Gaétan KABASHA

Apertura de nuevo blog y cierre de éste

Escrito por gaetan 07-03-2015 en General. Comentarios (0)

Queridos lectores.

Desde hoy, este blog dejará de recibir nuevas entradas. A partir de hoy, os podréis informar de la situación del continente africano y otros temas que nos interesan en afroanalisis.blogspot.com.

Gracias a todos!!

La derrota de Seleka

Escrito por gaetan 22-02-2014 en analisis. Comentarios (0)


La derrota de Seleka.

Se van como vinieron. Quizá nunca lleguemos a saber las motivaciones profundas de esta alianza de circunstancia llamada Seleka. Todo lo que se sabe es lo que se ve desde fuera. Los juegos de detrás de la cortina son mucho más oscuros. En todo caso, todo indica que seleka está derrotado y se va como vino a la República Centroafricana.

Para recordar, digamos que dos etnias del norte de Centroáfrica (Rounga y Goula) inicialmente enfrentadas entre sí son mayoritariamente musulmanes. Contrariamente a otros países de la zona, el Islam no entró masivamente en otras etnias de la República Centroafricana. De hecho, muchos centroafricanos siempre han considerado a los musulmanes como extranjeros. El Islam estaba visto como la religión de los chadianos comerciantes y los mbororo (una tribu nómada que vive en la selva) también de alguna manera extranjera. Una religión que los venideros. El resto de las etnias acogió más rápidamente el cristianismo aunque con cierta mezcla de creencias tradicionales.

La región de la Vakaga está situada en el extremo nordeste de la República centroafricana. Es una zona completamente aislada. No llega ninguna carretera viable. Los funcionarios afectados allí nunca se presentan y los que van, hacen la ley a su manera, fuera de todo control. Las escuelas funcionan mal por falta de profesores y medios. El sistema sanitario está fuera de todo calificativo. Este aislamiento hizo que tradicionalmente la zona esté mucho más relacionada con el Darfúr y el sur de Chad que con el gobierno central. Las influencias musulmanas del Darfúr y Chad y el intercambio cultural y comercial con estos dos países hicieron que el pueblo rounga y goula se sintiera extranjero en su propio país.

Desde hace poco, el poder judicial central enviaba a Birao (ciudad cercana al Darfur) a los brujos condenados como se enviaba a gente al exilio. La idea era extraerlos de su entorno natural y alejarlos lo más posible del “país”. El que iba a cumplir su condena a la cárcel de Birao no volvía casi nunca a su pueblo natal. Era un destierro en toda regla. Esto significa que a los ojos del gobierno central, la zona de Vakaga era como un desierto de aislamiento, una tierra sin interés. Durante la época de lluvia, la región queda absolutamente desconectada del resto del país. Los ríos se llenan; los caminos deslizan; los campos están inundados. Para llegar allí, hace falta un avión. Durante seis meses del año, Birao es completamente incontrolable.

En este ambiente, nace el grupo Seleka. Es más fácil convencer a los jóvenes de allí, completamente desempleados y sin futuro que están abandonados por su propio gobierno. Es muy fácil reagrupar a miles de combatientes desde el Darfúr y el Chad prometiéndoles un futuro mejor gracias al rifle. Son sitios donde la violencia se cultiva como cultura desde pequeño. Además, jugando con la cuerda religiosa, resulta más fácil todavía explicarles que los cristianos (del sur) consideran a los musulmanes (los del norte) como extranjeros.

Pero ¿quién les sugirió la idea de unirse para ser más fuertes contra todos? ¿Quién les convenció de que podían tomar el poder a casi 1.000 km, a Bangui? ¿Quién les organizó y los abasteció con armas pesadas, municiones, comida, equipamientos etc.? ¿Qué plan había detrás de la aventura seleka?

Quizá nadie llegue a saber todo el entramado internacional detrás de este asunto. El hecho es que dos etnias antiguamente enemigas se unieron y consiguieron formar un ejército capaz de tomar el poder en Bangui. Su campaña fue como un paseo. Francia que suele meterse en los asuntos políticos y militares de Centroáfrica, no hizo nada para impedirlo. El día 24 de marzo de 2013, se hicieron con el poder y pusieron a Djotodia como presidente. Nadie se lo creía.

