Gaétan KABASHA

analisis

La derrota de Seleka

Escrito por gaetan 22-02-2014 en analisis. Comentarios (0)


La derrota de Seleka.

Se van como vinieron. Quizá nunca lleguemos a saber las motivaciones profundas de esta alianza de circunstancia llamada Seleka. Todo lo que se sabe es lo que se ve desde fuera. Los juegos de detrás de la cortina son mucho más oscuros. En todo caso, todo indica que seleka está derrotado y se va como vino a la República Centroafricana.

Para recordar, digamos que dos etnias del norte de Centroáfrica (Rounga y Goula) inicialmente enfrentadas entre sí son mayoritariamente musulmanes. Contrariamente a otros países de la zona, el Islam no entró masivamente en otras etnias de la República Centroafricana. De hecho, muchos centroafricanos siempre han considerado a los musulmanes como extranjeros. El Islam estaba visto como la religión de los chadianos comerciantes y los mbororo (una tribu nómada que vive en la selva) también de alguna manera extranjera. Una religión que los venideros. El resto de las etnias acogió más rápidamente el cristianismo aunque con cierta mezcla de creencias tradicionales.

La región de la Vakaga está situada en el extremo nordeste de la República centroafricana. Es una zona completamente aislada. No llega ninguna carretera viable. Los funcionarios afectados allí nunca se presentan y los que van, hacen la ley a su manera, fuera de todo control. Las escuelas funcionan mal por falta de profesores y medios. El sistema sanitario está fuera de todo calificativo. Este aislamiento hizo que tradicionalmente la zona esté mucho más relacionada con el Darfúr y el sur de Chad que con el gobierno central. Las influencias musulmanas del Darfúr y Chad y el intercambio cultural y comercial con estos dos países hicieron que el pueblo rounga y goula se sintiera extranjero en su propio país.

Desde hace poco, el poder judicial central enviaba a Birao (ciudad cercana al Darfur) a los brujos condenados como se enviaba a gente al exilio. La idea era extraerlos de su entorno natural y alejarlos lo más posible del “país”. El que iba a cumplir su condena a la cárcel de Birao no volvía casi nunca a su pueblo natal. Era un destierro en toda regla. Esto significa que a los ojos del gobierno central, la zona de Vakaga era como un desierto de aislamiento, una tierra sin interés. Durante la época de lluvia, la región queda absolutamente desconectada del resto del país. Los ríos se llenan; los caminos deslizan; los campos están inundados. Para llegar allí, hace falta un avión. Durante seis meses del año, Birao es completamente incontrolable.

En este ambiente, nace el grupo Seleka. Es más fácil convencer a los jóvenes de allí, completamente desempleados y sin futuro que están abandonados por su propio gobierno. Es muy fácil reagrupar a miles de combatientes desde el Darfúr y el Chad prometiéndoles un futuro mejor gracias al rifle. Son sitios donde la violencia se cultiva como cultura desde pequeño. Además, jugando con la cuerda religiosa, resulta más fácil todavía explicarles que los cristianos (del sur) consideran a los musulmanes (los del norte) como extranjeros.

Pero ¿quién les sugirió la idea de unirse para ser más fuertes contra todos? ¿Quién les convenció de que podían tomar el poder a casi 1.000 km, a Bangui? ¿Quién les organizó y los abasteció con armas pesadas, municiones, comida, equipamientos etc.? ¿Qué plan había detrás de la aventura seleka?

Quizá nadie llegue a saber todo el entramado internacional detrás de este asunto. El hecho es que dos etnias antiguamente enemigas se unieron y consiguieron formar un ejército capaz de tomar el poder en Bangui. Su campaña fue como un paseo. Francia que suele meterse en los asuntos políticos y militares de Centroáfrica, no hizo nada para impedirlo. El día 24 de marzo de 2013, se hicieron con el poder y pusieron a Djotodia como presidente. Nadie se lo creía.

El plan fracasó después. Los integrantes de seleka no estaban preparados para guiar el país. Los que idearon el proyecto seleka olvidaron una cosa: Conquistar el poder es diferente de mantenerlo. Toda guerra supone una política detrás. Cuando falla la política, la guerra se convierte en una empresa violenta sin más. No se dirige un país con hordas de sanguinarios. El proyecto seleka estaba bien hecho militarmente pero no tenía una vertiente política. Quizá los que financiaron el proyecto no tuvieran más idea detrás que quitar de en medio al presidente Bozizé por motivo que sea, entretener el caos durante un tiempo y luego deshacerse de los seleka. ¿Quién sabe?

