Gaétan KABASHA

La derrota de Seleka


La derrota de Seleka.

Se van como vinieron. Quizá nunca lleguemos a saber las motivaciones profundas de esta alianza de circunstancia llamada Seleka. Todo lo que se sabe es lo que se ve desde fuera. Los juegos de detrás de la cortina son mucho más oscuros. En todo caso, todo indica que seleka está derrotado y se va como vino a la República Centroafricana.

Para recordar, digamos que dos etnias del norte de Centroáfrica (Rounga y Goula) inicialmente enfrentadas entre sí son mayoritariamente musulmanes. Contrariamente a otros países de la zona, el Islam no entró masivamente en otras etnias de la República Centroafricana. De hecho, muchos centroafricanos siempre han considerado a los musulmanes como extranjeros. El Islam estaba visto como la religión de los chadianos comerciantes y los mbororo (una tribu nómada que vive en la selva) también de alguna manera extranjera. Una religión que los venideros. El resto de las etnias acogió más rápidamente el cristianismo aunque con cierta mezcla de creencias tradicionales.

La región de la Vakaga está situada en el extremo nordeste de la República centroafricana. Es una zona completamente aislada. No llega ninguna carretera viable. Los funcionarios afectados allí nunca se presentan y los que van, hacen la ley a su manera, fuera de todo control. Las escuelas funcionan mal por falta de profesores y medios. El sistema sanitario está fuera de todo calificativo. Este aislamiento hizo que tradicionalmente la zona esté mucho más relacionada con el Darfúr y el sur de Chad que con el gobierno central. Las influencias musulmanas del Darfúr y Chad y el intercambio cultural y comercial con estos dos países hicieron que el pueblo rounga y goula se sintiera extranjero en su propio país.

Desde hace poco, el poder judicial central enviaba a Birao (ciudad cercana al Darfur) a los brujos condenados como se enviaba a gente al exilio. La idea era extraerlos de su entorno natural y alejarlos lo más posible del “país”. El que iba a cumplir su condena a la cárcel de Birao no volvía casi nunca a su pueblo natal. Era un destierro en toda regla. Esto significa que a los ojos del gobierno central, la zona de Vakaga era como un desierto de aislamiento, una tierra sin interés. Durante la época de lluvia, la región queda absolutamente desconectada del resto del país. Los ríos se llenan; los caminos deslizan; los campos están inundados. Para llegar allí, hace falta un avión. Durante seis meses del año, Birao es completamente incontrolable.

En este ambiente, nace el grupo Seleka. Es más fácil convencer a los jóvenes de allí, completamente desempleados y sin futuro que están abandonados por su propio gobierno. Es muy fácil reagrupar a miles de combatientes desde el Darfúr y el Chad prometiéndoles un futuro mejor gracias al rifle. Son sitios donde la violencia se cultiva como cultura desde pequeño. Además, jugando con la cuerda religiosa, resulta más fácil todavía explicarles que los cristianos (del sur) consideran a los musulmanes (los del norte) como extranjeros.

Pero ¿quién les sugirió la idea de unirse para ser más fuertes contra todos? ¿Quién les convenció de que podían tomar el poder a casi 1.000 km, a Bangui? ¿Quién les organizó y los abasteció con armas pesadas, municiones, comida, equipamientos etc.? ¿Qué plan había detrás de la aventura seleka?

Quizá nadie llegue a saber todo el entramado internacional detrás de este asunto. El hecho es que dos etnias antiguamente enemigas se unieron y consiguieron formar un ejército capaz de tomar el poder en Bangui. Su campaña fue como un paseo. Francia que suele meterse en los asuntos políticos y militares de Centroáfrica, no hizo nada para impedirlo. El día 24 de marzo de 2013, se hicieron con el poder y pusieron a Djotodia como presidente. Nadie se lo creía.

El plan fracasó después. Los integrantes de seleka no estaban preparados para guiar el país. Los que idearon el proyecto seleka olvidaron una cosa: Conquistar el poder es diferente de mantenerlo. Toda guerra supone una política detrás. Cuando falla la política, la guerra se convierte en una empresa violenta sin más. No se dirige un país con hordas de sanguinarios. El proyecto seleka estaba bien hecho militarmente pero no tenía una vertiente política. Quizá los que financiaron el proyecto no tuvieran más idea detrás que quitar de en medio al presidente Bozizé por motivo que sea, entretener el caos durante un tiempo y luego deshacerse de los seleka. ¿Quién sabe?

La actitud de los dirigentes seleka y su incapacidad de controlar a su gente les han pasado factura. Muy pronto, todo el mundo se dio cuenta de que no habían venido para quedar. Los que festejaron la instalación de un régimen islámico en el corazón de África tuvieron que descantar muy rápidamente. Creo yo que los seleka fueron juguetes en manos de manipuladores de siempre, los que hacen planes para África desde muy lejos y teleguían a unos corruptos para ejecutar el diabólico diseño. Muchas veces, los ejecutores ni saben de donde viene el proyecto ni los intereses escondidos detrás. Evidentemente, los que sufren son los sencillos pobres habitantes que, de repente, se encuentran envueltos en unas sangrientas batallas, sobreviviendo como puedan y pidiendo ayuda a esos mismos que enviaron a los verdugos.

Seleka fracasó. Desde el día en que Francia envió un ejército para parar lo que se empezó a llamar el genocidio en preparación, el asunto seleka estaba sellado. Sangaris (el nombre de la operación francesa) cortó la hierba bajo los pies de seleka. Por un lado, los acorralaron obligándoles a acuartelarse. Desarmaron a los cabezones que seguían circulando. Por otro, los anti-balaka se encargaron de presionar por todos lados, creando una situación insoportable de inseguridad. No quedaba más remedio al presidente Djotodia que dimitir no sin recibir algún que otro sermón de los que realmente mueven los hilos de la política en la zona.

La dimisión de Djotodia sonó el final de seleka como fuerza imponente. Los militares fueron obligados a salir de los cuarteles. Los altos mandos se fueron a Chad. Otros se están recluyendo en el norte para futuras aventuras. Pero el golpe de gracia vino cuando se rehabilitó a las antiguas fuerzas armadas (FACA). Seleka ya no mandará en Centroáfrica. No será sorprendente si la Corte Penal Internacional emite en un futuro no lejano alguna orden de busca y captura de ciertos altos dirigentes de la funesta empresa. Este mundo funciona así. Los ejecutores son los que pagan. El que no sabe es idiota y paga por ello.

Desgraciadamente, los pacíficos musulmanes centroafricanos tuvieron que pagar caro. No supieron distanciarse con tiempo de las fechorías de seleka. Ahora, se ven considerados todos como miembros de la organización. Muchos murieron masacrados por los exaltados anti-balaka, otra empresa que acabará como empezó. Otro día, hablaremos de los anti-balaka. No creo que tengan tampoco un proyecto político.

¿Alguien tendrá compasión algún día de los pobres de este mundo?

Gaetan

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