Gaétan KABASHA

posesión diabólica

Posesión diabólica 1

Esta mañana 26 de febrero de 2011, recibí una carta del catequista de Fadama (3 km de Bakouma). Su nombre es Marcel YANGA. La carta decía que su hijo del nombre de Arsène está poseído por un espíritu malo. Me pedía que me fuera urgentemente a ver si podría hacer exorcismo. Poco después de recibir la carta, llamé a un miembro del grupo carismático de la parroquia que se llama también Arsène y nos pusimos en camino con mi coche. Llegamos a la casa del catequista. Marcel está desesperado, cansado, desorientado. Su hijo de alrededor de dieciocho años estaba tendido dentro de la casa sin hablar. Como siempre cuando llego a un poblado, los cristianos que me vieron se juntaron. Marcel me contó que todo empezó ayer. Su hijo se fue a 10 km y a la vuelta, se puso a gritar. Corría por todas partes, se agitaba y hacía movimientos raros con un fuerza extraordinaria. La gente intentó controlarlo pero se daba cuenta que la fuerza del chico se había doblado. Toda la noche, nadie pudo dormir.

Después de oír el relato, ordené que me dejara entrar en casa solamente con Arsène el carismático y el padre el chico. Nadie más. Llamé al chico por su nombre y no me contesto. Le ordené que se levantara y obedeció lentamente sin ganas. Cuando puse mis manos sobre su cabeza, se pudo a agitarse con fuerza pero no llegó a alejar mis manos. Me puse entonces a echar agua bendita sobre él. Cuando le echaba agua bendita, se agitaba y gritaba. Le pregunté:            - ¿Me conoces?"

-        "no te conozco.

-        ¿Cual es tu nombre?

-        Mi nombre es Michel.

Cogí el libro de las oraciones oficiales de la Iglesia católica contra las posesiones que tengo en español. Elegí una que se llama: "Oración contra el maleficio". Impuse mis manos sobre el chico leyendo esta oración. El llegar en medio, el chico se puso a decir: "No puedo ir; he pagado mucho dinero para poseerlo; no puedo ir". Y yo seguía leyendo la oración. Hacía el final de la oración, dijo: "Me iré pero no ahora". Y yo al acabar la oración dije: "En el nombre de Jesucristo, te ordeno que te vayas ahora mismo". Y el chico dijo: "Me voy". Dejó de agitarse. Entonces le llamé:

-        Arsène!

-        Si

-        ¿Quién soy?

-        El padre Gaetan

-        ¿Estás bien?

-        Si, me siento bien.

Se había completamente recuperado. Se levantó normalmente y se puso a hablar con toda normalidad con los familiares que estaban allí.

Demos gracias a Dios.

 

                                                                                        El padre Gaetan

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