Gaétan KABASHA

Tres africanas presidentas.

Escrito por gaetan 21-01-2014 en analisis. Comentarios (0)


Tres africanas presidentas.

El continente africano no deja de sorprender al mundo. A veces, la sorpresa es tan grande que uno se queda
atónico y de repente se hace una serie de preguntas: ¿Acaso no se juzga
demasiado las sociedades a partir de análisis superficiales o raciales? ¿existe
una sociedad perfecta que se podría tomar como modelo o todas son sujetas a
mejora y cambio? Lo que acaba de pasar a la República centroafricana viene a
confirmar que una sociedad humana es siempre compleja y puede sorprender a
cualquier momento.

El lunes 20 de enero de 2014 se quedará en los anales de la historia de ese país como una fecha inolvidable. El
país acaba de dar un giro tan sorprendente como agradable. Es un giro
esperanzador para el país y todo el continente. ¿Dónde está la sorpresa y dónde está la esperanza?

Después de diez meses bajo el yugo de musulmanes en país mayoritariamente cristiano, diez meses con fuertes
ingredientes de islamismo en algunas partes del país, los consejeros (diputados) acaban de elegir a una mujer como presidenta nacional. ¿No es eso
sorprendente? ¡Al presidente musulmán, le sustituye una mujer! ¡Es todavía más
sorprendente el saber que la mayoría de los consejeros son hombres y muchos de
ellos, musulmanes! Por si fuera poco, a esta mujer, le toca ahora hacer la
guerra. El país está en guerra que no dice su nombre. Es una mezcla de guerra
abierta entre los grupos armados y una guerra civil que esconde su rostro
detrás de las religiones. Pues, esa mujer, Catherine Samba Panza, va a tener
que desarmar a unos y a otros. Todos ellos son hombres ya que las mujeres no
suelen emprender las guerras. Los hombres prenden el fuego, las mujeres vienen a apagar. ¡Menos mal!

El hecho es también esperanzador porque ya van tres mujeres africanas a la cabeza de los estados. ¡Díganme si
hay otro continente con tantas mujeres presidentas! Hay esperanza en África.

La de Liberia Ellen Johnson Sirleaf fue la primera en abrir la aventura. Elegida con una mayoría abrumadora en 2006
y en 2011, Ellen Johnson Sirleaf sacó a su país de una guerra civil sangrienta.
Obtuve el premio Nobel de la paz y sigue guiando su país por las sendas de la
paz y la prosperidad.

Luego siguió la presidenta actual de Malawi, Joyce Hilda Banda. Fue elegida presidenta en 2012 después del
fallecimiento de su antecesor Bingu Wa Mutharika. Antes de ocupar el cargo de
jefa de estado, ocupaba el rango de vice-presidenta.

La tercera es Catherine Samba Panza. Anteriormente alcaldesa de Bangui, esta mujer es muy conocida en la
defensa de los derechos de las mujeres y en los diálogos nacionales. Ahora, le toca la tarea más difícil de reconciliar el país dividido y pobre.

Todas esas mujeres fueron elegidos por muchos hombres. Ni Francia que tiene la costumbre de dar lecciones
de democracia en África, ha conseguido todavía colocar a una mujer a la
jefatura del Estado. Ni los Estado Unidos, heraldos de democracia en el mundo,
han tenido esta suerte. Entonces, ¿por qué se sigue hablando de machismo atroz en África ?

No estoy diciendo que todo vaya bien en el tema de los derechos de las mujeres. Me preocupan mucho más los
derechos humanos en distintos puntos del planeta. El tema de la organización
familiar y social es un tema muy complejo. En todas las sociedades, hay cosas
que mejorar y arreglar. En África también y muchas. Pero no es justo juzgar
demasiado a una sociedad desde la superficialidad. Hay que vivir dentro y
durante mucho tiempo para darse cuenta de una cierta coherencia de las
estructuras establecidas por un fin concreto. Una sociedad es una organización
muy compleja que va cambiando según la evolución económica, política,
tecnológica etc. Muchos cambios sociales siguen automáticamente los cambios económicos.

Damos la bienvenida a la nueva presidenta de Centroáfrica. Le deseamos un éxito en esta tarea gigantesca. ¡Ojalá
consiga sacar el país del atolladero en el que está metido! Al mejor donde los
hombres han fracasado, ella lo conseguirá. Châpeau a las mujeres africanas.

