Abbé Gaétan KABASHA

La realidad de la República Centroafricana

Experiencias vividas en la República centroafricana y las realidades socio.políticas.

Un viernes santo permanente.

Escrito por gaetan 18-04-2014 en analisis. Comentarios (0)


El viernes santo en Centroáfrica.

Cuando veo las diferentes procesiones de la Semana Santa en distintos rincones de España, mi pensamiento va directamente hacia aquellos que viven un viernes santo de manera permanente desde cierto tiempo. Mi pensamiento y mi oración van hacia ellos.

En España, no tengo constancia de que, haciendo las procesiones que son, en muchos casos, más culturales que de verdadera fe, alguien tenga conciencia del dolor y del sufrimiento por los que pasó un justo ajusticiado hace más de 2.000 años. El Jesús de la Historia sigue siendo el prototipo de un justo que sufre sin causas fundadas; una víctima de calumnia, de orgullo, de egoísmo, de injusticia. Sufrió sin poder o querer defenderse. Querría beber del cáliz hasta el fondo, llegar hasta lo más hondo de la miseria humana. El Jesús que camina en las calles de España está vestido de trajes que contrastan mucho con el pobre de Jerusalén. Pues, si los que hacen manifestaciones en las calles con un “Jesús el rico” o “Jesús del gran poder” o “Jesús el maestro” y tantas apelaciones más se acuerdan de esta verdad, dichosos son.

Mi propósito no es de hablar de las procesiones españolas. Quiero acordarme de los pueblos que no tienen tiempo para las manifestaciones folclóricas. Viven en carne propia lo que pasó realmente aquel viernes en el calvario. Viven un viernes santo permanente. Su tiempo se paró en algún momento y no se mueve. El domingo de resurrección les queda tan lejos como la luna. Sufren y mueren en el olvido.

Podríamos hablar de Siria, del Sudán del Sur, del Este de Congo etc. Pero, me voy a fijar solamente en la República Centroafricana.

Este país sufre una guerra que ya nadie sabe calificar. No se sabe si se trata de una guerra civil o una consecuencia de una invasión o si sencillamente cosechan los efectos de un estado fallido.

Desde que estalló aquella desgracia, muchos ciudadanos salieron del país. Algunos de ellos viven en los campamentos de refugiados en el Chad, en el Camerún o en el Congo Democrático. Comen lo que reciben día a día de la bondad de los ONGs. Sólo Dios sabe la inhumanidad que se experimenta en estas condiciones. Allí, no tienes identidad. Te llaman por tu número. Todos te señalan con el dedo llamándote refugiado. Te recuerdan cada momento que tu país está en frente pero no puedes ir allí. Un refugiado es un ser humillado.

Los otros centroafricanos optaron por quedarse dentro del país, escondiéndose en los bosques. Cada vez que estalla la violencia, corren al bosque. Duermen a la intemperie. Comen mal. Ven a sus hijos enfermos sin posibilidad de médico. El futuro existe solamente en los sueños. Otros siguen amontonados en las iglesias o mezquitas. Tienen miedo hasta de su propia sombra. Sus vecinos que han convertido en sus peores enemigos. Ya no les queda nada de sus pertenencias.

Muchos niños abandonaron la escuela hace dos años. Ya no se acuerdan de nada de lo que habían aprendido. De repente, algunas niñas están acosadas o obligadas a casarse siendo todavía menores. Otros adolescentes se han visto involucrados en la violencia. Las imágenes de la prensa nos muestran a muchos con armas que pesan casi más que ellos. No cabe duda de que muchos aprendieron a matar a sus semejantes sin compasión. ¿Cómo celebrarán estos el domingo de resurrección? Para ellos, todos los días parecen el viernes.

En las partes con más enfrentamientos, los cristianos ni siquiera podrán juntarse este viernes para celebrar la pasión. El domingo pasará sin que puedan cantar y bailar como saben hacer.

