Abbé Gaétan KABASHA

La realidad de la República Centroafricana

Experiencias vividas en la República centroafricana y las realidades socio.políticas.

La muerte de Kadhafi y el terrorismo.

Escrito por gaetan 02-06-2014 en analisis. Comentarios (0)

La muerte de Kadhafi y el terrorismo.

Los que mataron a Kadhafi pensaban hacer el bien. Al menos eso nos vendieron. Se trataba, según la versión oficial, de liberar al mundo de un déspota sanguinario. Su muerte era, según esta versión, una liberación para Libia, para África y para el mundo entero. Los países involucrados en la guerra de Libia tal como Francia y Reino Unido presentaron la ofensiva como un proyecto saludable y necesario. Así podían bombardear impunemente un país independiente, echando bombas desde el Mediterráneo o enviando aviones de alta tecnología en un combate desigual. Lo que no dijeron es que los mismos países siguen sosteniendo a capa y espada a decenas de presidentes déspotas y sanguinarios en el mundo. Además, nadie pudo saber el por qué el mismo Kadhafi había conseguido gobernar más de cuarenta años, acogido regularmente en Paris con el alfombra roja. Cuando los intereses llaman a la puerta, todas las razones son buenas para deshacerse del obstáculo.

La muerte de Kadhafi no solamente produjo un caos indescriptible en Libia sino que también desencadenó un terrorismo atroz en toda la zona sahariana. Libia ahora es un país dividido en centenares de provincias gobernadas por bandas de matones. La estabilidad del país voló por los aires. El gobierno central no controla nada. Nadie puede decir a ciencia cierta que los libios son ahora más libres y prósperos que durante la época de Kadhafi. Pero lo que nos interesa en este artículo no es la situación de Libia sino, el terrorismo en África.

En un primer lugar, hay que decir que Kadhafi, en algún momento de su trayectoria, sostenía el terrorismo y hizo el terrorismo. En los años ochenta, consideraba el terrorismo como un arma legítima de los débiles. No dudaba en utilizar los medios del Estado para ahuyentar a los grandes. El mundo entero se acuerda con espanto de los atentados de Lockerbie sobre el vuelo 103 de Pan Am en 1988  y el de Ndjamena sobre el vuelo 772 UTA en 1989. Todos estos atentados fueron imputados a Kadhafi. Pero, curiosamente, Kadhafi sobrevivió del aislamiento internacional y consiguió remontar la cuesta diplomática. Todavía interesaba a los grandes de este mundo. Hasta poco antes de su linchamiento y asesinato, visitaba las capitales occidentales con honores. Se sospecha incluso que llegó a financiar las elecciones de algunos partidos importantes de Francia.

Desde aquella época, se convirtió en un ídolo de los terroristas del mundo. Todos los grupos djihadistas le consideraban como una especie de director espiritual respetable. Todos le consultaban y todos seguían sus instrucciones. En este sentido, su presencia en el norte de África constituía un punto de referencia para conectar con los grupos terroristas, negociar los rehenes con ellos y para calmarlos. Por mucho que se diga, Kadhafi era un hombre ordenado. No le gustaba el desorden.  Tenía bajo su autoridad casi todos los descontentos del mundo. Les financiaba pero también les controlaba.

Cuando Kadhafi dejó se utilizar el terrorismo como arma de los débiles, el Sahara podía dormir tranquilo. Tenía a todos los grupos dormidos. Sabía por experiencia que el terrorismo no lleva a ninguna parte. Le interesaba tener al Sahara con cierta paz para la tranquilidad de su poder. Los que mataron a Kadhafi o no sabían esta verdad – lo que sería sorprendente -  o son uno necios a los que interesa el presente sin calcular el futuro – lo cual sería también sorprendente – o lo hicieron sabiendo que África se desmoronaría después. ¿No sería ésta la razón real del derrocamiento de caudillo de la Jamahiriya?

La muerte de Kadhafi supuso una ruptura de la caja de Pandora. Todos los grupos terroristas se despertaron. Tenían las manos libres. Ya no había nadie capaz de imponerles respeto. Solamente tres años después, tenemos armados y activos los grupos siguientes: Mujao, Aqmi y MNLA en Mali; Boko-Haram en Nigeria; Seleka en Centroáfrica; Ndjajawid en el Darfúr, Al Shabab en Somalia etc.