El plan fracasó después. Los integrantes de seleka no estaban preparados para guiar el país. Los que idearon el proyecto seleka olvidaron una cosa: Conquistar el poder es diferente de mantenerlo. Toda guerra supone una política detrás. Cuando falla la política, la guerra se convierte en una empresa violenta sin más. No se dirige un país con hordas de sanguinarios. El proyecto seleka estaba bien hecho militarmente pero no tenía una vertiente política. Quizá los que financiaron el proyecto no tuvieran más idea detrás que quitar de en medio al presidente Bozizé por motivo que sea, entretener el caos durante un tiempo y luego deshacerse de los seleka. ¿Quién sabe?

La actitud de los dirigentes seleka y su incapacidad de controlar a su gente les han pasado factura. Muy pronto, todo el mundo se dio cuenta de que no habían venido para quedar. Los que festejaron la instalación de un régimen islámico en el corazón de África tuvieron que descantar muy rápidamente. Creo yo que los seleka fueron juguetes en manos de manipuladores de siempre, los que hacen planes para África desde muy lejos y teleguían a unos corruptos para ejecutar el diabólico diseño. Muchas veces, los ejecutores ni saben de donde viene el proyecto ni los intereses escondidos detrás. Evidentemente, los que sufren son los sencillos pobres habitantes que, de repente, se encuentran envueltos en unas sangrientas batallas, sobreviviendo como puedan y pidiendo ayuda a esos mismos que enviaron a los verdugos.

Seleka fracasó. Desde el día en que Francia envió un ejército para parar lo que se empezó a llamar el genocidio en preparación, el asunto seleka estaba sellado. Sangaris (el nombre de la operación francesa) cortó la hierba bajo los pies de seleka. Por un lado, los acorralaron obligándoles a acuartelarse. Desarmaron a los cabezones que seguían circulando. Por otro, los anti-balaka se encargaron de presionar por todos lados, creando una situación insoportable de inseguridad. No quedaba más remedio al presidente Djotodia que dimitir no sin recibir algún que otro sermón de los que realmente mueven los hilos de la política en la zona.

La dimisión de Djotodia sonó el final de seleka como fuerza imponente. Los militares fueron obligados a salir de los cuarteles. Los altos mandos se fueron a Chad. Otros se están recluyendo en el norte para futuras aventuras. Pero el golpe de gracia vino cuando se rehabilitó a las antiguas fuerzas armadas (FACA). Seleka ya no mandará en Centroáfrica. No será sorprendente si la Corte Penal Internacional emite en un futuro no lejano alguna orden de busca y captura de ciertos altos dirigentes de la funesta empresa. Este mundo funciona así. Los ejecutores son los que pagan. El que no sabe es idiota y paga por ello.

Desgraciadamente, los pacíficos musulmanes centroafricanos tuvieron que pagar caro. No supieron distanciarse con tiempo de las fechorías de seleka. Ahora, se ven considerados todos como miembros de la organización. Muchos murieron masacrados por los exaltados anti-balaka, otra empresa que acabará como empezó. Otro día, hablaremos de los anti-balaka. No creo que tengan tampoco un proyecto político.

¿Alguien tendrá compasión algún día de los pobres de este mundo?

Gaetan

Las consecuencias del conflicto

Escrito por gaetan 06-02-2014 en analisis. Comentarios (0)

 

Centroáfrica: Las consecuencias del conflicto.

La seguridad sigue siendo el problema prioritario de Centroáfrica. Los enfrentamientos que se asemejan a una limpieza religiosa en algunas zonas no cesan. Sin embargo, se puede decir que con la determinación de unos y otros, principalmente las autoridades religiosas tanto cristianas como musulmanas, y la ayuda de las tropas internacionales, se ha evitado, in extremis, el genocidio cantado. Ahora, se trata de analizar las consecuencias inmediatas de esta crisis.