 

  Gaetan



El obispo de Bangassou cuenta

Escrito por gaetan 16-01-2014 en testimonio. Comentarios (0)


Navidad y fin de año en Centroáfrica 

¡¡Pobre Centroáfrica, no ya al borde del precipicio, sino bien dentro!! Ni la misa de Navidad, ni las fiestas de Año nuevo han hecho parar el crepitar de las balas ni han atenuado el miedo de los indefensos, mordidos sin piedad por los dientes de una violencia indiscriminada. Ya sabéis que Centroáfrica fue "conquistada" por un grupo islámico (Seleka) desde hace un año, más o menos enero 2013. Ya expliqué en otros artículos cómo en un solo año han llevado el país a la ruina, has destrozado los edificios gubernativos, han atacado  y saqueado sin piedad las misiones, también la nuestra de Bangassou, han desmigajado un pan horneado con el trabajo de muchos años. No me canso de decir que éstos rebeldes de lengua árabe y turbante nos han robado casi todo menos la fe. A principios de diciembre, casi un año después, hemos visto que muchos de los miles de mercenarios chadianos y sudaneses que los acompañaban en la odiosa ida, se volvían a casa,  llenos sus petates de ilusiones rotas y teléfonos portátiles robados. El pueblo centroafricano, durante 10 interminables meses, ha sido como un escuálido sparring con guantes de juguete delante de un gorila sin escrúpulos, recibiendo golpes sin verlos venir e incapaz de escabullirse del cuadrilátero. Sin mercenarios,  los Seleka se quedaron en posición de vulnerabilidad y el pueblo llano, los que han aguantado pisotones, moratones, pillajes y violaciones sin número durante este tiempo, se han envalentonado y atacan los Seleka por todos los flancos.

 El mes de diciembre 2013 ha sido caótico: centenas de miles de desplazados, cientos de ejecuciones, rapiñas y violencia  contra barrios de musulmanes, sobre todo en Bangui, la capital y en el norte, en ciudades como Bossangoa, Bouca, Bossanbele...

Visto el baño de sangre que se venía encima el 5 de diciembre pasado, (me pilló por casualidad en Bangui y me metí sin quererlo en un "fregao" en donde las balas pasaron rozando mi coche), el país necesitó ayuda de militares franceses y de otras nacionalidades (MISCA) para sosegar esa sed desenfrenada de venganza. Los dos bandos estaban bien delimitados. Por una parte los Seleka, en su mayoría musulmanes. Pero eran confundidos con todo musulmán, el 15% de los centroafricanos, haciendo una amalgama tan  injusta como horrible para mujeres, niños y ancianos. Por la otra, los no musulmanes, metidos en una olla que llamaron anti-balaka,  que RFI, Francia 24 y otros medios, mal llamaron "cristianos", y que realmente es un grupo heteróclito no musulmán, compuesto por jóvenes que demuestran su hartazgo de los abusos repetidos durante 10 meses de "reinado"  Seleka. Movidos por histerias colectivas y unidos  a piratas ocasionales, ese 5 de diciembre los anti-balaka  empezaron con una violencia indiscriminada que los militares (llegados a prisa y corriendo) se veían incapaces de parar. Dos soldados franceses y otros africanos pagaron con sus vidas el intento.

Hoy día, 7 de enero de 2014, las cosas en Centroáfrica están estancadas. Un sentimiento de impotencia planea sobre nuestras cabezas como la densa neblina de las mañanas que te impide ver a dos metros de tu nariz. La violencia que hemos vivido desde hace un mes en la capital y en el norte del país, ha sido desmedida y será difícil restaurar lo destrozado: edificios, convivencia inter-étnica, confianza mutua, actividades diarias, mercadillos y costumbres de sociedad... El entramado cotidiano se ha resquebrajado y no hay pegamento para recomponerlo, ni aguja para enhebrarlo, ni dinero para comprarlo nuevo. Tardará años en rehacerse.  Actualmente el país no funciona, los funcionarios no vienen a trabajar, nadie es pagado desde hace semanas y el caos es total. Salvo por algunas ONGs que se mueven para situaciones de urgencia, nadie hace nada, como tetanizados por el miedo. Médicos sin Fronteras están desbordados. A veces, confiesan ellos mismos, paralizados por estallidos repentes de violencia. Difícil hablar en positivo en una situación tan desesperanzadora.