La actitud de los dirigentes seleka y su incapacidad de controlar a su gente les han pasado factura. Muy pronto, todo el mundo se dio cuenta de que no habían venido para quedar. Los que festejaron la instalación de un régimen islámico en el corazón de África tuvieron que descantar muy rápidamente. Creo yo que los seleka fueron juguetes en manos de manipuladores de siempre, los que hacen planes para África desde muy lejos y teleguían a unos corruptos para ejecutar el diabólico diseño. Muchas veces, los ejecutores ni saben de donde viene el proyecto ni los intereses escondidos detrás. Evidentemente, los que sufren son los sencillos pobres habitantes que, de repente, se encuentran envueltos en unas sangrientas batallas, sobreviviendo como puedan y pidiendo ayuda a esos mismos que enviaron a los verdugos.

Seleka fracasó. Desde el día en que Francia envió un ejército para parar lo que se empezó a llamar el genocidio en preparación, el asunto seleka estaba sellado. Sangaris (el nombre de la operación francesa) cortó la hierba bajo los pies de seleka. Por un lado, los acorralaron obligándoles a acuartelarse. Desarmaron a los cabezones que seguían circulando. Por otro, los anti-balaka se encargaron de presionar por todos lados, creando una situación insoportable de inseguridad. No quedaba más remedio al presidente Djotodia que dimitir no sin recibir algún que otro sermón de los que realmente mueven los hilos de la política en la zona.

La dimisión de Djotodia sonó el final de seleka como fuerza imponente. Los militares fueron obligados a salir de los cuarteles. Los altos mandos se fueron a Chad. Otros se están recluyendo en el norte para futuras aventuras. Pero el golpe de gracia vino cuando se rehabilitó a las antiguas fuerzas armadas (FACA). Seleka ya no mandará en Centroáfrica. No será sorprendente si la Corte Penal Internacional emite en un futuro no lejano alguna orden de busca y captura de ciertos altos dirigentes de la funesta empresa. Este mundo funciona así. Los ejecutores son los que pagan. El que no sabe es idiota y paga por ello.

Desgraciadamente, los pacíficos musulmanes centroafricanos tuvieron que pagar caro. No supieron distanciarse con tiempo de las fechorías de seleka. Ahora, se ven considerados todos como miembros de la organización. Muchos murieron masacrados por los exaltados anti-balaka, otra empresa que acabará como empezó. Otro día, hablaremos de los anti-balaka. No creo que tengan tampoco un proyecto político.

¿Alguien tendrá compasión algún día de los pobres de este mundo?

Gaetan

Las consecuencias del conflicto

Escrito por gaetan 06-02-2014 en analisis. Comentarios (0)

 

Centroáfrica: Las consecuencias del conflicto.

La seguridad sigue siendo el problema prioritario de Centroáfrica. Los enfrentamientos que se asemejan a una limpieza religiosa en algunas zonas no cesan. Sin embargo, se puede decir que con la determinación de unos y otros, principalmente las autoridades religiosas tanto cristianas como musulmanas, y la ayuda de las tropas internacionales, se ha evitado, in extremis, el genocidio cantado. Ahora, se trata de analizar las consecuencias inmediatas de esta crisis.

Los diversos protagonistas actúan con una mirada corta, puesta solamente en el presente inmediato. La mayoría no se dan cuenta del desastre futuro tanto al nivel económico como al nivel alimentario. Las consecuencias de la fractura social entre los cristianos y los musulmanes son inmensas a corto y a largo plazo. Veamos unas cuantas.

 

La economía.

 

En la República centroafricana, el negocio se encuentra entre las manos de los musulmanes. Son ellos los que tienen las grandes tiendas y almacenes en todas las ciudades. Todas las actividades económicas de alto nivel giran entorno a sus negocios. Además, los grandes comerciantes suelen prestar dinero a los otros musulmanes para emprender pequeños negocios en las pequeñas ciudades y aldeas. Eso hace que el dinero circula gracias ellos y los productos manufacturados se encuentran entre sus manos. Están en relación con otros hombres de negocio de los países vecinos (Camerún y Tchad) desde donde traen la mercancía.

Durante este conflicto, muchos musulmanes se fueron a Tchad huyendo. Los que no lo han hecho todavía, lo harán dentro de poco. Es un problema de tiempo y de posibilidad. Muchos camiones salen cada día escoltados por las tropas chadianas hacia el norte y cruzan la frontera. Después de la derrota de los seleka en Bangui, el miedo cambió de bando. Los anti-balaka se entregan a la caza de los musulmanes jugando al gato y al ratón con las tropas internacionales. Se vengan después de ocho meses sufriendo la ocupación horrenda de los seleka. Hay quienes incluso acusan a los militares franceses de favorecer a esas milicias.