Los diversos protagonistas actúan con una mirada corta, puesta solamente en el presente inmediato. La mayoría no se dan cuenta del desastre futuro tanto al nivel económico como al nivel alimentario. Las consecuencias de la fractura social entre los cristianos y los musulmanes son inmensas a corto y a largo plazo. Veamos unas cuantas.

 

La economía.

 

En la República centroafricana, el negocio se encuentra entre las manos de los musulmanes. Son ellos los que tienen las grandes tiendas y almacenes en todas las ciudades. Todas las actividades económicas de alto nivel giran entorno a sus negocios. Además, los grandes comerciantes suelen prestar dinero a los otros musulmanes para emprender pequeños negocios en las pequeñas ciudades y aldeas. Eso hace que el dinero circula gracias ellos y los productos manufacturados se encuentran entre sus manos. Están en relación con otros hombres de negocio de los países vecinos (Camerún y Tchad) desde donde traen la mercancía.

Durante este conflicto, muchos musulmanes se fueron a Tchad huyendo. Los que no lo han hecho todavía, lo harán dentro de poco. Es un problema de tiempo y de posibilidad. Muchos camiones salen cada día escoltados por las tropas chadianas hacia el norte y cruzan la frontera. Después de la derrota de los seleka en Bangui, el miedo cambió de bando. Los anti-balaka se entregan a la caza de los musulmanes jugando al gato y al ratón con las tropas internacionales. Se vengan después de ocho meses sufriendo la ocupación horrenda de los seleka. Hay quienes incluso acusan a los militares franceses de favorecer a esas milicias.

Al destruir las tiendas de los musulmanes y al echarlos del país, Centroáfrica se queda sin negocio serio. Sacarán su dinero de los bancos. En muy corto plazo, el país se quedará sin provisión. Los productos manufacturados serán escasos. Bangui se quedará vacío. Hasta los artículos muy básicos empezarán a costar el precio de oro. Esto ya está a la vuelta de esquina.

Por otro lado, la mayoría de los propietarios de los camiones que hacen Douala-Bangui son musulmanes. También los conductores. Con la situación actual, ya los conductores no quieren arriesgarse a cruzar el país para traer la mercancía. Tienen miedo de encontrarse en el camino con los anti-balaka. Evidentemente, estos últimos no se dan cuenta de las consecuencias de sus acciones sobre el conjunto del país. Los organismos internacionales se quejan que ya no pueden abastecer los campamentos de refugiados porque no saben como traer la comida desde Camerún. Los conductores se niegan a cruzar la frontera. Tan es así que la ONU acaba de decidir utilizar los aviones para no ver a los miles de refugiados morir de hambre ante sus ojos.

Durante mucho tiempo los centroafricanos de otras confesiones religiosas se contentaban de desarrollar sus aptitudes en otros campos. Muchos eran funcionarios. Muy pocos se entregaban al negocio. Se burlaban mucho de los musulmanes que, en lugar de estudiar, se meten en el negocio desde pequeño. Todos los sectores económicos estaban ocupados por los musulmanes. Hasta las minas de diamantes y oro están entre sus manos. El resto de los ciudadanos constituye la mano de obra. Cuando había paz, se mantenía bien ese equilibrio. Ahora que el tejido social no se mantiene, todo se desmorona.

Nutrición

Los habitantes de la República centroafricana no saben cuidar el ganado para abastecer los mercados. Solamente encuentras unas cabras circulando al azar en los poblados. No existe una política ganadera sería sobre todo el territorio nacional. Sin embargo, hay una tribu especialista en el ganado de vacas. Son los mbororo (peuls). Es una tribu nómada que vive en medio de la selva. Sus miembros nunca se mezclan con los demás habitantes del país. Se casan entre ellos. Son todos musulmanes. Los encuentras en muchos países de África central. Muchos no tienen identidad nacional. Cruzan las fronteras según épocas buscando los pastos. Son ellos que abastecen los mercados con la carne.

Con este conflicto, se encuentran amenazados. Muchos fueron matados en sus campamentos dentro de la selva. Otros prefirieron cruzar la frontera con sus vacas. Los que quedan, ya no pueden atreverse a salir para vender las vacas al resto de la población. El resultado es abrumador: Bangui ya no tiene carne. En todos los mercados de la capital, no hay carne.

