del norte aceptó el veredicto popular. Sudán del Sur se convirtió en el país más joven del mundo el 9 de julio de 2011. Salva Kiir de la etnia dinka se convierte en el presidente y Riek Machar en su vice-presidente. A partir de aquí, empiezan las rivalidades entre los dos mandatarios mirando más su ego que los intereses de su país.

El 13 de diciembre de 2013, empieza la guerra. Salva Kiir detiene a 10 dirigentes nuers acusándoles de preparar un golpe de Estado. Riek Machar se rebela con una parte del ejército. La guerra entre dos hombres arrastra a las dos etnias en unos sangrientos enfrentamientos. Los rebeldes ocupan la ciudad de Bor y posteriormente Bentiu haciendo de paso limpieza étnica. Los militares del gobierno contra atacan haciendo a su vez limpieza étnica. En solamente dos semanas, los muertos se cuentan por miles. La Misión de paz de la ONU se ve desbordada por el flujo de los desplazados.

El presidente Ugandés Museveni envía refuerzos al presidente Kiir que consiguen frenar la furia de los rebeldes. También el presidente del norte, El Bechir se muestra aliado de Kiir por intereses obviamente.

En enero 2014, se firma acuerdos de paz en Addis Abeba (Etiopia) en los cuales se decide enviar tropas etíopes para garantizarlos. Sin embargo, los acuerdos están constantemente violados una y otra vez. El Sudán del Sur se encamina a la desaparición como estado.

En la actualidad, la guerra sigue allí. Siendo un país nuevo sin estructuras, se teme una desagregación total. Estamos ante un posible Estado fallido donde la corrupción, la desigualdad, la injusticia y la pobreza son los elementos que más ocupan el terreno. Los países vecinos intentan apagar el fuego pero también ellos van protegiendo cada uno sus intereses.

Lo único que los dirigentes del Sudán del Sur están mostrando al mundo es que son incapaces de ver el bien común, olvidar las diferencias y reunir energías para batir un país. Están dando razón al Sudán del norte que defendía que no eran todavía maduros para crear un país independiente.

  Gaetan