Al destruir las tiendas de los musulmanes y al echarlos del país, Centroáfrica se queda sin negocio serio. Sacarán su dinero de los bancos. En muy corto plazo, el país se quedará sin provisión. Los productos manufacturados serán escasos. Bangui se quedará vacío. Hasta los artículos muy básicos empezarán a costar el precio de oro. Esto ya está a la vuelta de esquina.

Por otro lado, la mayoría de los propietarios de los camiones que hacen Douala-Bangui son musulmanes. También los conductores. Con la situación actual, ya los conductores no quieren arriesgarse a cruzar el país para traer la mercancía. Tienen miedo de encontrarse en el camino con los anti-balaka. Evidentemente, estos últimos no se dan cuenta de las consecuencias de sus acciones sobre el conjunto del país. Los organismos internacionales se quejan que ya no pueden abastecer los campamentos de refugiados porque no saben como traer la comida desde Camerún. Los conductores se niegan a cruzar la frontera. Tan es así que la ONU acaba de decidir utilizar los aviones para no ver a los miles de refugiados morir de hambre ante sus ojos.

Durante mucho tiempo los centroafricanos de otras confesiones religiosas se contentaban de desarrollar sus aptitudes en otros campos. Muchos eran funcionarios. Muy pocos se entregaban al negocio. Se burlaban mucho de los musulmanes que, en lugar de estudiar, se meten en el negocio desde pequeño. Todos los sectores económicos estaban ocupados por los musulmanes. Hasta las minas de diamantes y oro están entre sus manos. El resto de los ciudadanos constituye la mano de obra. Cuando había paz, se mantenía bien ese equilibrio. Ahora que el tejido social no se mantiene, todo se desmorona.

Nutrición

Los habitantes de la República centroafricana no saben cuidar el ganado para abastecer los mercados. Solamente encuentras unas cabras circulando al azar en los poblados. No existe una política ganadera sería sobre todo el territorio nacional. Sin embargo, hay una tribu especialista en el ganado de vacas. Son los mbororo (peuls). Es una tribu nómada que vive en medio de la selva. Sus miembros nunca se mezclan con los demás habitantes del país. Se casan entre ellos. Son todos musulmanes. Los encuentras en muchos países de África central. Muchos no tienen identidad nacional. Cruzan las fronteras según épocas buscando los pastos. Son ellos que abastecen los mercados con la carne.

Con este conflicto, se encuentran amenazados. Muchos fueron matados en sus campamentos dentro de la selva. Otros prefirieron cruzar la frontera con sus vacas. Los que quedan, ya no pueden atreverse a salir para vender las vacas al resto de la población. El resultado es abrumador: Bangui ya no tiene carne. En todos los mercados de la capital, no hay carne.

Aparte de las vacas de los mbororo, los centroafricanos suelen consumir la carne de caza. En todos los rincones del país, se permite cazar los animales no prohibidos. Es en esta óptica que los anti-balaka disponen de rifles de una bala. Está permitido llevar este tipo de armas de manera general. Con la inseguridad generalizada, ya nadie se atreve a entrar en la selva para practicar la caza. La selva está repleta de guerrilleros de todo tipo. La caza se ha convertido en un riesgo muy alto. El resultado no puede ser peor. Ya no hay carne en ninguna parte. La malnutrición seguirá, y todo tipo de consecuencias de una alimentación carente de vitaminas.

La guerra es siempre un desastre. Pero cuando toma el color étnico o religioso, trae consecuencias insospechadas. Los efectos de lo que está pasando en Centroáfrica serán catastróficos a corto y largo plazo. Todavía los que están involucrados en las violencias no han reparado en ello. Si el país estaba ya en la cola de todos en materia de desarrollo, ¿dónde lo vamos a colocar ahora?.

Gaetan

La violencia ciega

Escrito por gaetan 30-01-2014 en analisis. Comentarios (0)


La violencia ciega.

Lo que está pasando actualmente en la República Centroafricana, ya no hay nadie que lo entienda. Por mucho que se intente justificar, no hay justificación que valga. Todo se vuelve irracional. El conflicto se ha ido transformando en una espiral de violencia incomprensible y ciega. Algún pensador dijo hace tiempo que cuando la ideología se apodera de las masas, se convierte en un arma peligrosa. Parece que estamos asistiendo a esta realidad.