Aparte de las vacas de los mbororo, los centroafricanos suelen consumir la carne de caza. En todos los rincones del país, se permite cazar los animales no prohibidos. Es en esta óptica que los anti-balaka disponen de rifles de una bala. Está permitido llevar este tipo de armas de manera general. Con la inseguridad generalizada, ya nadie se atreve a entrar en la selva para practicar la caza. La selva está repleta de guerrilleros de todo tipo. La caza se ha convertido en un riesgo muy alto. El resultado no puede ser peor. Ya no hay carne en ninguna parte. La malnutrición seguirá, y todo tipo de consecuencias de una alimentación carente de vitaminas.

La guerra es siempre un desastre. Pero cuando toma el color étnico o religioso, trae consecuencias insospechadas. Los efectos de lo que está pasando en Centroáfrica serán catastróficos a corto y largo plazo. Todavía los que están involucrados en las violencias no han reparado en ello. Si el país estaba ya en la cola de todos en materia de desarrollo, ¿dónde lo vamos a colocar ahora?.

Gaetan

Los héroes de la guerra

Escrito por gaetan 02-02-2014 en testimonio. Comentarios (0)


Los héroes de la guerra.

Se llama Xavier Fagba. Es sacerdote. Lleva un tiempo al frente de la parroquia de Boali, en las afueras de Bangui (República Centroafricana). Últimamente se ha hablado mucho de él y del diácono que le acompaña en su tarea pastoral. Los dos se encuentran envueltos en una espiral de violencia sin fin entre los seleka y los anti-balaka. De repente, tanto los cristianos como los musulmanes se encuentran amenazados por unos o por otros. ¿cómo es el tema?

El día 17 de enero, el padre Xavier se entera de que los anti-balaka preparan una limpieza general de todos los musulmanes de la localidad de Boali. Son miles en la selva, armados de machetes, lanzas, fusiles de caza. Todos se dicen cristianos pero en la práctica, son paganos. Están movidos por la venganza ciega y el derramamiento de sangre. Su objetivo es matar, mutilar, saquear, quemar al musulmán que llaman enemigo de la patria. Es una revancha después de ocho meses de dominio sanguinario de los seleka, asimilados a los musulmanes.

El padre Xavier se concierta rápidamente con su diácono. Decide ir al barrio de los musulmanes. Habla con sus dirigentes y les revela el plan de los anti-balaka. Les convence de salir de allí para refugiarse en la Iglesia Católica donde él se hará cargo de ellos. Deprisa, los musulmanes confían en él y le siguen a la iglesia. En este lapso de tiempo, aparecen los anti-balaka, furiosos, dispuestos a matar a todos incluidos los niños y ancianos. El padre se interpone. Con su sotana puesta, habla a los anti-balaka: “Yo también soy cristiano. No os puedo permitir matar a nadie dentro de mi iglesia. Vais a tener que matarme antes”. Cierra la iglesia con los musulmanes dentro, y se pone a la puerta de guardia. Entre tanto, llama a las tropas internacionales. La situación es tensa. El tiempo se prolonga. ¿Qué pasará? Los anti-balaka amenazan con quemar la iglesia. El cura no baja la guardia. Los musulmanes desgranan su rosario típico dentro, muertos de miedo. Finalmente, llegan las tropas francesas para custodiar la iglesia. Llegan tarde pero llegan.

El domingo siguiente, el cura tiene que decir misa. Pero la iglesia está llena de musulmanes supuestamente enemigos de los cristianos. Pide a los musulmanes que dejen un espacio grande para que los cristianos puedan asistir a misa. Aquel domingo, fue un domingo nunca visto en el mundo. Dos enemigos se miran y miran al cura en al altar. Por un lado los cristianos y por otro, los musulmanes. El cura habla de reconciliación, de perdón, de amor. Los cristianos le escuchan con una gran devoción. Los musulmanes también.