Ayer nos enterrábamos del secuestro del obispo de Bossangoa, Nestor Desiré Nongo, junto con tres curas. Iban a celebrar la semana santa con algunas comunidades más machadas por el sinsentido de la guerra. Gracias a Dios sus revisores los liberaron después de intensas negociaciones con las fuerzas internacionales. Pero su misión de celebrar la semana santa fue un fracaso. Los cristianos esperarán y quedarán en la espera. Se juntarán con su catequista en alguna capillita de paja, antes de la caída del sol y recordarán que también ellos forman parte del pueblo salvado por Cristo. El domingo, pedirán a Dios que les ayude a entender aquello de “alegría de pascua”.

Recemos por todos ellos.

Gaetan

La vergüenza de la Unión Europea

Escrito por gaetan 10-04-2014 en analisis. Comentarios (0)

La Unión Europea interviene en Centroáfrica

Es una vergüenza. No veo otra palabra para calificar la hipocresía y el egoísmo de los países que se llaman avanzados y organizados. Lo que está pasando ante nuestros ojos de parte de la Unión Europea  es una muestra más de que sin intereses económicos, nadie se mueve. El tema del sufrimiento del ser humano es lo último que interesa la política internacional. Una verdadera vergüenza.

Por fin, parece que después de muchos meses de gestiones y tergiversaciones, la Unión Europea va a enviar a unos mil militares a la República Centroafricana para ayudar a estabilizar la situación. Mil militares sin más. Fue un verdadero rompecabezas el conseguir este efectivo de parte de esos eminentes países. Los contribuyentes son los que menos tienen (Lituania, Estonia, Hungría etc). Mientras que los que suelen dar lecciones de humanidad y de civismo al resto del mundo, no dan nada o casi nada. Italia, Inglaterra y Alemania no juzgaron que fuera necesario movilizar sus tropas para una cosa que no aporta nada económicamente. España enviará a una centenar de efectivos con muchas dificultades.

La decisión de enviar tropas a este país africano desgarrado por una guerra civil con tintes religiosos fue tomada hace mucho tiempo. Pero la falta de interés hizo que los países integrantes de esta magna organización llamada Unión Europea fueran incapaces de conseguir los efectivos necesarios para llevar a cabo la decisión. Y cuando por fin algunos países ofrecieron sus militares, se complicó la logística. Nadie querría equipar a esos militares. Nadie querría ofrecer sus municiones. Al final de todo, ante los ojos atónitos del mundo, cuando todo estaba listo, no había nadie para ocuparse del transporte. Parece increíble que la Unión Europea sea incapaz de transportar a mil militares y su equipamiento. Es sencillamente una vergüenza.

Tenemos que recordar que estamos ante una situación calificada por la ONU de pre-genocidio. Todos los organismos humanitarios hablan de catástrofe o de limpieza étnica. El calificativo de genocidio tendría que movilizar a todo el mundo para evitar lo que ya pasó en otros sitios hace tiempo. "20 años después del genocidio de Rwanda no parecen haber cambiado mucho el alma del universo. Los Estados Unidos que albergan la ONU miran por otro lado. Hasta parece que son de los que se oponen al envío de cascos azules por motivos económicos.  Inglaterra que presume de ser la democracia modélica ni se pronuncia. Alemania que se jacta de ser la primera potencia económica europea dudaba hasta hace poco en ofrecer dos aviones de transporte de tropas. ¿Qué palabra se puede utilizar más que vergüenza?

Mirando las cifras, nos damos cuenta de que el dinero no es lo que falta. Falta la voluntad política. Falta el interés por un país africano que no ofrece nada en este momento. O al mejor, existe cierto sentimiento de que Francia tiene que ocuparse de su antigua colonia como siempre lo ha hecho. ¿Quién sabe si no están diciendo a Francia que arregle sola lo que estropeó también sola durante décadas en la República centroafricana? Porque realmente los recursos no faltan.