En un primer momento, los centroafricanos podían identificar bien a sus adversarios. Quiero decir a los adversarios de su tranquilidad. Eran los seleka, esos huestes peligrosos que andaban por todos los pueblos imponiendo la ley del desorden y la muerte. Durante ocho meses, no dejaron de ahuyentar al pueblo sencillo sin defensa. No tenían adversarios delante. En aquellos momentos, toda resistencia frente a sus fechorías se veía como algo que sostener. Era auto-defensa. Así nacieron los anti-balaka.

Según los conocedores de la realidad cultural centroafricana, anti-balaka es una transformación de una expresión francesa “anti- balle – AK 47”. Se refiere a las prácticas mágicas y animistas que otorgan al individuo resistir a la bala de un arma de asalto que se llama AK 47. La gente fue reduciendo todo en una palabra y se convirtió en antibalaka.

Los anti-balaka nacieron hace mucho tiempo para defender a los pueblos del norte de Centroáfrica contra los invasores mbororo, una tribu de ganadores nómadas que circulan en la selva buscando pastos. En muchas ocasiones, invadían impunemente con su ganado los huertos de los campesinos. Así nacieron los anti-balaka.

Últimamente, esos grupos de auto-defensa se volvieron  a constituir, esta vez para defenderse de los seleka. En primer momento, todo el mundo les aplaudía. Empezaron desesperadamente en las localidades de Bossangoa (la región del expresidente Bozizé). Se piensa que les apoyaron con la logística y la táctica algunos antiguos militares afines a Bozizé. Pero generalmente, los anti-balaka luchan solamente con los fusiles de caza de una bala y las armas blancas (machetes, lanzas, cuchillos etc.). En el principio, su enemigo eran los seleka.

Poco a poco fueron extendiendo su dominio y de paso, confundiendo a todos los musulmanes con los seleka. A su vez, los seleka empezaron a confundir a todos los cristianos con los anti-balaka. El conflicto se complicó y se fue transformando en un conflicto religioso entre los cristianos y los musulmanes.

Lo que hoy en día no se entiende es el porque de las violencias. En efecto, la Comunidad Internacional decidió enviar tropas en Centroáfrica para poner orden y estabilidad. Francia envió unos 1.600 militares. Muchos países africanos constituyen lo que se llama la MISCA, unos 5.000 militares. Con la llegada de esas tropas, se pensaba que los beligerantes podían entender la voz de la razón y deponer las armas. No fue así.

Los anti-balaka seguían exigiendo la dimisión del presidente musulmán, el causante de todo el desastre en que se encontró el país. Desde el día 10 de enero, lo consiguieron. Djotodia dimitió junto con su primer ministro Tiangaye. El Consejo Nacional de Transición eligió a una mujer, la alcaldesa de Bangui para liderar la transición política y reconciliar a todos. La elección fue del agrado de todos. Se pensaba que con la dimisión de Djotodia y la llegada de la presidenta Catherine Samba, las cosas iban a ponerse mejor. A día de hoy, las violencias no han parado. ¿Qué está pasando en Centroáfrica?

Lo que está pasando es que los jóvenes desempleados, manipulados o no, ya han saboreado a los bienes saqueados y han aprendido a matar. No hay nada que les impida seguir. Ya nadie sabe el objetivo que persiguen. La presidenta no es su adversario. Tampoco se puede decir que los seleka siguen siendo una verdadera amenaza desde que las tropas internacionales han reducido su virulencia. Entonces, ¿Quién es ahora el enemigo de los antibalaka? ¿Qué quieren?

La realidad es que los que matan ahora lo hacen guiados por una ideología nefasta basada en la religión que ellos mismos no practican. Los anti-balaka matan a todo elemento musulmán en su camino, llamándose ellos cristianos. Pero ¿Cuántos de ellos son realmente cristianos y cuántos practican el verdadero cristianismo? ¿Qué dirigente cristiano les ha enviado a matar a sus semejantes? La venganza, el odio y la locura colectiva se cristalizan en una ideología religiosa que no tiene ningún sentido. Arrancar esta ideología genocida en su cabeza cogerá mucho tiempo. Ya no tienen verdaderas reivindicaciones políticas o sociales. Su único objetivo es matar al musulmán al que confunde con los seleka. Es una venganza ciega e indiscriminada. Se mata a los niños, a las mujeres, a los ancianos, a los enfermos. En muchos barrios, se glorían de haber hecho una limpieza.

Por otra parte, algunos musulmanes, llevados por la ira y la venganza, también responden con la misma violencia. En sus barrios, matan a todo cristiano que pasa. El ciclo de violencia no cesa. El conflicto ha dejado de ser político para desplazarse a otros ámbitos.