El consulado español me dice que nos vayamos. Yo le digo amablemente que aquí está nuestra casa, que aquí hemos plantado nuestra tienda, que, aunque de verde descolorido, tenemos "la cara pintada color esperanza". Seguimos aquí con la gente sencilla, sentados junto a ellos para escucharlos y animarlos, porque ellos seguro que no han provocado nada, ni han insultado ni matado a nadie, ni han movido ninguna tecla para hacer estallar nada... Estos viejitos que acogemos en la Casa de la esperanza, ayer acusados de brujería, hoy ya no interesan a nadie, salvo a la Iglesia católica que los sigue cuidando y los mira con ternura. La gente sencilla, las madres de familia que se han refugiado desde hace un mes en alguna de las 23 parroquias de la capital para huir de la quema, ellas y sus hijos simplemente sufren las consecuencias de este zafarrancho de combate generalizado con el 10% de la población blandiendo machetes y kaláshnikov y el otro 90% huyendo y escondiéndose. Seguimos con el colegio abierto para que los niños estén distraídos, aquí en internet (que hemos reconstruido hace un mes después de que los Seleka nos lo hicieran añicos), estamos haciendo cursos de aprendizaje para ocupar el tiempo y que puedan llegar las noticias y las opiniones desde afuera para ser conocidas en Bangassou. El centro de salud funciona normalmente, porque también es verdad que los enfermos de sida en fase terminal no ven retroceder su enfermedad por causas políticas o de guerra de guerrillas. La enfermedad sigue imparable como las hojas del calendario y si no les llegan los antirretrovirales, se mueren. ¡A pesar de que llevamos más de un mes  con la pista cortada y no llegan medicinas, ni carburante, ni alimentos, ni nada de nada, mañana será mejor!

Mientras, en Bangassou y toda la zona, vivimos en una calma tensa, pero soportable.  Yo he pasado la Navidad en una zona de gente desplazada que han perdido todo (semillas, ropa, camas y enseres) quemadas 400 casas por el fuego de los Seleka. ¡¡Muchas horas sentado junto a ellos escuchándolos y contando sus lágrimas!! Les he dicho que se levanten, que pasen página, que la vida sigue, que recomenzar es la forma de salir. No sentarse a llorar durante meses. Que, como decía el Papa, la Magdalena, cuando tenía los ojos empañados, no reconoció a Jesús, sino que creyó que era "un jardinero". Sin la fe en el Resucitado es difícil aguantar el tirón..

Bangassou, 7 enero 2014  

Juanjo Aguirre, Obispo de Bangassou                 

El mensaje de la Iglesia en el conflicto centroafricano.

Escrito por gaetan 13-01-2014 en analisis. Comentarios (0)


El mensaje de la Iglesia ante la crisis  de Centroáfrica.

 

La llegada de la coalición Seleka a Centroáfrica ha supuesto un duro golpe a las iglesias cristianas en general,
y a la Iglesia Católica, en particular. Esta coalición, compuesta esencialmente
de grupos musulmanes en un país mayoritariamente cristiano, llegó saqueando los
bienes de la Iglesia Católica, despreciando todo lo diferente a ellos,
profanando las iglesias y profiriendo amenazas a los sacerdotes, religiosas y
otros líderes religiosos cristianos. Todo indica que detrás, había una voluntad
clara de dañar la estructura de la Iglesia, o en todo caso, debilitarla para
luego poner en práctica sus planes ocultos en total impunidad. Se sabe que la
Iglesia, por su organización y su universalidad, es, a veces, la única
institución capaz de hacer frente a los que deterioran los derechos humanos y
destruyen el tejido social.

La República Centroafricana es un país laico, donde siempre han convivido diversas religiones sin
enfrentamientos. El tejido social gira en torno al importante personaje de
Boganda, primer presidente del país,  que
era además ex–sacerdote católico. Durante los cincuenta años que ha vivido el
país independizado de Francia, ha conocido muchos golpes de estado y pequeñas
guerras. Pero siempre, todo se reducía a motivos políticos. Nunca la Iglesia
Católica, que representa al 25% de la población, se había sentido atacada de
manera directa. Nunca, la concordia social se había puesto en entredicho por
motivos religiosos. Nunca, algún grupo rebelde se había enfrentado a la Iglesia
con intención de dañarla o reducirla al silencio. El fenómeno Seleka es, en
este sentido, algo novedoso y potencialmente peligroso.