Los estados Unidos dedican un millón de dólares al día para mantener un solo portaviones y Dios sabe cuántos tienen. Son capaces de desplegar en un mes a más de quinientos mil militares para invadir Irak desoyendo el clamor popular. Sin embargo, cuando se trata de prevenir un genocidio, faltan recursos. El Conjunto de los países de la Unión Europea gasta 194,357,000,000 euros al año en la defensa. Y nos dicen que son incapaces de desplegar más de mil militares y más aún transportarlos hasta el sitio. Hay que ver las ofertas de cada uno de esos países para comprobar que el camino del interés humanitario está todavía muy lejos.

Esperemos que los que van consigan hacer algo aunque habríamos esperado mucho más de parte de los se dicen civilizados.

Gaetan


Una fecha fatídica

Escrito por gaetan 07-04-2014 en analisis. Comentarios (0)

Una fecha fatídica

En una mañana como esta del 7 de abril, en algún lugar de las montañas de Rwanda, no sabía que mi vida podía tomar un giro radical que marcaría toda mi historia. Tenía 22 años, en aquel año 1994. Era ya seminarista. Aquella mañana fatídica, estaba de vacaciones con mis padres y mis hermanos.

Al levantarme, abrí la radio para escuchar las noticias. No oía nada más que música en todas las cadenas disponibles. Extraño a esas horas. De repente, una voz amarga anunció lo inesperado: “El presidente Habyarimana ha muerto. Su avión fue derribado el 6 de abril, la noche. Se pide a todo el mundo quedarse en su casa". Me quedé literalmente petrificado.

Anuncié la noticia a mis padres que también se estaban levantando. Todos quedamos helados. No conseguimos intercambiar otra palabra. Cada uno intentaba digerir la noticia a su manera pero todos en un temor sin precedentes. Miré a la carretera principal que pasa debajo de la montaña, no vi ningún coche pasar. Nunca un tal acontecimiento había ocurrido en Rwanda. El país se quedaba sin cabeza en una situación de guerra. Creo que fue el día en el que los ruandeses hablaron poco en toda su vida.

Pasamos todo el día sin palabras. Intentaba, por todos los medios, sintonizar las radios internacionales para arrojar algo de luz sobre lo ocurrido y lo que ocurriría. Poco a poco, no fuimos enterando de que también estaban en el avión el presidente de Burundi y el jefe de estado mayor del ejército. El miedo se apoderó de todos. Los dos países vecinos que compartían las mismas miserias étnicas, se quedaban sin presidentes. Un año antes, la muerte del presidente de Burundi había desencadenado unas matanzas horrendas en aquel país.

Rwanda estaba en guerra desde cuatro años. Durante este tiempo, la tensión étnica y política había ido creciendo. La propaganda política había abierto las llagas. Los grandes partidos políticos habían creado cada uno sus milicias. Todas ellas se comportaban como paramilitares. No pasaba ni un día sin que los enfrentamientos entre las diversas milicias cobraran alguna víctima. La tensión psicológica era insoportable. Todo el pueblo estaba en un clima de guerra. El volcán estaba preparado para hacer irrupción en cualquier momento. Cualquier cosa podía desencadenar lo desconocido. Lo veíamos; lo sabíamos; lo temíamos. Lo que no se sabía eran las proporciones de la catástrofe.

Después de aquella fecha fatídica, desde mi montaña, empezamos a oír por los rumores de que las matanzas estaban en marcha en distintos rincones del país. De manera sorprendente, los milicianos de diversos políticos, esos que llevan tiempo enfrentándose, se habían unido en un mismo bloque. Todos pasaron a llamarse interahamwe, denominación de origen para los milicianos del partido de Habyarimana. ¡Curiosa unión en un tiempo tan pequeño! El genocidio estaba en Rwanda a marchas forzadas. Los terribles interahamwe pasaban de casa en casa, de colina en colina, de montaña en montaña matando a todos los que ellos llamaban “enemigos”. Bajo esta palabra se escondía a todos los tutsis y a todos los que, días antes, llevaban la contraria a Habyarimana. Morían los niños, las mujeres, los ancianos, los enfermos, los funcionarios, los campesinos. Nadie podía escapar de la maquinaria infernal de los implacables matones. El poder estaba en la calle. Las barreras estaban en todas partes. Alguien dijo que los ángeles de la muerte habían salido del infierno. El diablo andaba suelto.