Todo el Sahara desde Marruecos hasta Egipto, pasando por Argelia y Libia se ha convertido en un pasillo de los grupos armados afines a Al Qaida. Son países muy grandes bordeados por el desierto donde los ejércitos nacionales tienen dificultad controlar. Los grupos se intercambian rehenes, armas, informaciones sin necesariamente tener un mismo objetivo.

La cuestión crucial que hay que hacerse es la siguiente: ¿De dónde encuentran las armas esos grupos? La respuesta es también sencilla:  en los almacenes de Kadhafi.

En efecto, todo el mundo sabe que Kadhafi tenía un importante arsenal militar. Durante años, se había armado. Tenía en sus cuarteles las armas ligeras y pesadas, los misiles de lanzamiento móvil, las bombas de todo tipo etc. La guerra contra Libia siendo mal preparada, nadie se preocupó de proteger esas armas. El derrocamiento de Kadhafi supuso un rearme de los grupos terroristas. Las armas salieron del país por circuitos mafiosos. Los militares y los dignatarios de Kadhafi las fueron vendiendo poco a poco a los compradores que las necesitaban para desestabilizar África. Muchas de esas armas se encuentran en las rebeliones de Mali, Centroáfrica, Siria etc. Las fronteras de Libia son ahora una puerta abierta al mundo del trafico de armas.

Cuando en 2012, el ejército francés intervino en Mali, se encontró con unos grupos bien armados. La sorpresa fue tal que tuvo que emplear todos los medios de alta tecnología a su alcance para contrarrestar la invasión de aquel país. Los rebeldes malienses (Mujao, Aqmi, MNLA) estaban mejor equipados que el ejército nacional.

La ofensiva de Seleka en Centroáfrica en diciembre 2012 sorprendió al mismismo general presidente Bozizé. Su ejército fue deshecho en menos de tres meses. ¿De dónde habían sacado las armadas de tal envergadura los integrantes de seleka? Los militares surafricanos presentes en Bangui pagaron un precio alto a causa del fuego de esas armas poco antes de la huida de Bozizé.

Las consecuencias de la muerte repentina de Kadhafi son incalculables sobre el continente africano. Los depósitos de municiones fueron saqueados. Las armas sofisticadas circulan por toda la franja del Sahara. Los compradores no faltan. Muchos descontentos encuentran un mercado barato. Los países en el sur de Sahara no tocados todavía, tienen que prepararse a ser futuros escenarios de enfrentamientos. No sería sorprendente que Camerún y Chad sean futuros campos de batalla de los grupos integristas o rebeliones de la peor calaña.

De hecho, Francia, considerada por muchos como el pirómano que juega al bombero en África, está desplegando sus tropas en todos los países del Sahara oficialmente para prevenir el terrorismo. No faltan quienes piensan que se trata de un nuevo plan de colonización incubierta. En la actualidad, Francia tiene a su ejército movilizado en Senegal, Costa de Marfil, Malí, Níger, Chad, Centroáfrica, Gabón, Djibuti etc. Todo el mundo sabe que donde está el ejército francés, los gobiernos de los países en cuestión se encuentran bajo la tutela económica y política. Están obligados a seguir las instrucciones de Paris incluso para tomar las decisiones internas.

En resumidas cuentas, sin santificar al diablo, podemos decir que la muerte de Kadhafi no fue buena ni para los libios ni para los pueblos africanos. La situación actual en el Sahara es una muestra de ello.

Gaetan


La manipulación de los anti-balaka

Escrito por gaetan 15-05-2014 en analisis. Comentarios (0)

 

La manipulación de los anti-balaka.

 

Los dos actores de la violencia en Centroáfrica son principalmente los seleka y los anti-balaka. Todos los observadores están de acuerdo en afirmar que los dos grupos son criminales y que están sometidos a una gran manipulación. Hoy vamos a ver el tema de los anti-balaka.

Si se tratara de establecer un orden cronológico de las atrocidades cometidas en el país de Boganda, la palma la llevaría seleka. Esta agrupación de movimientos mayoritariamente musulmanes, muchos de ellos mercenarios del Darfúr y del Chad fue la que trajo una cohorte de saqueos y matanzas. Su irrupción en la escena política y militar centroafricana fue la causante del odio religioso entre los musulmanes y el resto de la población. Antes de la guerra de seleka, la población centroafricana vivía en cohabitación pacífica a pesar de algunos resentimientos puntuales y muy limitados. Por tanto, la primera culpa del problema religioso la tiene seleka.