Por fuera, algunos anti-balaka siguen rondando, esperando que algún musulmán salga de la iglesia para caer bajo el peso del machete. No se atreven a entrar en la iglesia. Nadie sabe si es por respeto a Dios, o al cura o sencillamente por superstición. El hecho es que el padre Xavier, de momento, ha conseguido salvar a 800 personas.

Los casos como el de Xavier son numerosos en Centroáfrica. Durante este conflicto, los sacerdotes, y las religiosas hicieron acciones de alto heroísmo.

Hace poco hablaba con las hermanas ruandeses de Pk 14. El día 5 de diciembre, volvían de la misa cuando se desató el apocalipsis sobre Bangui. Se encontraron con un grupo de guerreros seleka, rabiosos. Les llevaron a un sitio alejado para matarlas. Pasaron todo el día con la punta del revolver sobre sus cabezas. Al final, uno de los jefes seleka decidió no matarlas. Les escoltó a su convento. El día siguiente, el mismo jefe volvió a visitarles al convento. Su visita no estaba desinteresada. Les querría pedir que fueran a llevar comida a un grupo de los suyos (musulmanes) desplazados, escondiéndose de los anti-balaka. Las hermanas aceptaron la propuesta con mucha amabilidad. Y así lo hicieron. Cada día se encargaban de llevar comida y agua a ese grupo, arriesgando su vida. Por un lado, en el camino podían encontrarse con los seleka que desconocían el tema. Por otro, si los anti-balaka se enteraran de que las hermanas llevaban comida a los musulmanes, les asimilarían a los cómplices. Pero al final, prevaleció el Evangelio: “amaos unos y otros”.

Más al norte de Centroáfrica, en Bouzoum, el padre Aurelio, un misionero italiano, está jugando al gato y al ratón con unos y otros. Primero tuvo que esconder a los cristianos contra los seleka. Ahora que la fuerza ha cambiado de bando, esconde a los musulmanes contra los anti-balaka. Su día a día consiste en ir de un lado a otro, a recoger los cadáveres y heridos o a intentar establecer cierto diálogo. Lo suyo es toda una larga historia.

Muchas parroquias se han convertido en refugios de los amenazados. Algunos conventos son ahora paritorios improvisados. La vida es dura. Pero también, dentro de esta desgracia, se va manifestando que existen personas transformadas por el Evangelio. Son héroes de la guerra.

Gaetan

 

La violencia ciega

Escrito por gaetan 30-01-2014 en analisis. Comentarios (0)


La violencia ciega.

Lo que está pasando actualmente en la República Centroafricana, ya no hay nadie que lo entienda. Por mucho que se intente justificar, no hay justificación que valga. Todo se vuelve irracional. El conflicto se ha ido transformando en una espiral de violencia incomprensible y ciega. Algún pensador dijo hace tiempo que cuando la ideología se apodera de las masas, se convierte en un arma peligrosa. Parece que estamos asistiendo a esta realidad.

En un primer momento, los centroafricanos podían identificar bien a sus adversarios. Quiero decir a los adversarios de su tranquilidad. Eran los seleka, esos huestes peligrosos que andaban por todos los pueblos imponiendo la ley del desorden y la muerte. Durante ocho meses, no dejaron de ahuyentar al pueblo sencillo sin defensa. No tenían adversarios delante. En aquellos momentos, toda resistencia frente a sus fechorías se veía como algo que sostener. Era auto-defensa. Así nacieron los anti-balaka.

Según los conocedores de la realidad cultural centroafricana, anti-balaka es una transformación de una expresión francesa “anti- balle – AK 47”. Se refiere a las prácticas mágicas y animistas que otorgan al individuo resistir a la bala de un arma de asalto que se llama AK 47. La gente fue reduciendo todo en una palabra y se convirtió en antibalaka.

Los anti-balaka nacieron hace mucho tiempo para defender a los pueblos del norte de Centroáfrica contra los invasores mbororo, una tribu de ganadores nómadas que circulan en la selva buscando pastos. En muchas ocasiones, invadían impunemente con su ganado los huertos de los campesinos. Así nacieron los anti-balaka.