Ante los estragos ocasionados por los militares de esta coalición, los cristianos se sorprendieron por la
violencia de sus actuaciones y la maldad de sus actitudes. Donde no se podían
llevar el coche por diversos motivos, lo destrozaban con machetes para hacerlo
inutilizable. Profanaron las sacristías y dispersaron las formas sagradas por
la calle. La represión fue tan grande que algunos cristianos, llevados por la
furia, pensaron en la venganza. Sin embargo, los obispos, sacerdotes y otros
agentes pastorales no cayeron en la tentación de dejarse llevar por la ira o
los instintos naturales de venganza. Desde el primer momento, dejaron claro que
el Evangelio tiene que ser la referencia a toda reacción.

De manera sintética, los obispos de Centroáfrica centraron sus mensajes alrededor de cinco ejes importantes:
Consolar a las víctimas, denuncia, verdad, perdón y reconciliación. En todas
sus cartas, sus comunicados, ya sea individualmente o al nivel de la
Conferencia Episcopal, no han dejado de animar a los cristianos y a todos los
centroafricanos a mirar los acontecimientos con los ojos del Evangelio. Por
tanto, sin callar ante la injusticia, predicaron la paz y la tolerancia.

 

1. 
Consolar las víctimas

El conflicto de Centroáfrica ha supuesto infinitas violaciones de los derechos humanos. Ha habido muchos
muertos. Muchas familias han perdido y siguen perdiendo a los suyos. Muchas
mujeres han sido violadas. Las familias enteras se han quedado sin nada. Muchos
han visto sus casas quemadas con todas sus pertenencias. Pueblos enteros se han
desplazado dentro o fuera del país. La primera reacción fue estar al lado de
todos ellos. El arzobispo de Bangui se ha mantenido, durante todo este tiempo, haciéndose
presente en todos los puntos calientes donde hay dolor, denunciando los hechos
y dando ánimo a las víctimas. Los habitantes de Bangui nunca olvidarán sus
visitas en los barrios del norte de Bangui cuando se enteraba de que se estaba
matando a gente; También en los hospitales donde llevaban a los heridos o al
lado del río Oubangui para recoger, junto al pueblo, los cadáveres tirados como
perros al agua.

En la diócesis de Bambari, el obispo recibió un golpe fuerte en la cara con la punta de un arma. Aún así, se
quedó en el lugar, animando como pudo a los suyos. No huyó ni un solo momento.
En Bangassou, se ha puesto en marcha todo un sistema al nivel del obispado para
identificar a todas las mujeres violadas, animarles a seguir viviendo y
prestarles ayuda psicológica.

La Iglesia ha estado más que nunca al lado del pueblo durante estos momentos. También los laicos
comprometidos han mostrado su valor en muchas ocasiones, defendiendo a sus
iglesias o a la gente en los momentos duros. Toda la Iglesia, unánimemente, ha
entendido que lo primero era atender a las víctimas.

Casi todas las religiosas extranjeras prefirieron quedarse en el país a pesar de la propuesta de sus
países de abandonar el lugar. No dudaron en optar por la opción más radical que
les podía costar la vida. De hecho, muchas han sido amenazadas de distintas
maneras, golpeadas o humilladas. Sin embargo, se quedaron en sus dispensarios,
orfanatos y otras estructuras que sin ellas, podrían haber cerrado las puertas.  La actitud práctica de la Iglesia oficial ha
sido un buen testimonio de lo que la Iglesia Universal tiene que ser!

 

2.  La denuncia

La llegada fulgurante de Seleka cogió casi a todos por sorpresa. Las violaciones de los derechos humanos fueron
masivas. Los grupos de defensa de los derechos humanos se vieron desbordados
por la magnitud de la catástrofe. Muchos no tenían la formación suficiente para enfrentarse a  tal fenómeno. Sólo la
Iglesia podía llevar la bandera de la denuncia.