Aquel día, miraba a mi alrededor. Mis padres estaban despavoridos. Mis hermanos desorientados. Mis vecinos atónitos. Nadie podía proporcionarnos las verdaderas informaciones en aquella montaña aislada de la ciudad. Solamente las radios internacionales me decían alguna cosa y yo traducía a los demás. No me acuerdo haber comido algo. Mi vida estaba a punto de tomar un giro para mucho tiempo.

Poco después, salí de mi país huyendo. Pasé por miles de aventuras y experiencias dignas de una película de Hollywood. Cuando volví a Rwanda, casi 20 años después, ya sacerdote, encontré a mi montaña todavía en su sitio. Las montañas observan los acontecimientos, callan y no cambian. Gracias a Dios, puedo contar esta historia. ¡Ojala no vuelva a ocurrir! Una oración especial por todos los ruandeses: los que murieron después de aquella fecha y los que siguen mirando las inmóviles montañas de Rwanda recordando a los suyos.

Gaetan


Centroáfrica bajo tutela

Escrito por gaetan 03-04-2014 en analisis. Comentarios (0)

Centroáfrica bajo tutela.

 

Un país está bajo tutela cuando está dirigido desde fuera. La autonomía de un país consiste en la auto-gestión a la hora de tomar decisiones y de poner en marcha una organización interna por su funcionamiento y su desarrollo. Últimamente, todos los indicios muestran que la República Centroafricana no cumple con estos requisitos. Se puede decir, sin equivocarse, que está bajo una tutela encubierta. A continuación, analizamos unos indicios reveladores de este hecho.

 

En primer lugar, veamos esos indicios al nivel del gobierno:

 

Es verdad que el país tiene una presidenta y un gobierno. Pero ¿en qué condiciones se pusieron en marcha estas instituciones y que margen de maniobra tienen para gestionar el país? La elección de la presidente fue una consecuencia de la dimisión del presidente Djotodia en condiciones absolutamente inaceptables para un país independiente. Aunque esta dimisión fuera un alivio para el pueblo centroafricano, no deja de ser un acto de pérdida de soberanía. En efecto, los presidentes de la CEAC, presionados por Francia, le invitaron a Chad y le obligaron a dimitir desde allí. Para validar la decisión, enviaron un avión expreso para transportar a todos los miembros del parlamento transitorio hasta Chad. Estos, bajo presiones, aceptaron la dimisión del presidente interino. Así fue el final de Djotodia y el principio de la presidenta Samba Panza. ¿Existe algún otro país independiente en el mundo en el que se deslocaliza el parlamento, el máximo órgano de soberanía, a otro país para decidir de la dimisión del presidente? Además, parece que para conseguir la dimisión de Djotodia, se pactó una serie de condiciones. Entre ellas, unos puestos importantes en el nuevo gobierno para la seleka además de nunca perseguir en justicia a los criminales de esta funesta organización. ¿Cómo se puede hablar de independencia cuando el que ocupa la presidencia no puede cambiar nada en el gobierno ni emprender acciones legales contra los matones de su pueblo? El acto mismo de deslocalizar al parlamento fue una tutela consumada.