Dicho esto, los anti-balaka hicieron peor. Este movimiento inicialmente compuesto por los campesinos de las provincias del norte (zona de Bozizé), empezó con una noble misión de defender a sus pueblos acosados y saqueados por seleka. Muchos de los integrantes de los anti-balaka perdieron a los suyos o vieron a sus mujeres violadas por seleka. Lo suyo en el principio era una lucha de auto-defensa. Y efectivamente, sus instrumentos de guerra eran machetes, hachas, lanzas, fusiles de caza y para añadir algo de misterio, hacían prácticas mágicas pensando hacerse invulnerables ante las balas. ¿Quién no podía sostenerles? ¿Quién no veía en ellos algo de esperanza? ¿Qué pueblo puede aceptar ser pisoteado sin que sus jóvenes se levanten para defensa propia?

Cuando empezaron el levantamiento, no tenían apoyos. No sabían las técnicas de guerra. No tenían material moderno. Incluso, despreciaban a los antiguos militares (FACA) que habían dejado el país entre las manos de los seleka sin luchar hasta el final.

Sus primeras victorias crearon el apetito de los hambrientos del poder. Los antiguos dignatarios y militares afines al ex -presidente Bozizé empezaron a recuperar el movimiento a su manera. Convencieron a los anti – balaka de que eran soldados del general Bozizé. Les dijeron que iban a sustituir a los FACA ineficaces e inexistentes. Siendo originarios de la región de Bozizé, un tal discurso ideológico era muy fácil de asimilar. De campesinos, pasaron a ser soldados de un general, de una noche a la mañana. ¿Quién rechazaría tal oferta?

Fue así que los ex – FACA entraron en la escena, tomando el mando de los grupos inicialmente desorganizados. Poco a poco, los anti-balaka aparecieron armados de verdaderas armas, con una organización militar que no se aprende en los bosques y huertos de Bossangoa. Empezaron a hacer verdaderas batallas contra los seleka en las pequeñas ciudades. Convencidos de que eran invulnerables, luchaban irracionalmente y esta combatividad les hacía fuertes. En varias ocasiones, llegaron a echar a los seleka de sus campamentos.

Hasta allí, los anti-balaka seguían teniendo popularidad y éxito ante los ojos de los centroafricanos. Pero todo cambió un día. Ese día es cuando alguien les convenció de que todos los musulmanes eran seleka y que merecían la muerte. Ese día fue fatal para Centroáfrica. Empezaron a matar indiscriminadamente a jóvenes y ancianos, mujeres y niños, enfermos y cojos. Una verdadera limpieza religiosa se puso en marcha. Pasaron por las selvas limpiando a los mbororo (población musulmana nómada y pastora). Mataron hasta sus vacas y ensuciaron hasta sus pozos. El lema era: “ningún musulmán tiene que sobrevivir”. Los seleka, a su vez, empezaron a hacer represalias indiscriminadas. El país se abrazó.

El segundo día fatal fue el 5 de diciembre de 2013. Ese día, alguien convenció a los anti-balaka de que podían atacar la capital y tomar el poder. Nadie sabe qué plan tenían ni quién iban a poner como presidente. ¿Pensaban, de verdad, arrebatar la capital entre las manos de los seleka? El hecho es que esta decisión coincidió con el inicio de la operación francesa sangaris, concebida para desarmar a los seleka.

Si ese día los anti-balaka no hubieran atacado Bangui, hoy estaríamos hablando de la paz y la reconciliación. Tengo esta convicción.

Esta afirmación, la saco de dos hechos: primero, la operación sangaris tenía como misión, en un primer lugar, ordenar el acuartelamiento de los seleka. En un segundo, se trataba de entrar en los cuarteles para hacer un inventario de las armas y en un tercer momento, iba a seguir el desarme total. El éxito del primer paso me hace pensar que los dos siguientes iban a traer la paz. Los seleka no iban a atreverse a luchar contra los franceses teniendo a un presidente Djotodia, miedoso e ineficaz! Los anti-balaka estropearon todo.

Los franceses habían desestimado a los anti-balaka. No creían en su capacidad a organizar ataques coordinadas contra la capital y luego fundirse en la población. En segundo lugar, no pensaban en la limpieza religiosa desatado por este grupo. Los planes de los franceses cambiaron el día en que se dieron cuenta de que ya no tenían en frente a un grupo sino a dos, seleka  y anti-balaka.