El hecho ser universal ayuda a la Iglesia a tener una voz potente, que se hace escuchar tanto en el interior como
en el exterior del país. Los obispos no dudaron en utilizar esta oportunidad.
En las dos cartas que la Conferencia Episcopal escribió al nuevo presidente,
los obispos no tiemblan al denunciar la voluntad diabólica de destruir las
estructuras del Estado y de la Iglesia. En su carta del 23 de abril, dicen
textualmente: “…No es con las armas que se puede satisfacer las necesidades del pueblo… la lógica de la guerra ha
prevalecido al diálogo… en todos los sitios donde pasaron los elementos de
Seleka, hay llanto y luto…”
. En su carta al presidente interino del 20 de
junio de 2013, enumeran todos los estragos de Seleka y añaden: “ …Los males de ayer son también hoy de
actualidad y sus efectos son un tanto más amplificados por las hostilidades de
Seleka. El sentimiento general del pueblo centroafricano ante esta coalición es
un “nunca visto”  …”

Todos y cada uno de los obispos llevan estos meses denunciando la situación tanto en los medios locales como
internacionales. El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, no ha dejado de
aprovechar cualquier ocasión para denunciar el expolio de su pueblo y su muerte
lenta. Denuncia la voluntad oculta de islamizar el país y el silencio de la
comunidad internacional sobre lo que está ocurriendo. La Iglesia no se calló.

3.  La verdad

No puede haber una solución a un conflicto que no pase por la verdad. La mentira es un arma que acaba
volviéndose contra sus utilizadores. La Iglesia Centroafricana se ha quedado
del lado de la verdad. Quiere saber lo que ha pasado y quiere hacer conocer la
verdad frente a la mentira. En todas las comunicaciones de los obispos, de
manera consensuada, dejan claro que solamente con la verdad por delante, se
puede resolver el conflicto.

En su primera carta ya citada, los obispos preguntan al presidente si es el verdadero autor de una carta
dirigida al mundo islámico, que insinúa la islamización planificada del país.
Quieren saben por qué Seleka ataca a las estructuras de la Iglesia.

—“¿Cuáles son las intenciones reales de vuestro movimiento?— preguntan.

—“Exigimos de vuestra parte la devolución de todos los bienes de la
Iglesia robados, saqueados o estropeados”—
concluyen.

Muy recientemente, el arzobispo de Bangui aprovechó la presencia del Primer Ministro y el Presidente del
Parlamento en una misa solemne, para decir alto y claro: “… No puedo callarme cuando los hijos de este
país son víctimas de la peor barbarie. Cuando se tortura, se mata a los
centroafricanos como chinches. No me puedo callar cuando se viola a nuestras
hermanas y madres. No me puedo callar cuando los inocentes son víctimas de
expolio…
”. (homilía del 21 de julio en la catedral de Bangui, abarrotada).
Aquella voz sonó como un resucitar en los oídos de los cristianos atemorizados
por esos guerrilleros Seleka. Sintieron aquel día que la Iglesia estaba siendo la
voz de los sin voz
.

Poco después, se plantó en una cárcel donde acababan de encerrar a un pastor protestante por haber denunciado
las matanzas. No se fue del lugar hasta que soltaron al pastor injustamente
tratado.

Al lado de la palabra, la iglesia está animando también a los organizaciones laicas a identificar bien los
hechos. La comisión Justicia y Paz, bajo mandato de la Conferencia Episcopal,
está haciendo listas exhaustivas de todas las violaciones. Solamente así pueden
contribuir a que el Tribunal Internacional se ocupe del tema…algún día.

Con este ejercicio, se está exigiendo al mismo tiempo la claridad de los hechos y la responsabilidad
jurídica de los autores de matanzas y otras barbaries. La Iglesia no se cansa
de gritar al mundo clamando por la justicia y la verdad.

4.  El perdón y reconciliación

No hay justicia sin perdón y no hay reconciliación sin perdón. “ …Aunque
nos sentimos agredidos y protestamos con toda nuestra fuerza, no podemos
responder al hierro con hierro porque los que buscan la paz, los pacíficos, son
los que heredarán la tierra, mientras que los que acumulan el odio y el
espíritu de revancha, les queda una cicatriz en el alma que perturba la vida y
enreda el alma”.
Estas fueron las palabras de Mgr Aguirre, parafraseando la
homilía de toda la Conferencia Episcopal leída en todas las iglesias de Bangui
el día 15 de abril. En ellas, se ve claramente, el llamamiento  al perdón y la paz. Los cristianos no pueden
tener odio en su corazón.

