Gaétan KABASHA

situación de Centroáfrica (part1)

1.     La situación de Centroáfrica en septiembre 2013(primera parte)

La guerra de  la rebelión Seleka

Las causas de este contrasentido hay que buscarlas en una colonización francesa muy dura que no desarrolló el país ni dejó cuadros preparados en el momento de su independencia, y también en una sucesión de guerras, motines, rebeliones y golpes de Estado que han sumido al país en la miseria.

Para explicar la última crisis, comencemos en 2003. Ese año el general François Bozizé inició una guerra desde Chad, donde había huido pocos meses antes. Apoyado militarmente por el ejército de Chad, y políticamente por Francia, llegó con sus tropas a la capital, Bangui y derrocó al entonces presidente Ange-Felix Patassé, que se había convertido en un demagogo impopular. En aquella ocasión, Bozizé fue aclamado por el pueblo como un libertador.

En 2005, Bozizé organizó unas elecciones que ganó de manera bastante clara, aunque con ciertas irregularidades. Pero no consiguió contentar a los que le ayudaron a hacer la guerra en 2003. Algunos de estos soldados descontentos se juntaron con otros políticos desfavorecidos y crearon varias rebeliones en el norte del país, una zona delpaís muy deprimida, de mayoría musulmana cuyos habitantes se han sentidodurante décadas olvidados por parte del gobierno central. Bozizé tampoco consiguió poner en marcha un verdadero proyecto nacional de desarrollo y la corrupción se instaló en todos los niveles.

En 2006, un grupito desconocido llamado UFDR liderado por un tal Michel Djotodia atacó la ciudad norteña de Birao, el punto de intersección entre Chad, Centroáfrica y Sudan del norte. Francia, cuya compañía minera AREVA acababa de iniciar los trabajos de exploración de uranio en la localidad de Bakouma algo más al sur de Birao, a 900 km de Bangui hacia el este, intervino de forma decisiva. Bombardeó la zona y ayudó al ejército nacional de Bozizé a recuperar la zona ocupada. Michel Djotodia fue detenido en Benín y encarcelado, pero por motivos desconocidos fue liberado a los 18 meses en lugar de ser extraditado a Bangui como querrían las autoridades centroafricanas.

En 2011, Bozizé organizó unas nuevas elecciones, que ganó esta vez de forma claramente fraudulenta. Toda la cámara de diputados se llenó de los miembros de su familia, sus amigos personales y personas de su región natal. La oposición democrática fue humillada y silenciada. El horizonte se ensombreció, pero Bozizé, seguro en el poder, no vio que podía llegar ningún peligro para el país. La corrupción, el tribalismo, el clientelismo, la violación de los derechos humanos, se convirtieron en métodos de gobierno.

En Diciembre 2012, cuatro movimientos rebeldes formados en su mayoría por combatientes  musulmanes se unieron en una coalición llamada Seleka (palabra que quiere decir “alianza”, en lengua Sango). Se trataba de UFDR(Union des Forces Démocratiques pour le Rassemblement) de Michel Djotodia, el FDPC (Front Démocratique du PeupleCentrafricain) de Abdoulaye Meskine, la CPJP(Convention des Patriotes pour la Justice et la Paix) de Nouredine Adam, y la CPSK (Convention Patriotique pour la Sauvegardedu Kodro) de Mohamat Moussa Dhafane.

Con la ayuda de Chad, Sudán del norte y la financiación de algún que otro país del Golfo, en diciembre de 2012 realizaron sus primeros ataques en el extremo noreste del país.  El material que tenían y su perfecta organización militar sorprendieron a todos, empezando por el propio ejército nacional, que en la mayor parte de los casos se retiró y se dio a la fuga mientras la Seleka conquistaba ciudad tras ciudad.

En esta época Francia y la comunidad internacional tenían toda su atención en el continente africano puesta en Mali. También existía desde hacía varios años un clima de frialdad entre el presidente Bozizé y Francia. La Seleka aprovechó el momento para deshacer al ejército nacional, ocupar más de la mitad del país y amenazar la capital Bangui, ante la desesperación de Bozize. La población se inquietó cada vez más ante el avance de un movimiento de quien nadie conocía sus verdadera sintenciones y cuyos líderes eran un enigma, pero muchos empezaron a preocuparse de su probable deriva islamista. Francia se negó a intervenir, la comunidad internacional – a pesar de que la misión de la ONU en el país dio la voz dealarma- no se interesó por esta crisis y el país empezó a hundirse.  

En enero 2013, lospaíses vecinos reagrupados en una organización regional llamada CEMAC  (Comunidad Económica de Estados de ÁfricaCentral), formada por Camerún, Chad, Gabón, Congo-Brazzaville, Guinea Equatorial y Centroáfrica, impusieron un alto el fuego y organizaron unas negociaciones de paz en Libreville (Gabón). Las conversaciones se hicieron atoda prisa, sólo en tres días, y de ellas surgió un gobierno de transición  formado por un primer ministro de la oposición democrática, el abogado Nicolas Tiangaye, con cuatro  representantes de la Seleka en los puestos importantes. Se permitió al presidente Bozize acabar su mandato en 2016. Parecía que se abría la puerta a la paz, pero los acontecimientos posteriores mostrarían que cada bando tenía su agenda secreta.

Por un lado, a pesarde la puesta en marcha del gobierno de transición, la rebelión siguió ocupando ciudades. Esta vez mostraron una cara hasta entonces desconocida: con una gran agresividad saquearon y profanaron iglesias cristianas, amenazaron a los religiosos, robaron  todos los bienes de la Iglesia que pudieron, destruyeron de forma sistemática los archivos de los ayuntamientos y oficinas gubernamentales, destruyeron numerosos edificios públicos, y hundieron a los comerciantes no musulmanes. En numerosos lugares los miembros de la comunidad musulmana colaboraron mostrando a los rebeldesdónde se encontraban los bienes de la Iglesia o de algún cristiano. En un país donde durante décadas cristianos y musulmanes han vivido siempre sin problemas de convivencia, la tensión religiosa empezó a surgir. Aquí, hay que recordarque los cristianos son una mayoría abrumadora de 80 por ciento frente a una minoría musulmana de 10.

Por otro lado, el presidente Bozizé organizó milicias populares, compró y distribuyó numerosas armas, trajo a Bangui varios cientos de soldados sudafricanos para protegerle y clamó en mítines públicos de que no tenía ninguna intención de dejar el poderen 2016. El país se colapsó y todo indicó que los enfrentamientos eran inevitables.

El 22 de marzo de2013, a pesar de la presencia de un contingente de militares de los países dela CEMAC, de 750 soldados franceses y de los sudafricanos, la Seleka franqueó la línea roja a las afueras de la ciudad de Sibut, al día siguiente se plantó a las puertas de la capital y el 24 de marzo por la mañana completó la conquistade Bangui mientras Bozizé huyó a Camerún para luego trasladarse a Francia dondese encuentra actualmente. El ejército gubernamental se dio a la fuga y el caos se instaló. La Seleka empezó a saquear sistemáticamente todos los edificios públicos e incluso las ONG y todas las organizaciones humanitarias presentes en el país. Los hospitales y escuelas cerraron sus puertas y miles de personas huyeron a la selva o salieron fuera del país[1].



[1] Segúnlos datos del ACNUR, actualmente hay 206.000 desplazados dentro del país y62.714 centroafricanos refugiados en los países vecinos.

 

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