Gaétan KABASHA

Centroáfrica: una pequeña luz.

Una pequeña luz al final del túnel

En Centroáfrica todo signo positivo, por pequeño que sea, se ve como un milagro. En esta última semana, los acontecimientos positivos que se han acumulado pueden llevarnos a hablar de buenas noticias aunque el pueblo en general siga viviendo bajo la amenaza de las balas de seleka y de la miseria que se ha agudizado.

Para empezar, hay que recordar que la población se ha ido sublevando en distintos sitios del país. Muchos jóvenes, hartos de las vejaciones de seleka, decidieron rebasar la línea roja del miedo para auto-defenderse. Con machetes, lanzas o armas de caza, se atreven a luchar contra los militares bien armados de la coalición seleka que oficialmente está disuelta por el presidente interino. Pero su disolución sigue más bien en las palabras que en los hechos. En Bossangoa, en Bangassou, en Yaloke, en Mbaiki etc. Ha habido enfrentamientos sangrientos. Muchos muertos; muchos desplazados y todo el séquito de desgracias de una guerra que tiende a ser interreligiosa entre cristianos y musulmanes.

En Bangassou, gracias a la intervención del comité de reconciliación que integran el arzobispo de Bangui, el representante de los protestantes y el Imam que representa a los musulmanes, se ha conseguido hacer mover al gobierno central. Por fin, los militares fieles al gobierno central, apoyados por los militares de FOMAC, han conseguido hacerse con la ciudad, desarmando al falso coronel Abdallah que se había impuesto en la región como un pequeño dios. Le han detenido y enviado a Bangui para ser juzgado por sus crímenes. En estos momentos, los habitantes que habían huido a la catedral, han regresado a sus casas. Pueden dormir tranquilamente e ir a sus huertos durante el día sin tener que pagar el peaje.

La otra noticia buena viene de la ONU. El martes pasado, el consejo de seguridad ha puesto finalmente el problema de Centroáfrica en su agenda. Bajo presión de Francia, el consejo adoptó fortalecer la presencia de la ONU en el país y apoyar financiablemente las tropas de la Unión Africana en el país. Además, se compromete a que estas tropas acaben siendo cascos azules a la larga. Con esta medida, pensamos que poco a poco, se irá desarmando a los falsos seleka y constituyendo un nuevo ejército capaz de proteger a la población.

Por último, este sábado, el ministro de asuntos exteriores hizo una visita rápida a Bangui. La sola presencia de un ministro francés en este país es una buena noticia. Significa que la crisis ya no está en el olvido. Francia es la antigua colonia y se sabe que todo pasa por ella. El ministro precisó después de reunirse con las autoridades de transición que Francia va a intensificar su acompañamiento a la transición. Por ello, aumentará sus tropas que ya son 410; apoyará las tropas africanas logísticamente y asegurará que las elecciones pasen como previsto a principios de 2015.

La crisis centroafricana ha tomado un nivel tal que no se puede resolver en muy pocos días. Harán falta meses e incluso años para volver a estabilizar el país, poner en marcha las estructuras destruidas, hace funcionar las instituciones y sobre todo recomponer la sociedad dividida. De momento, con el esfuerzo de los leaderes religiosos, se está consiguiendo que el conflicto no tome grandes dimensiones religiosas.

Gaetan


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