Parece fácil pero no es sencillo pedir a una persona herida que olvide la maldad de su agresor. Es como dar la
mano amorosa al que te la quiere cortar. Sin embargo, el mensaje cristiano es
tan claro como el agua en este sentido. Jesucristo pide perdón para sus
verdugos.

Desde el inicio del conflicto, los líderes religiosos han advertido que el conflicto podía degenerar en
divisiones religiosas. Un conflicto religioso es lo peor que le puede pasar a
un país. Se puso en marcha una comisión conjunta donde se encuentran el
arzobispo de Bangui, el presidente de las iglesias protestantes y el Imam de la
gran mezquita de Bangui. La actividad pacificadora de esta comisión ha
conseguido atajar las tentaciones de venganza, y de paso, evitar enfrentamientos
religiosos.

El mensaje principal de la Iglesia en este conflicto es muy claro: perdón y reconciliación. A nadie le
beneficia la guerra civil con carácter religioso. Los obispos luchan día tras
día para circunscribir el conflicto en el ámbito político. Es una tarea muy
difícil porque muchas vidas están rotas. El instinto natural lleva a unos y
otros a querer defenderse, destruyendo al que está a su lado. Es evidente, como
se sabe, muchas veces el vecino no es el verdadero culpable.

Es importante no poner a todo el mundo en un mismo manojo. “Todos los
musulmanes no son Seleka ni todos los Seleka son malos”
, puntualiza Mgr
Aguirre.  En la carta de los obispos al
presidente, el 23 de abril de 2013, los obispos se centran en el pasaje bíblico
de Mt 18,21-22, y aseguran que, de parte de la Iglesia, no hay otro camino que
el del perdón. Sin embargo, advierten de que “no se pueden aprovechar del principio de perdón para abusar impunemente
de los demás”.

Como se ve, la Iglesia Católica no se ha quedado como observadora pasiva de la situación. Los acontecimientos
le han golpeado en su propio corazón. Sus bienes han sido saqueados. Sus
cristianos han sido acosados,  humillados y asesinados. La tentación de dejar todo caer era enorme. Los que querían
alentar la violencia como vía de solución o de defensa, eran muchos. Sin
embargo, la Iglesia, utilizando su cohesión social y sus estructuras
nacionales, sigue enseñando que sólo el amor puede cambiar el corazón del
hombre. ¿Los Seleka serán capaces de entender también este mensaje?

También el saqueo de los bienes materiales ha sacudido el orgullo de los pastores de la Iglesia. La guerra ha
puesto a la Iglesia en el mismo bando que los pobres de siempre. También ha
sufrido humillación y  desprecio. Es más, se le han quitado los medios que le ponían en la categoría de los ricos. De
aquí en adelante, la pastoral se hará desde la pobreza y la proximidad con los
más pobres. No hay mal que por bien no venga. ¡Ojalá todo el mundo se haga
nuevos planteamientos desde esta óptica!

Gaetan


Frente a la punta de pistola

Escrito por gaetan 21-10-2013 en testimonio. Comentarios (0)

Frente a la punta de la pistola

En estos momentos en que se habla del Domund en todas las iglesias del mundo, no dejo de pensar en las dificultades inherentes a la misión evangelizadora desde el principio del cristianismo hasta hoy. No hay misión sin obstáculo ni se vence al obstáculo de la misión sin fe. La fe es esta fuerza que nos invade enteramente y nos impulsa a ir a los confines de la tierra a pregonar la buena nueva sin miedo y, muchas veces, a costa de nuestra vida.

Pero, hoy, en lugar de hablar de las teorías de la Misión que casi todos conocemos, conviene fijarnos en algunos hechos concretos del día a día de algunos misioneros. Casi todos los misioneros llevan un cuaderno lleno de anécdotas curiosas, unas buenas otras no muy buenas, en las que relatan sus aventuras, sus encuentros y desencuentros, sus alegrías, sus penas. Lo que en general, sorprende a todos los que los oyen, es la alegría y la paz con las que cuentan estas aventuras como si no hubieran sido momentos muy graves e incluso peligrosos.

Hoy me voy extender sobre una anécdota que me contó hace poco en Madrid, una antigua colaboradora y gran amiga mía, la hermana Blanca Lidia.