A partir de allí, todo se complica. Desarmar a los seleka significa entregar el terreno a los anti-balaka. Desarmar a los anti-balaka significa favorecer a los seleka. Entre tanto, los civiles están por medio. Cuando se echa a los seleka de un barrio, los anti-balaka matan a todo musulmán en ese barrio. Cuando se quita un arma a un anti-balaka, vuelve más tarde con un palo o una piedra. De repente, los militares franceses se encuentran envueltos en un conflicto desconocido, en el que las armas pesadas y los aviones son inútiles! El problema de Centroáfrica no se puede resolver con el ejército sino con la policía, un sistema de inteligencia eficaz, un buen funcionamiento de la justicia, pero sobre todo una buena política de proximidad y con el dinero para calmar los ánimos.

El segundo hecho viene de que la presencia de los anti-balaka en Bangui desató una oleada de odio contra los musulmanes jamás visto antes. Si los anti-balaka no hubieran pisado Bangui, el tema de la guerra religiosa iba a tener una repercusión muy limitada. Muchos musulmanes de las provincias iban a refugiarse en la capital y posteriormente, se podía haber negociado su vuelta poco a poco.

Por tanto, el manipulador de los anti-balaka es el culpable de la duración del conflicto en Centroáfrica. Aparte de que les engañó, daño también la imagen de todo el país en el mundo entero. Hoy en día, realmente, ¿alguien me puede decir contra quién luchan los anti-balaka en Bangui, en Berberati, en Mbaiki, en Bouar? ¿Por qué no van a luchar contra seleka en Ndele, o Bria?

Gaetan

Los enigmas de Centroáfrica

Escrito por gaetan 11-05-2014 en analisis. Comentarios (0)

Los enigmas de la situación centroafricana.

Después de 100 días de la presidencia de Catherine Samba Panza, la situación de la República Centroafricana sigue siendo incierta. Durante esta semana, asistimos a unos acontecimientos que merecen cierta reflexión. Concretamente, conviene detenernos un poco sobre dos hechos llamativos: el congreso de seleka y las sanciones de la ONU contra algunos actores de la crisis.

Por lo que se refiere a Seleka, nos enterramos de que los altos mandos de esta coalición se reunieron en la ciudad de Ndele, en el norte oeste de Centroáfrica en un congreso. El objetivo era la reorganización del movimiento y fijar los nuevos objetivos. Allí estaban todos los generales y todos los altos mandos. El congreso tuvo lugar el viernes 9 de mayo y sábado 10. Esperando todavía las conclusiones del congreso, ya se sabe que el movimiento nombró a un nuevo jefe de estado mayor, el general Ndeko Joseph, antiguo militar del ejército nacional (FACA).

Las preguntas que uno se puede hacer a raíz de este congreso son múltiples:

En primer lugar, sabemos que la coalición seleka fue disuelta por su propio fundador Michel Djotodia cuando era todavía jefe de Estado. La disolución surgió a causa de sus exacciones contra la población civil. Es importante recordar que seleka fue la causante de la desgracia que pesa sobre el país desde marzo 2013 hasta hoy. Nadie recuerda nada bueno traído por este grupo al pueblo centroafricano. Entonces, ¿se puede seguir hablando de la reorganización de un movimiento disuelto? ¿Qué significa la elección de un jefe de estado mayor? ¿De qué país es ese ejército de seleka que tiene que ir nombrando a sus dirigentes?

En segundo lugar, hay una inquietud añadida. El Congreso fue autorizado por las fuerzas internacionales. Los dirigentes seleka fueron escoltados por los militares franceses de la operación Sangaris. Tenemos que recordar que la MISCA y Sangaris tienen el cometido de la ONU de desarmar a todos los grupos armados de Centroáfrica. Entonces, ¿la ONU está ayudando a reorganizar un movimiento criminal? ¿Hará lo mismo con los anti-balaka para que ellos también dispongan de su estado mayor?

El hecho es tan llamativo que la misma ONU impide al gobierno oficial disponer de su propio ejército y de rearmar a los FACA. Sin embargo, autoriza a los seleka a reorganizarse e incluso, escolta a sus dirigentes y protege el congreso.