También hay que destacar que el saqueo está beneficiando a esos jóvenes hambrientos y desempleados. Como casi en todos los sitios donde la gente sufre pobreza, cualquier oportunidad se convierte en un escenario de saqueo. Todos los centros comerciales de los pequeños pueblos han sido arrasados y saqueados. En los barrios de Bangui, no pasa un día sin que se saquee los bienes hasta el tejado de las víctimas de la violencia. Al final, la violencia se ha convertido en un medio de supervivencia.

Será muy difícil remontar la cuesta otra vez. Esperemos que las nuevas autoridades consigan parar la sangría. De momento, parece que esperan una única solución providencial, la de los cascos azules de la ONU. ¿Cuándo llegarán?

Gaetan

Tres africanas presidentas.

Escrito por gaetan 21-01-2014 en analisis. Comentarios (0)


Tres africanas presidentas.

El continente africano no deja de sorprender al mundo. A veces, la sorpresa es tan grande que uno se queda
atónico y de repente se hace una serie de preguntas: ¿Acaso no se juzga
demasiado las sociedades a partir de análisis superficiales o raciales? ¿existe
una sociedad perfecta que se podría tomar como modelo o todas son sujetas a
mejora y cambio? Lo que acaba de pasar a la República centroafricana viene a
confirmar que una sociedad humana es siempre compleja y puede sorprender a
cualquier momento.

El lunes 20 de enero de 2014 se quedará en los anales de la historia de ese país como una fecha inolvidable. El
país acaba de dar un giro tan sorprendente como agradable. Es un giro
esperanzador para el país y todo el continente. ¿Dónde está la sorpresa y dónde está la esperanza?

Después de diez meses bajo el yugo de musulmanes en país mayoritariamente cristiano, diez meses con fuertes
ingredientes de islamismo en algunas partes del país, los consejeros (diputados) acaban de elegir a una mujer como presidenta nacional. ¿No es eso
sorprendente? ¡Al presidente musulmán, le sustituye una mujer! ¡Es todavía más
sorprendente el saber que la mayoría de los consejeros son hombres y muchos de
ellos, musulmanes! Por si fuera poco, a esta mujer, le toca ahora hacer la
guerra. El país está en guerra que no dice su nombre. Es una mezcla de guerra
abierta entre los grupos armados y una guerra civil que esconde su rostro
detrás de las religiones. Pues, esa mujer, Catherine Samba Panza, va a tener
que desarmar a unos y a otros. Todos ellos son hombres ya que las mujeres no
suelen emprender las guerras. Los hombres prenden el fuego, las mujeres vienen a apagar. ¡Menos mal!

El hecho es también esperanzador porque ya van tres mujeres africanas a la cabeza de los estados. ¡Díganme si
hay otro continente con tantas mujeres presidentas! Hay esperanza en África.

La de Liberia Ellen Johnson Sirleaf fue la primera en abrir la aventura. Elegida con una mayoría abrumadora en 2006
y en 2011, Ellen Johnson Sirleaf sacó a su país de una guerra civil sangrienta.
Obtuve el premio Nobel de la paz y sigue guiando su país por las sendas de la
paz y la prosperidad.

Luego siguió la presidenta actual de Malawi, Joyce Hilda Banda. Fue elegida presidenta en 2012 después del
fallecimiento de su antecesor Bingu Wa Mutharika. Antes de ocupar el cargo de
jefa de estado, ocupaba el rango de vice-presidenta.

La tercera es Catherine Samba Panza. Anteriormente alcaldesa de Bangui, esta mujer es muy conocida en la
defensa de los derechos de las mujeres y en los diálogos nacionales. Ahora, le toca la tarea más difícil de reconciliar el país dividido y pobre.

Todas esas mujeres fueron elegidos por muchos hombres. Ni Francia que tiene la costumbre de dar lecciones
de democracia en África, ha conseguido todavía colocar a una mujer a la
jefatura del Estado. Ni los Estado Unidos, heraldos de democracia en el mundo,
han tenido esta suerte. Entonces, ¿por qué se sigue hablando de machismo atroz en África ?

No estoy diciendo que todo vaya bien en el tema de los derechos de las mujeres. Me preocupan mucho más los
derechos humanos en distintos puntos del planeta. El tema de la organización
familiar y social es un tema muy complejo. En todas las sociedades, hay cosas
que mejorar y arreglar. En África también y muchas. Pero no es justo juzgar
demasiado a una sociedad desde la superficialidad. Hay que vivir dentro y
durante mucho tiempo para darse cuenta de una cierta coherencia de las
estructuras establecidas por un fin concreto. Una sociedad es una organización
muy compleja que va cambiando según la evolución económica, política,
tecnológica etc. Muchos cambios sociales siguen automáticamente los cambios económicos.