Hace muy poco, la República Centroafricana fue invadida por unas bandas de guerreros musulmanes. Bajo la denominación de seleka, llegaron a tomar el poder  y se repartieron en todos los rincones del país, saqueando y haciendo todo tipo de vejaciones a la población.

La comunidad de las hermanas franciscanas de la Inmaculada Concepción de la cual forma parte la hermana Blanca vive en Bakouma, en el este del país. Poco antes que esos guerreros seleka llegaran allí, el obispo de Bangassou, viendo el peligro llegar, envió un avioneta para sacar a las hermanas de  este agujero y llevarlas a la capital. Pues, pensaba, no sin equivocarse, que la capital estaría a salvo del peligro.  Las hermanas, unánimemente, decidieron declinar la oferta del obispo y quedarse junto a la gente del lugar. Optaron por aquello que se suele llamar “la locura misionera”. Se trata de dar testimonio del amor de Dios a los pobres hasta las últimas consecuencias. Nadie sabe exactamente como se llega a esta decisión en el momento concreto en que tienes que elegir entre quedarte o irte. La Iglesia nunca obliga a nadie al martirio pero si que alaba a los mártires. El hecho es que las hermanas se quedaron en Bakouma, esperando vivir el calvario junto al pueblo.

Días después de aquella decisión, llegó la hora de la verdad. Un grupito de esos guerreros que no tienen más ley que el saqueo y la violación de los derechos básicos de la persona, llegó al convento en Bakouma, armados hasta los dientes. Se habían enterado de que las hermanas gestionaban el dinero de la escuela y tantos otros proyectos comunitarios. Encontraron a la hermana Blanca esperándoles. Uno de ellos, le apuntó con el kalachnikov, esta arma moderna de fabricación rusa que se vende más barato en África como si fuera un juguete o algo útil para los africanos. Empezó entonces este llamativo diálogo entre la hermana con los ojos en la boca de la metralleta y el guerrero, con los ojos rojos y hambrientos de sangre.

-  “ Dame todo el dinero que tienes o te mato” dijo el guerrero.

-  “Que yo sepa, no te debo nada. Todo el dinero lo tengo en un banco en la capital, a 900 km de aquí. Si quieres, me buscas un coche y vamos allá” respondió, con sangre fría, la hermana.

-  “¿No te das cuenta de que te voy a matar si juegas conmigo?” dijo el guerrero.

-  “Si me matas, Dios te juzgará por haber matado a un inocente” Respondió instantáneamente la hermana.

-  “Yo soy musulmán pero no creo en tu Dios. No creo que Dios me juzgue por haber matado a una impía” repuso el guerrero.

-  “Al mejor tu Dios no te juzgará pero estoy seguro de que no escaparás al juicio de tus antepasados. Te preguntarán el por qué has matado a un inocente”. Dijo sin titubear la hermana.

La hermana jugaba con el fuego sin saber que, como dice el evangelio, el Espíritu Santo estaba poniendo en su boca lo que tenía que decir. Nada más hablar de los antepasados, el guerrero bajó su arma, confundido y perplejo. No sabía ya si tenía que matar a la hermana y esperar el juicio de sus antepasados o dejar a la hermana y estar en paz con ellos. Al final, la fe tradicional venció sobre la fe musulmana de este hombre. Bajó la tensión. Pero no por eso, bajó sus exigencias de coger lo que no era suyo.

Al final, la hermana Blanca, viendo que lo más fuerte acababa de pasar, no quiso arriesgar una nueva aventura de este delincuente armado. Abrió su cajón y le entregó una pequeña cantidad del dinero que había reservado para esos tipos de desencuentros. Después de entregar el dinero al soldado, le dijo: “ahora me coges todo lo que tenía para vivir. Vuelve por favor a enterrarme porque voy a morir de hambre”. El guerrero, llevado por un sorprendente compasión  - si es que se puede llamar compasión -  cogió una pequeña parte del dinero recibido (o robado claro) y la entregó a la hermana para que no muriera de hambre. ¡Menuda generosidad!