En tercer lugar, sabemos que los seleka salieron de Bangui con todas sus armas hacia el norte bajo la mirada de las fuerzas internacionales. Desde entonces, se habla mucho de la partición del país en el norte musulmán y el sur cristiano. La pregunta es: ¿la reorganización de seleka en Ndele no es un paso previo a esta partición de facto?

Sería importante saber lo que opinan las autoridades legítimas de Centroáfrica (la presidencia y el gobierno). ¿Están de acuerdo que un movimiento armado disuelto haga los congresos y se reorganice sobre el territorio centroafricano, custodiado por las fuerzas que vinieron para su desarme? Desgraciadamente, no parece que el gobierno tenga algo que opinar en los temas de tanta trascendencia para el futuro del país.

La segunda inquietud se refiere a las sanciones de la ONU contra algunos actores de la crisis centroafricana. Hace pocos días el consejo de seguridad de la ONU publicó las sanciones contra el ex-presidente Bozizé, el coordinador de los anti-balaka Levy Yakite y el segundo hombre fuerte de seleka Nouredine Adam. Mucha gente se pregunta si esas sanciones son equilibradas. ¿Por qué se sanciona a Bozizé, víctima del golpe de Estado de 2013 y no a Djotodia, jefe de seleka, que trajo al país la muerte y el caos que perduran hasta hoy? ¿Por qué se sanciona a Yakite y no a Ngaisona que es él, el que coordina a los anti-balaka sobre el terreno según sus propias declaraciones? ¿Por qué a Nouredine Adam y no a otros generales de seleka que siguen sembrando el terror en las provincias de Centroáfrica?

En resumidas cuentas, la crisis de Centroáfrica sigue escondiendo enigmas. Lo único que los centroafricanos quieren es la paz.

  Gaetan


¡Quién manda en Centroáfrica?

Escrito por gaetan 01-05-2014 en analisis. Comentarios (0)


¿Quién manda en Centroáfrica?

Ya van 100 días después de la elección de la presidenta Catherine Samba Panza. Es el momento de hacer el balance y sacar algunas conclusiones. La pregunta que cualquiera se hace es la siguiente: ¿quién manda realmente en la República Centroafricana?

La primera constatación es que la presidenta con su gobierno dirigido por Nzapayeke no mandan más que unos cuantos edificios en el centro de la capital Bangui. Desde que tienen el poder oficial en el país, su autoridad no va más allá de esta pequeña zona que también comparten con las fuerzas internacionales. Quizá se les había pedido demasiado por pocos medios. Su popularidad está por los suelos.

El país está dividido en tres partes importantes controladas por tres grupos diferentes: los seleka por un lado, los anti-balaka por otro lado y las fuerzas internacionales por otro.

La intervención francesa el día 5 de diciembre de 2013 en Bangui, redujo la capacidad operativa de la alianza seleka oficial. Se obligó a los seleka a confinarse en los cuarteles militares. Poco después, en enero, dimitió el presidente Djotodia, su máximo responsable. Desde entonces, los seleka perdieron el poder nacional que habían conquistado en marzo de 2013 echando a Bozizé. Los colaboradores directos de Djotodia salieron del país abandonando a su suerte a los miles de combatientes que no sabían ya que hacer. Pocos días después, muchos seleka armados, con sus comandantes, decidieron salir de la capital y dirigirse hacia el norte de Centroáfrica. Nadie entiende cómo las tropas francesas, con el mandato de la ONU de desarmar a todos los beligerantes, les dejaron salir con su armamento. De hecho, se vacío por completo los almacenes militares de todos los cuarteles de Bangui. El gobierno central no tiene ni un fusil ni una munición.

Desde entonces, los seleka se han establecido en norte del país. La línea divisora de su territorio pasa por Kagabandoro, Sibut y Grimari. Desde allí hasta el nordeste, los seleka mandan. Siguen sus desordenes de siempre. Tienen barreras en todas las carreteras donde piden dinero a cualquiera que pasa. En las ciudades y pueblos, son ellos los jueces y policías. Aplican las leyes que no están escritas en ningún sitio. Cobran impuestos de las tiendas. Explotan las minas de diamantes y oro. Pusieron en marcha su sistema de gobierno local sin tener en cuanta de las instrucciones de ningún dirigente nacional. El gobierno nacional no sabe lo que pasa en estos territorios.