Últimamente, esos grupos de auto-defensa se volvieron  a constituir, esta vez para defenderse de los seleka. En primer momento, todo el mundo les aplaudía. Empezaron desesperadamente en las localidades de Bossangoa (la región del expresidente Bozizé). Se piensa que les apoyaron con la logística y la táctica algunos antiguos militares afines a Bozizé. Pero generalmente, los anti-balaka luchan solamente con los fusiles de caza de una bala y las armas blancas (machetes, lanzas, cuchillos etc.). En el principio, su enemigo eran los seleka.

Poco a poco fueron extendiendo su dominio y de paso, confundiendo a todos los musulmanes con los seleka. A su vez, los seleka empezaron a confundir a todos los cristianos con los anti-balaka. El conflicto se complicó y se fue transformando en un conflicto religioso entre los cristianos y los musulmanes.

Lo que hoy en día no se entiende es el porque de las violencias. En efecto, la Comunidad Internacional decidió enviar tropas en Centroáfrica para poner orden y estabilidad. Francia envió unos 1.600 militares. Muchos países africanos constituyen lo que se llama la MISCA, unos 5.000 militares. Con la llegada de esas tropas, se pensaba que los beligerantes podían entender la voz de la razón y deponer las armas. No fue así.

Los anti-balaka seguían exigiendo la dimisión del presidente musulmán, el causante de todo el desastre en que se encontró el país. Desde el día 10 de enero, lo consiguieron. Djotodia dimitió junto con su primer ministro Tiangaye. El Consejo Nacional de Transición eligió a una mujer, la alcaldesa de Bangui para liderar la transición política y reconciliar a todos. La elección fue del agrado de todos. Se pensaba que con la dimisión de Djotodia y la llegada de la presidenta Catherine Samba, las cosas iban a ponerse mejor. A día de hoy, las violencias no han parado. ¿Qué está pasando en Centroáfrica?

Lo que está pasando es que los jóvenes desempleados, manipulados o no, ya han saboreado a los bienes saqueados y han aprendido a matar. No hay nada que les impida seguir. Ya nadie sabe el objetivo que persiguen. La presidenta no es su adversario. Tampoco se puede decir que los seleka siguen siendo una verdadera amenaza desde que las tropas internacionales han reducido su virulencia. Entonces, ¿Quién es ahora el enemigo de los antibalaka? ¿Qué quieren?

La realidad es que los que matan ahora lo hacen guiados por una ideología nefasta basada en la religión que ellos mismos no practican. Los anti-balaka matan a todo elemento musulmán en su camino, llamándose ellos cristianos. Pero ¿Cuántos de ellos son realmente cristianos y cuántos practican el verdadero cristianismo? ¿Qué dirigente cristiano les ha enviado a matar a sus semejantes? La venganza, el odio y la locura colectiva se cristalizan en una ideología religiosa que no tiene ningún sentido. Arrancar esta ideología genocida en su cabeza cogerá mucho tiempo. Ya no tienen verdaderas reivindicaciones políticas o sociales. Su único objetivo es matar al musulmán al que confunde con los seleka. Es una venganza ciega e indiscriminada. Se mata a los niños, a las mujeres, a los ancianos, a los enfermos. En muchos barrios, se glorían de haber hecho una limpieza.

Por otra parte, algunos musulmanes, llevados por la ira y la venganza, también responden con la misma violencia. En sus barrios, matan a todo cristiano que pasa. El ciclo de violencia no cesa. El conflicto ha dejado de ser político para desplazarse a otros ámbitos.

También hay que destacar que el saqueo está beneficiando a esos jóvenes hambrientos y desempleados. Como casi en todos los sitios donde la gente sufre pobreza, cualquier oportunidad se convierte en un escenario de saqueo. Todos los centros comerciales de los pequeños pueblos han sido arrasados y saqueados. En los barrios de Bangui, no pasa un día sin que se saquee los bienes hasta el tejado de las víctimas de la violencia. Al final, la violencia se ha convertido en un medio de supervivencia.

Será muy difícil remontar la cuesta otra vez. Esperemos que las nuevas autoridades consigan parar la sangría. De momento, parece que esperan una única solución providencial, la de los cascos azules de la ONU. ¿Cuándo llegarán?

Gaetan