Cuando la hermana contaba esta historia, riéndose como si se tratara de un cuentecillo de aventura sin más, los oyentes estaban sobrecogidos, maravillados, sorprendidos por esa capacidad que tienen los misioneros de relativizar los momentos duros para seguir adelante. Creo que lo hacen para no llegar a odiar a nadie o para no enfriar lo más importante que llevan dentro o sencillamente porque saben que es el Espíritu el que lleva toda la obra. Al fin y al cabo, los enemigos de Cristo te pueden quitar el cuerpo pero nunca el espíritu. Y además, el perdedor es el que quiere quitarte la vida y no lo consigue y lo único que consigue es el aumento de tu fe y de tu amor hacía él. Es la paradoja del Evangelio.

Gracias a Dios, las últimas noticias que me llegan dicen que los habitantes de Bakouma, armados de machetes de auto-defensa han conseguido expulsar a los seleka armados de kalachnikovs. En estos momentos, los seleka se han retirado a Nzacko. Bakouma está tranquilo. Esperemos que para mucho tiempo. Entre tanto, la querida hermana Blanca se retira de Bakouma y va a seguir su misión en América latina. Gracias por su testimonio.

Felicidades a todos los misioneros.


Centroáfrica: una pequeña luz.

Escrito por gaetan 14-10-2013 en noticias. Comentarios (0)

Una pequeña luz al final del túnel

En Centroáfrica todo signo positivo, por pequeño que sea, se ve como un milagro. En esta última semana, los acontecimientos positivos que se han acumulado pueden llevarnos a hablar de buenas noticias aunque el pueblo en general siga viviendo bajo la amenaza de las balas de seleka y de la miseria que se ha agudizado.

Para empezar, hay que recordar que la población se ha ido sublevando en distintos sitios del país. Muchos jóvenes, hartos de las vejaciones de seleka, decidieron rebasar la línea roja del miedo para auto-defenderse. Con machetes, lanzas o armas de caza, se atreven a luchar contra los militares bien armados de la coalición seleka que oficialmente está disuelta por el presidente interino. Pero su disolución sigue más bien en las palabras que en los hechos. En Bossangoa, en Bangassou, en Yaloke, en Mbaiki etc. Ha habido enfrentamientos sangrientos. Muchos muertos; muchos desplazados y todo el séquito de desgracias de una guerra que tiende a ser interreligiosa entre cristianos y musulmanes.

En Bangassou, gracias a la intervención del comité de reconciliación que integran el arzobispo de Bangui, el representante de los protestantes y el Imam que representa a los musulmanes, se ha conseguido hacer mover al gobierno central. Por fin, los militares fieles al gobierno central, apoyados por los militares de FOMAC, han conseguido hacerse con la ciudad, desarmando al falso coronel Abdallah que se había impuesto en la región como un pequeño dios. Le han detenido y enviado a Bangui para ser juzgado por sus crímenes. En estos momentos, los habitantes que habían huido a la catedral, han regresado a sus casas. Pueden dormir tranquilamente e ir a sus huertos durante el día sin tener que pagar el peaje.

La otra noticia buena viene de la ONU. El martes pasado, el consejo de seguridad ha puesto finalmente el problema de Centroáfrica en su agenda. Bajo presión de Francia, el consejo adoptó fortalecer la presencia de la ONU en el país y apoyar financiablemente las tropas de la Unión Africana en el país. Además, se compromete a que estas tropas acaben siendo cascos azules a la larga. Con esta medida, pensamos que poco a poco, se irá desarmando a los falsos seleka y constituyendo un nuevo ejército capaz de proteger a la población.

Por último, este sábado, el ministro de asuntos exteriores hizo una visita rápida a Bangui. La sola presencia de un ministro francés en este país es una buena noticia. Significa que la crisis ya no está en el olvido. Francia es la antigua colonia y se sabe que todo pasa por ella. El ministro precisó después de reunirse con las autoridades de transición que Francia va a intensificar su acompañamiento a la transición. Por ello, aumentará sus tropas que ya son 410; apoyará las tropas africanas logísticamente y asegurará que las elecciones pasen como previsto a principios de 2015.

La crisis centroafricana ha tomado un nivel tal que no se puede resolver en muy pocos días. Harán falta meses e incluso años para volver a estabilizar el país, poner en marcha las estructuras destruidas, hace funcionar las instituciones y sobre todo recomponer la sociedad dividida. De momento, con el esfuerzo de los leaderes religiosos, se está consiguiendo que el conflicto no tome grandes dimensiones religiosas.

Gaetan