En algunos sitios, los seleka dieron el ultimátum a los no musulmanes para que se convirtieran o abandonaran el lugar. Durante la semana santa, alguno grupo seleka secuestró al obispo de Bossangoa con tres sacerdotes y en mismo día, otro grupo mató al sacerdote párroco de Paoua. Como siempre, los seleka no tienen mando central. Cada uno es gobernante donde se encuentra y aplica la ley que le sale por la cabeza.

Algunas noticias hablan ya de la partición del país en dos. Los partidarios de un tal Abakar Sabone empiezan a hablar de un país islámico independiente. Como si fuera poco, las fuerzas internacionales están transportando a todos los musulmanes de la capital hacia esta zona del norte por su seguridad. Todo, sin contar con el acuerdo del gobierno que teme la partición de facto. ¿Quién parará a los seleka en esas zonas?

La parte norte-oeste, está ocupada por los anti-balaka. Esos milicianos que se dicen cristianos pero que, en realidad, son animistas consiguieron limpiar muchos pueblos y ciudades de todos los musulmanes. Ocupan los puestos de mando en todos los sitios. Tienen barreras en las carreteras donde piden dinero a la ya empobrecida población. Circulan en los pueblos buscando a los musulmanes y saqueando las tiendas. Desde el día 5 de diciembre, consiguieron también ocupar grandes partes de los barrios periféricos de la capital. Nadie conoce sus reivindicaciones políticas. Surgieron para defenderse de los seleka pero poco a poco, fueron recuperados y manipulados por los antiguos militares favorables a Bozizé. Siembran la desolación en todos los sitios donde están.

Donde mandan, no llega nadie del gobierno central. Allí, ellos son jefes, jueces, policías, alcaldes etc. Igual que los seleka, los anti-balaka no tienen mando central. Cada grupo es independiente y organiza sus desórdenes. Manda el más fuerte o el más sanguinario. Sus machetes huelen a sangre. Atacan los convoyes de los humanitarios en busca de musulmanes o para saquear. En la actualidad, luchan contra todos: contra los seleka, contra las fuerzas internacionales y contra el gobierno. No entienden por qué los sacerdotes y religiosos protegen a los musulmanes.

La frontera de su territorio roza la de los seleka en Kagabandoro, Sibut, Grimari donde cada día el pueblo sencillo se ve atrapado en los enfrentamientos. Pero, ocupan todos los pequeños pueblos de Bouar, Berberati, Mbaiki etc. ¿Quién parará a los anti-balaka?

La tercera parte de la República centroafricana está en manos de las fuerzas internacionales. Llevan ya meses intentando estabilizar el país pero no lo consiguen. En la actualidad, están presentes en la capital donde controlan los barrios más importantes y el aeropuerto. Pero no controlan los barrios más pobres y sobre-poblados donde los anti-balaka reinan. Están también en todas las grandes ciudades donde controlan los centros importantes pero no llegan a los pequeños pueblos. De momento, comparten la carretera principal que va a Camerún con los anti-balaka. Cuando pasan, los anti-balaka quitan la barrera. Cuando ya no están, la barrera vuelve a ponerse. De vez en cuando, hay enfrentamientos en los que los anti-balaka salen perdiendo siempre a pesar su creencia en la invulnerabilidad. Los ornamentos mágicos que llevan no impiden a las balas de los verdaderos militares destrozar sus cuerpos.

El gobierno central de Catherine Samba Panza, no tiene ni ejército, ni policía, ni armas ni administración local. Heredó de unos edificios vacíos sin archivos ni ordenador. La presidenta dice haber encontrado el ordenador de la presidencia, vacío. El pueblo se le está exigiendo a tiempo y destiempo restablecer la autoridad del estado sobre todo el territorio. Pero,  ¿no se le está pidiendo quizá demasiado?

Se supone que cuentan con las fuerzas internacionales para aplicar sus directivas sobre todo el territorio. Pero las fuerzas internacionales tienen sus propios mandos y su propia política y, a veces, no le hacen caso. No siempre toman decisiones de acuerdo con el gobierno. Además, no controlan todo el territorio.

Con este panorama, cabe seguir con nuestra pregunta del principio: ¿Quién manda en Centroáfrica? Todos y nadie.

Gaetan

Un viernes santo permanente.

Escrito por gaetan 18-04-2014 en analisis. Comentarios (0)


El viernes santo en Centroáfrica.