 

En segundo lugar, hablemos de la seguridad:

 

Desde la entrada de seleka en Bangui en marzo de 2013, el ejército nacional desapareció. Fue hecho pedazos. Muchos militares se fundieron en la masa; otros entraron en la guerrilla de los anti-balaka. Muy pocos se integraron malamente en la seleka. Con la derrota de seleka ante las fuerzas francesas, el país no volvió a tener ejército. La presidenta está escoltada por las fuerzas africanas. El aeropuerto está en manos de los franceses. La seguridad nacional está controlada por las fuerzas internacionales. De repente toman iniciativas y emprenden acciones militares que incluyen la utilización de armas sin consultar con nadie. Mueren muchos civiles día tras día, algunos a manos de los milicianos pero también a manos de las fuerzas internacionales. Hace una semana, unos militares chadianos cruzaron todo el país de arriba abajo y llegados a la capital, se pusieron a disparar en medio de la gente en el km12. Decenas de civiles murieron sin que nadie dijera nada. Human Right Whatch dijo que ni siquiera esos militares pertenecían a MISCA.

Todas las tentativas de recomponer el ejército nacional de parte de la nueva presidenta choca con la negativa de la ONU y los que mandan realmente. La vuelta en funciones de las Fuerzas Armadas CentroAfricanas da miedo. Hasta para buscar a algún criminal de derecho común, el gobierno tiene que depender de los ejércitos extranjeros. ¿Un país que no puede decidir sobre su seguridad, no está bajo tutela?

 

Ahora, veamos el tema económico:

 

La llegada de seleka supuso un varapalo para la economía centroafricana que ya estaba agonizando. Todas las arcas públicas fueron saqueadas. Las grandes empresas que generalmente pagan impuestos, cerraron las puertas por inseguridad. El sistema de recaudación financiera fue completamente desestructurado. Las aduanas no funcionan. El negocio está parado. Centroáfrica está expulsada en el sistema de Kimberley que rige el comercio de diamantes. En estos momentos, las minas de diamantes están en manos de milicias y antiguos seleka que no pagan nada al Estado. No existe casi ningún ingreso. La presidenta pasa su tiempo viajando de capital en capital buscando ayudas para hacer funcionar el estado y pagar los salarios. El gobierno no puede poner en marcha ningún programa serio sencillamente porque no tiene dinero. Es de suponer que los financiadotes imponen sus condiciones y tienen mucho peso en las decisiones importantes del Estado. Si un país depende económicamente del exterior,  ¿no se llama eso tutela?

 

¿Qué pasa con la situación humanitaria?

 

Se ve en todas partes los ONGs completamente descontrolados que dicen ocuparse de las labores humanitarias. Traen sus coches  y su logística. Algunos de entre ellos como la Cruz Roja y el PAM tienen sus aviones que despegan y aterrizan en cualquier rincón del país sin autorización de ninguna autoridad. Sencillamente porque las autoridades no existen. Muchos de ellos están haciendo una labor importante para socorrer a la gente. Llevan comidas y medicamentos a los campamentos de refugiados. Pero, todo el mundo se hace esta pregunta: ¿conoce el gobierno el número de los ONGs que trabajan en el país? ¿Sabe lo que hacen? ¿El gobierno tiene alguna capacidad de control sobre ellos?

Al nivel del pueblo sencillo en las provincias, ahora se está hablando de la necesidad de distribuir semillas para que la gente pueda sembrar. Durante más de un año, la gente no pudo cultivar a causa de inseguridad. Muchos de los campesinos pasan tiempo huyendo de las hordas de asesinos. Resulta que ahora para evitar la hambruna, el pueblo sencillo  va a tener que depender también del exterior. ¿No es eso una forma de tutela?

La consecuencia de este estado de hechos es simple: No se podrá hacer elecciones transparentes con toda independencia. Los que mandan harán todo para que gobierne el que responde mejor a sus intereses. Una vez que las elecciones habrán pasado, el nuevo presidente elegido estará bajo unas condiciones atroces de dependencia. Tendrá que enfrentarse a una factura insoportable para pagar todo lo que se está gastando en esta transición. Los países contribuyentes querrán apropiarse de los recursos naturales como contra partida; la reconstrucción del país estará indudablemente entre las manos de esos. En resumidas cuentas, la tutela está todavía por llegar.