Damos la bienvenida a la nueva presidenta de Centroáfrica. Le deseamos un éxito en esta tarea gigantesca. ¡Ojalá
consiga sacar el país del atolladero en el que está metido! Al mejor donde los
hombres han fracasado, ella lo conseguirá. Châpeau a las mujeres africanas.

 

  Gaetan



El mensaje de la Iglesia en el conflicto centroafricano.

Escrito por gaetan 13-01-2014 en analisis. Comentarios (0)


El mensaje de la Iglesia ante la crisis  de Centroáfrica.

 

La llegada de la coalición Seleka a Centroáfrica ha supuesto un duro golpe a las iglesias cristianas en general,
y a la Iglesia Católica, en particular. Esta coalición, compuesta esencialmente
de grupos musulmanes en un país mayoritariamente cristiano, llegó saqueando los
bienes de la Iglesia Católica, despreciando todo lo diferente a ellos,
profanando las iglesias y profiriendo amenazas a los sacerdotes, religiosas y
otros líderes religiosos cristianos. Todo indica que detrás, había una voluntad
clara de dañar la estructura de la Iglesia, o en todo caso, debilitarla para
luego poner en práctica sus planes ocultos en total impunidad. Se sabe que la
Iglesia, por su organización y su universalidad, es, a veces, la única
institución capaz de hacer frente a los que deterioran los derechos humanos y
destruyen el tejido social.

La República Centroafricana es un país laico, donde siempre han convivido diversas religiones sin
enfrentamientos. El tejido social gira en torno al importante personaje de
Boganda, primer presidente del país,  que
era además ex–sacerdote católico. Durante los cincuenta años que ha vivido el
país independizado de Francia, ha conocido muchos golpes de estado y pequeñas
guerras. Pero siempre, todo se reducía a motivos políticos. Nunca la Iglesia
Católica, que representa al 25% de la población, se había sentido atacada de
manera directa. Nunca, la concordia social se había puesto en entredicho por
motivos religiosos. Nunca, algún grupo rebelde se había enfrentado a la Iglesia
con intención de dañarla o reducirla al silencio. El fenómeno Seleka es, en
este sentido, algo novedoso y potencialmente peligroso.

Ante los estragos ocasionados por los militares de esta coalición, los cristianos se sorprendieron por la
violencia de sus actuaciones y la maldad de sus actitudes. Donde no se podían
llevar el coche por diversos motivos, lo destrozaban con machetes para hacerlo
inutilizable. Profanaron las sacristías y dispersaron las formas sagradas por
la calle. La represión fue tan grande que algunos cristianos, llevados por la
furia, pensaron en la venganza. Sin embargo, los obispos, sacerdotes y otros
agentes pastorales no cayeron en la tentación de dejarse llevar por la ira o
los instintos naturales de venganza. Desde el primer momento, dejaron claro que
el Evangelio tiene que ser la referencia a toda reacción.

De manera sintética, los obispos de Centroáfrica centraron sus mensajes alrededor de cinco ejes importantes:
Consolar a las víctimas, denuncia, verdad, perdón y reconciliación. En todas
sus cartas, sus comunicados, ya sea individualmente o al nivel de la
Conferencia Episcopal, no han dejado de animar a los cristianos y a todos los
centroafricanos a mirar los acontecimientos con los ojos del Evangelio. Por
tanto, sin callar ante la injusticia, predicaron la paz y la tolerancia.

 

1. 
Consolar las víctimas

El conflicto de Centroáfrica ha supuesto infinitas violaciones de los derechos humanos. Ha habido muchos
muertos. Muchas familias han perdido y siguen perdiendo a los suyos. Muchas
mujeres han sido violadas. Las familias enteras se han quedado sin nada. Muchos
han visto sus casas quemadas con todas sus pertenencias. Pueblos enteros se han
desplazado dentro o fuera del país. La primera reacción fue estar al lado de
todos ellos. El arzobispo de Bangui se ha mantenido, durante todo este tiempo, haciéndose
presente en todos los puntos calientes donde hay dolor, denunciando los hechos
y dando ánimo a las víctimas. Los habitantes de Bangui nunca olvidarán sus
visitas en los barrios del norte de Bangui cuando se enteraba de que se estaba
matando a gente; También en los hospitales donde llevaban a los heridos o al
lado del río Oubangui para recoger, junto al pueblo, los cadáveres tirados como
perros al agua.