Cuando veo las diferentes procesiones de la Semana Santa en distintos rincones de España, mi pensamiento va directamente hacia aquellos que viven un viernes santo de manera permanente desde cierto tiempo. Mi pensamiento y mi oración van hacia ellos.

En España, no tengo constancia de que, haciendo las procesiones que son, en muchos casos, más culturales que de verdadera fe, alguien tenga conciencia del dolor y del sufrimiento por los que pasó un justo ajusticiado hace más de 2.000 años. El Jesús de la Historia sigue siendo el prototipo de un justo que sufre sin causas fundadas; una víctima de calumnia, de orgullo, de egoísmo, de injusticia. Sufrió sin poder o querer defenderse. Querría beber del cáliz hasta el fondo, llegar hasta lo más hondo de la miseria humana. El Jesús que camina en las calles de España está vestido de trajes que contrastan mucho con el pobre de Jerusalén. Pues, si los que hacen manifestaciones en las calles con un “Jesús el rico” o “Jesús del gran poder” o “Jesús el maestro” y tantas apelaciones más se acuerdan de esta verdad, dichosos son.

Mi propósito no es de hablar de las procesiones españolas. Quiero acordarme de los pueblos que no tienen tiempo para las manifestaciones folclóricas. Viven en carne propia lo que pasó realmente aquel viernes en el calvario. Viven un viernes santo permanente. Su tiempo se paró en algún momento y no se mueve. El domingo de resurrección les queda tan lejos como la luna. Sufren y mueren en el olvido.

Podríamos hablar de Siria, del Sudán del Sur, del Este de Congo etc. Pero, me voy a fijar solamente en la República Centroafricana.

Este país sufre una guerra que ya nadie sabe calificar. No se sabe si se trata de una guerra civil o una consecuencia de una invasión o si sencillamente cosechan los efectos de un estado fallido.

Desde que estalló aquella desgracia, muchos ciudadanos salieron del país. Algunos de ellos viven en los campamentos de refugiados en el Chad, en el Camerún o en el Congo Democrático. Comen lo que reciben día a día de la bondad de los ONGs. Sólo Dios sabe la inhumanidad que se experimenta en estas condiciones. Allí, no tienes identidad. Te llaman por tu número. Todos te señalan con el dedo llamándote refugiado. Te recuerdan cada momento que tu país está en frente pero no puedes ir allí. Un refugiado es un ser humillado.

Los otros centroafricanos optaron por quedarse dentro del país, escondiéndose en los bosques. Cada vez que estalla la violencia, corren al bosque. Duermen a la intemperie. Comen mal. Ven a sus hijos enfermos sin posibilidad de médico. El futuro existe solamente en los sueños. Otros siguen amontonados en las iglesias o mezquitas. Tienen miedo hasta de su propia sombra. Sus vecinos que han convertido en sus peores enemigos. Ya no les queda nada de sus pertenencias.

Muchos niños abandonaron la escuela hace dos años. Ya no se acuerdan de nada de lo que habían aprendido. De repente, algunas niñas están acosadas o obligadas a casarse siendo todavía menores. Otros adolescentes se han visto involucrados en la violencia. Las imágenes de la prensa nos muestran a muchos con armas que pesan casi más que ellos. No cabe duda de que muchos aprendieron a matar a sus semejantes sin compasión. ¿Cómo celebrarán estos el domingo de resurrección? Para ellos, todos los días parecen el viernes.

En las partes con más enfrentamientos, los cristianos ni siquiera podrán juntarse este viernes para celebrar la pasión. El domingo pasará sin que puedan cantar y bailar como saben hacer.

Ayer nos enterrábamos del secuestro del obispo de Bossangoa, Nestor Desiré Nongo, junto con tres curas. Iban a celebrar la semana santa con algunas comunidades más machadas por el sinsentido de la guerra. Gracias a Dios sus revisores los liberaron después de intensas negociaciones con las fuerzas internacionales. Pero su misión de celebrar la semana santa fue un fracaso. Los cristianos esperarán y quedarán en la espera. Se juntarán con su catequista en alguna capillita de paja, antes de la caída del sol y recordarán que también ellos forman parte del pueblo salvado por Cristo. El domingo, pedirán a Dios que les ayude a entender aquello de “alegría de pascua”.

Recemos por todos ellos.

Gaetan