En conclusión, está claro que la presidenta Samba y su gobierno están aplicando las instrucciones recibidas. No tienen independencia. Son ejecutores de órdenes. La pregunta que la gente se hace es: ¿quién manda realmente? ¿Francia? ¿Chad? ¿Congo? ¿Todos a la vez?

 

Gaetan

 

Un año después

Escrito por gaetan 27-03-2014 en analisis. Comentarios (0)


Centroáfrica: un año después.

Cuando alguien me pregunta cómo está la situación ahora en la República Centroafricana, mi respuesta es sencilla: caos y horror. Y cuando me pregunta si no hay esperanza, mi respuesta es: sólo Dios sabe. El túnel está todavía oscuro. Un año después de la salida de Bozizé y la entrada en Bangui de Seleka, el pueblo centroafricano vive un calvario prolongado, un viernes santo estancado.

Al caos de los Seleka se añadió progresivamente el terror de los anti-balaka. Los conflictos se multiplicaron, unos sobre otros. Ahora mismo, a pesar de tener un gobierno que supuestamente es neutro, nadie sabe quien lucha contra quien. Por un lado, los seleka siguen armados, haciendo estragos en muchas provincias del país; por otro, los anti-balaka siguen también armados limpiando todo lo que huele  a musulmán en las zonas que controlan. Y también, las fuerzas internacionales se encuentran en una lucha indefinida contra los anti-balaka sin saber muy bien quienes son, dónde están, cuántos son.

En la actualidad, no existe ningún rincón de Bangui donde uno puede dormir sin escuchar disparos a cualquier hora del día o de la noche. La gente está ya traumatizada. Muchos habitantes de la capital siguen viviendo en los campamentos de desplazados por miedo a encontrarse en medio del fuego cruzado. Las iglesias de Bangui siguen albergando a miles de personas de todas las religiones. Coger un taxi es una apuesta arriesgada. Cruzar un barrio puede ser un viaje sin retorno. Llevar un signo religioso puede ser una suerte para sobrevivir o un riesgo de muerte.

Fuera la capital, las iglesias católicas están llenas de refugiados musulmanes. Estos huyeron de las hordas de matones anti-balaka que van cantando en el nombre de Dios cristiano, después de iniciarse en las prácticas paganas. Los sacerdotes arriesgan sus vidas protegiendo a los musulmanes contra aquellos que dicen pertenecer a la religión cristiana. ¡Una absurdidad incomprensible! Los religiosos, después de pasar muchos meses intentando salvar a los cristianos, ahora que las fuerzas han cambiado de bando, arriesgan la vida salvando a los musulmanes. La prensa internacional que encuentra la facilidad en los atajos, prefiere reducir la complejidad del conflicto en una guerra religiosa entre los cristianos y los musulmanes. Sin embargo, las cosas no son así. Los pastores, sacerdotes y dirigentes musulmanes están unidos luchando por la paz y la reconciliación.

El furor desatado por los anti-balaka hizo temer una limpieza religiosa contra los musulmanes. Muchos murieron bajo golpes de machetazos. Esos milicianos no distinguen a niños, mujeres, ancianos o enfermos. Para ellos, todo musulmán es seleka y todo seleka es enemigo a matar. El resultado fue la huida masiva de muchos musulmanes hacia el Chad y Camerún. Se piensa que sobre más de 200.000 musulmanes que vivían en Bangui y en el oeste del país, quedan solamente poco más de 2.000 resistiendo con miedo. Los que fueron a los países vecinos se encuentran mayoritariamente en los campamentos de refugiados esperando volver a su país algún día. Pues, muchos son centroafricanos. La pregunta que se hace es: ¿cómo es posible que las fuerzas internacionales no consiguieron protegerlos en el interior del país y prefirieron escoltarlos hacia fuera?