En la diócesis de Bambari, el obispo recibió un golpe fuerte en la cara con la punta de un arma. Aún así, se
quedó en el lugar, animando como pudo a los suyos. No huyó ni un solo momento.
En Bangassou, se ha puesto en marcha todo un sistema al nivel del obispado para
identificar a todas las mujeres violadas, animarles a seguir viviendo y
prestarles ayuda psicológica.

La Iglesia ha estado más que nunca al lado del pueblo durante estos momentos. También los laicos
comprometidos han mostrado su valor en muchas ocasiones, defendiendo a sus
iglesias o a la gente en los momentos duros. Toda la Iglesia, unánimemente, ha
entendido que lo primero era atender a las víctimas.

Casi todas las religiosas extranjeras prefirieron quedarse en el país a pesar de la propuesta de sus
países de abandonar el lugar. No dudaron en optar por la opción más radical que
les podía costar la vida. De hecho, muchas han sido amenazadas de distintas
maneras, golpeadas o humilladas. Sin embargo, se quedaron en sus dispensarios,
orfanatos y otras estructuras que sin ellas, podrían haber cerrado las puertas.  La actitud práctica de la Iglesia oficial ha
sido un buen testimonio de lo que la Iglesia Universal tiene que ser!

 

2.  La denuncia

La llegada fulgurante de Seleka cogió casi a todos por sorpresa. Las violaciones de los derechos humanos fueron
masivas. Los grupos de defensa de los derechos humanos se vieron desbordados
por la magnitud de la catástrofe. Muchos no tenían la formación suficiente para enfrentarse a  tal fenómeno. Sólo la
Iglesia podía llevar la bandera de la denuncia.

El hecho ser universal ayuda a la Iglesia a tener una voz potente, que se hace escuchar tanto en el interior como
en el exterior del país. Los obispos no dudaron en utilizar esta oportunidad.
En las dos cartas que la Conferencia Episcopal escribió al nuevo presidente,
los obispos no tiemblan al denunciar la voluntad diabólica de destruir las
estructuras del Estado y de la Iglesia. En su carta del 23 de abril, dicen
textualmente: “…No es con las armas que se puede satisfacer las necesidades del pueblo… la lógica de la guerra ha
prevalecido al diálogo… en todos los sitios donde pasaron los elementos de
Seleka, hay llanto y luto…”
. En su carta al presidente interino del 20 de
junio de 2013, enumeran todos los estragos de Seleka y añaden: “ …Los males de ayer son también hoy de
actualidad y sus efectos son un tanto más amplificados por las hostilidades de
Seleka. El sentimiento general del pueblo centroafricano ante esta coalición es
un “nunca visto”  …”

Todos y cada uno de los obispos llevan estos meses denunciando la situación tanto en los medios locales como
internacionales. El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, no ha dejado de
aprovechar cualquier ocasión para denunciar el expolio de su pueblo y su muerte
lenta. Denuncia la voluntad oculta de islamizar el país y el silencio de la
comunidad internacional sobre lo que está ocurriendo. La Iglesia no se calló.

3.  La verdad

No puede haber una solución a un conflicto que no pase por la verdad. La mentira es un arma que acaba
volviéndose contra sus utilizadores. La Iglesia Centroafricana se ha quedado
del lado de la verdad. Quiere saber lo que ha pasado y quiere hacer conocer la
verdad frente a la mentira. En todas las comunicaciones de los obispos, de
manera consensuada, dejan claro que solamente con la verdad por delante, se
puede resolver el conflicto.

En su primera carta ya citada, los obispos preguntan al presidente si es el verdadero autor de una carta
dirigida al mundo islámico, que insinúa la islamización planificada del país.
Quieren saben por qué Seleka ataca a las estructuras de la Iglesia.

—“¿Cuáles son las intenciones reales de vuestro movimiento?— preguntan.

—“Exigimos de vuestra parte la devolución de todos los bienes de la
Iglesia robados, saqueados o estropeados”—
concluyen.

Muy recientemente, el arzobispo de Bangui aprovechó la presencia del Primer Ministro y el Presidente del
Parlamento en una misa solemne, para decir alto y claro: “… No puedo callarme cuando los hijos de este
país son víctimas de la peor barbarie. Cuando se tortura, se mata a los
centroafricanos como chinches. No me puedo callar cuando se viola a nuestras
hermanas y madres. No me puedo callar cuando los inocentes son víctimas de
expolio…
”. (homilía del 21 de julio en la catedral de Bangui, abarrotada).
Aquella voz sonó como un resucitar en los oídos de los cristianos atemorizados
por esos guerrilleros Seleka. Sintieron aquel día que la Iglesia estaba siendo la
voz de los sin voz
.

Poco después, se plantó en una cárcel donde acababan de encerrar a un pastor protestante por haber denunciado
las matanzas. No se fue del lugar hasta que soltaron al pastor injustamente
tratado.

Al lado de la palabra, la iglesia está animando también a los organizaciones laicas a identificar bien los
hechos. La comisión Justicia y Paz, bajo mandato de la Conferencia Episcopal,
está haciendo listas exhaustivas de todas las violaciones. Solamente así pueden
contribuir a que el Tribunal Internacional se ocupe del tema…algún día.

Con este ejercicio, se está exigiendo al mismo tiempo la claridad de los hechos y la responsabilidad
jurídica de los autores de matanzas y otras barbaries. La Iglesia no se cansa
de gritar al mundo clamando por la justicia y la verdad.

4.  El perdón y reconciliación

No hay justicia sin perdón y no hay reconciliación sin perdón. “ …Aunque
nos sentimos agredidos y protestamos con toda nuestra fuerza, no podemos
responder al hierro con hierro porque los que buscan la paz, los pacíficos, son
los que heredarán la tierra, mientras que los que acumulan el odio y el
espíritu de revancha, les queda una cicatriz en el alma que perturba la vida y
enreda el alma”.
Estas fueron las palabras de Mgr Aguirre, parafraseando la
homilía de toda la Conferencia Episcopal leída en todas las iglesias de Bangui
el día 15 de abril. En ellas, se ve claramente, el llamamiento  al perdón y la paz. Los cristianos no pueden
tener odio en su corazón.

Parece fácil pero no es sencillo pedir a una persona herida que olvide la maldad de su agresor. Es como dar la
mano amorosa al que te la quiere cortar. Sin embargo, el mensaje cristiano es
tan claro como el agua en este sentido. Jesucristo pide perdón para sus
verdugos.

Desde el inicio del conflicto, los líderes religiosos han advertido que el conflicto podía degenerar en
divisiones religiosas. Un conflicto religioso es lo peor que le puede pasar a
un país. Se puso en marcha una comisión conjunta donde se encuentran el
arzobispo de Bangui, el presidente de las iglesias protestantes y el Imam de la
gran mezquita de Bangui. La actividad pacificadora de esta comisión ha
conseguido atajar las tentaciones de venganza, y de paso, evitar enfrentamientos
religiosos.

El mensaje principal de la Iglesia en este conflicto es muy claro: perdón y reconciliación. A nadie le
beneficia la guerra civil con carácter religioso. Los obispos luchan día tras
día para circunscribir el conflicto en el ámbito político. Es una tarea muy
difícil porque muchas vidas están rotas. El instinto natural lleva a unos y
otros a querer defenderse, destruyendo al que está a su lado. Es evidente, como
se sabe, muchas veces el vecino no es el verdadero culpable.

Es importante no poner a todo el mundo en un mismo manojo. “Todos los
musulmanes no son Seleka ni todos los Seleka son malos”
, puntualiza Mgr
Aguirre.  En la carta de los obispos al
presidente, el 23 de abril de 2013, los obispos se centran en el pasaje bíblico
de Mt 18,21-22, y aseguran que, de parte de la Iglesia, no hay otro camino que
el del perdón. Sin embargo, advierten de que “no se pueden aprovechar del principio de perdón para abusar impunemente
de los demás”.

Como se ve, la Iglesia Católica no se ha quedado como observadora pasiva de la situación. Los acontecimientos
le han golpeado en su propio corazón. Sus bienes han sido saqueados. Sus
cristianos han sido acosados,  humillados y asesinados. La tentación de dejar todo caer era enorme. Los que querían
alentar la violencia como vía de solución o de defensa, eran muchos. Sin
embargo, la Iglesia, utilizando su cohesión social y sus estructuras
nacionales, sigue enseñando que sólo el amor puede cambiar el corazón del
hombre. ¿Los Seleka serán capaces de entender también este mensaje?

También el saqueo de los bienes materiales ha sacudido el orgullo de los pastores de la Iglesia. La guerra ha
puesto a la Iglesia en el mismo bando que los pobres de siempre. También ha
sufrido humillación y  desprecio. Es más, se le han quitado los medios que le ponían en la categoría de los ricos. De
aquí en adelante, la pastoral se hará desde la pobreza y la proximidad con los
más pobres. No hay mal que por bien no venga. ¡Ojalá todo el mundo se haga
nuevos planteamientos desde esta óptica!

Gaetan