En Bangui, los anti-balaka están en una lucha, no contra los seleka, sino contra las fuerzas internacionales que quieren proteger a los pocos musulmanes que quedan. Una lucha absolutamente absurda a no ser que haya un plan diabólico oculto de mantener la capital bajo inseguridad o desanimar a los militares de la MISCA y Sangaris. Nadie entiende el comportamiento de los anti-balaka. Empezaron luchando para proteger sus pueblos en las provincias; luego se propusieron echar al presidente Djotodia del poder; luego expulsar a los seleka de Bangui. Ya consiguieron los tres objetivos. Pero siguen luchando, sembrando el terror y el horror, descuartizando a sus víctimas, saqueando los bienes y destruyendo las mezquitas. ¿Qué quieren?

Después de que los países vecinos, bajo influencia de Francia, hubieran obligado al presidente interino Djotodia a abandonar el poder, Seleka se vio mermado. Los altos mandos decidieron abandonar la capital y dirigirse hacia el norte-este. Allí mandan como si fuera un país independiente. La pregunta que se hace actualmente es: ¿Por qué las fuerzas internacionales dejaron salir e incluso escoltaron a los seleka hacia el norte sin quitarles armas? ¿Por qué dejaron irse tranquilamente a los criminales jefes seleka? Djotodia se encuentra libremente en Benín; sus lugartenientes más férreos viven como señores de guerra en el norte de Centroáfrica o en las capitales de países vecinos después de haber hecho pedazos todo un país, violado a centenares de mujeres, matado a miles de personas.

En las ciudades del Nordeste, los seleka se están organizando con el objetivo de escindir el país en dos. Quieren hacer del norte rico en minerales y petróleo un país independiente. De hecho, en algunas ciudades, dieron el ultimátum a los no musulmanes de abandonar el lugar. Cuando consigan sus objetivos, se teme que aquella parte se convierta en un lugar incontrolable del djihadismo internacional.

El único lugar donde se puede hablar de un semblante de paz es el este ya castigado por los sanguinarios de la LRA de Joseph Kony. Allí no se desataron todavía las venganzas entre los musulmanes y los no musulmanes. En parte fue gracias a la labor de los comités de mediación que se pusieron en marcha desde temprano. La Iglesia católico jugó un papel importantísimo en este sentido.

En resumidas cuentas, el caos sigue en marcha. El nordeste está todavía ocupado por los mercenarios locos seleka armados. El norte-oeste está ocupado por los exaltados anti-balaka listos para despezar a todo musulmán vivo o muerto. Bangui está bajo la amenaza constante de enfrentamientos entre por un lado los anti-balaka y los musulmanes que quedan y por otro entre los primeros y las fuerzas internacionales. Los otros lugares no citados, no existen ni ley ni derecho ni dirigente. La iglesia católica es casi la única referencia de organización.

Por otra parte, el gobierno de transición sigue sin arrancar de verdad. La presidenta pasa su tiempo circulando de capital en capital, en busca de ayudas y consejos. Pues, el estado no tiene dinero. Las estructuras de recaudación de fondos ya no existen. El ejército nacional sigue sin funcionar. No hay policía que valga la pena. Las estructuras judiciales son inexistentes. La administración está destruida. En las provincias, el estado es un recuerdo del pasado. En Bangui, las autoridades están recluidas en el centro de la capital donde la seguridad está entre las manos de la MISCA y Sangaris. Ningún ministro o alto rango del gobierno se atreve a poner sus pies en el interior del país.

Con este cuadro sombrío, existen muchos interrogantes: ¿habrá elecciones en un año? ¿Cómo serán si muchos miles de ciudadanos se encuentran refugiados en el extranjero? ¿Cómo se hará el censo si todos los registros fueron destruidos? ¿Los musulmanes que fueron a Chad o Camerún volverán a ocupar sus hogares en ese clima de odio y venganza? ¿Qué se hará con los seleka que circulan libremente armados en el norte hacia el incontrolable Darfúr? ¿Qué se hará con los decenas de miles de anti-balaka que se mezclan con el pueblo e irrumpen siempre para hacer daño?

Un año después, la esperanza de paz es todavía un sueño dulce pero … un sueño.

Gaetan