Gaétan KABASHA

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Apertura de nuevo blog y cierre de éste

Escrito por gaetan 07-03-2015 en General. Comentarios (0)

Queridos lectores.

Desde hoy, este blog dejará de recibir nuevas entradas. A partir de hoy, os podréis informar de la situación del continente africano y otros temas que nos interesan en afroanalisis.blogspot.com.

Gracias a todos!!

Situación de Centroáfrica (part 4)

Escrito por gaetan 11-09-2013 en General. Comentarios (0)

1.     ¿Por qué ese silencio?

Sorprende el silencio de la Comunidad Internacional. Sorprende la ausencia estrepitosa de la cobertura internacional de los medios de comunicación. Sorprende la actitud de Francia en comparación con el pasado. Sorprende el olvido de este país de partede todos. Tan sorprendente todo que  la comisaria europea para la ayuda humanitaria ha llegado a decir: “Centroáfrica es un país que el mundo ha olvidado…. Si no hacemos nada, se convertirá en una nueva Somalia[1].

¿Por qué estesilencio?

Primeramente, hay que resaltar que Centroáfrica es una antigua colonia francesa. Siempre se ha dicho que es un laboratorio de la política francesa en África. Desde la independencia hasta nuestros días, Francia ha jugado un papel de primer plano en todos los conflictos. En 1978, el ejército francés derrocó al emperador Bokassa en una famosa operación “Barrakuda”, instalando al poder a su antecesor David Dacko.En 1996, la intervención militar francesa puso fin a un motín del ejército y salvó así al presidente Patassé. En 2006, el ejército francés intervino en el norte de Centroáfrica para dispersar a los soldados de UFDR y estabilizó así el poder de Bozizé. Francia ha mantenido las bases militares en el país hasta 1999, y aún después de su retirada, sigue teniendo un número importante de soldados en el país. Por esta razón,  cuando algo pasa en Centroáfrica, todo el mundo mira a Francia. Cuando Francia habla, todo el mundo sigue. Cuando se calla, todo se ignora. Así de sencillo.

A mediados de octubre el presidente François Hollande advirtió del peligro de “somalización” de Centroáfrica e hizo un llamamiento a la Unión Africana y la ONU para que intervengan más en el país, especificando que Francia estaría dispuesta a ayudar. Pocos días después de estas declaraciones, el Consejo de Seguridad de la ONU escuchó en una sesión un informe sobre la situación del país y su secretario general Ban Ki Moon expresó su preocupación por lo que ocurre allí. Habrá que ver durante las próximas semanas si este giro de interés en altos círculos internacionales por Centroáfrica se concreta en acciones decisivas que puedan cambiar la situación.

En cincuenta y cuatro años, desde 1959, Centroáfrica ha conocido todos los ensayos políticos posibles: del sacerdote fundador de la República, Boganda al rebelde Djotodia, el país ha pasado por un maestro de escuela (Dacko), un sanguinario emperador que se equiparaba a Napoleón (Bokassa), un general del ejército (Kolingba), un demócrata convertido en inútil demagogo (Patassé) y un general que creía que el país era una familia personal (Bozizé). Una pandilla de  siete presidentes, corruptos unos como otros menos el sacerdote fundador del que se guarda una memoria viva. Se sabe más o menos que cada diez años, hay un alboroto general. Entonces, cuando algo pasaen esas tierras, el mundo tiende a decir: “estamos en lo mismo de siempre. Se matarán y cuando se cansen, pararán”.

La razón del desinterés de Francia en el desarrollo de este último conflicto centroafricano puede entenderse en parte por su intervención militar el pasado mes de enero en Mali. Esta intervención militar francesa en Mali acaparó todas las miradas y desvió el interés por otras zonas de África. Pero cuando Francia atacaba a los yihadistas en Mali, otros musulmanes radicales estaban ocupando el terreno en Centroáfrica. Lo más sorprendente es que ningún diplomático llegó a alertar delo que estaba pasando y del riesgo de implosión del Estado con la llegada de Seleka en el poder. Si todos estaban de acuerdo, se debe decir que tuvieron una mirada corta de la realidad o un error de visión.

La otra razón más inmediata, hay que buscarla en la implicación de Chad en los dos conflictos, el de Mali y el de Centroáfrica. Chad se prestó voluntario para apoyar al ejército francés en la intervención de Mali, desplegando a 2.000 militares sobre el terreno de operaciones. Pero al mismo tiempo, estaba apoyando a los Seleka conmateriales y militares para derrocar a Bozizé. Francia se encontró en un dilema. Se pensaría que prefirió cerrar los ojos para no molestar a su aliado Chad.

Sin embargo, hay que ir a la historia misma para intentar encontrar las razones profundas de este olvido de la comunidad internacional. Centroáfrica es un país enclavado. No presenta ningún interés geo-estratégico mundial. El sentimiento general de los centroafricanos es que es una reserva de Francia. Más aún, cada diez años opoco más, surge un cambio de poder en condiciones más o menos violentas. El país vive en un estado permanente de rebeliones y golpes de estado. Por tanto,un golpe más no conmueve a nadie.  Solo que esta vez, no es solamente un golpe sino un cambio radical de sistema. Loque pasa en Centroáfrica suena como “algo ya visto”. Nadie se preocupa encomprobar si hay ingredientes nuevos.



[1]Somalia pasó más de 20 años en una anarquía total, sin gobierno ni poder central. Así se convirtió en un terreno propicio para los grupos extremistas afines a Alqaida

Situación de Centroáfrica (Part 3)

Escrito por gaetan 10-09-2013 en General. Comentarios (0)

1. Situación actual

En estos momentos, el país está al borde del colapso según la expresión del responsable de los derechos humanos de la ONU. “Estamos gravemente preocupados por las alegaciones de asesinatos, tortura, detenciones arbitrarias, violencia contra las mujeres, desapariciones forzadas, justicia popular así que el clima de inseguridad generalizada y la ausencia del Estado de derecho que prevalece en el país desde estos cinco meses” decía el experto de la ONU Christof Heyns, el pasado 5 de agosto[1].

Prácticamente, aunque existan un presidente y un gobierno, el Estado no existe. El país está divido en pequeños reinos donde gobiernan los señores de guerra. La muerte se ha convertido en algo banal y barato. Este 9 de septiembre, el ministro del interior, José Binoua, comentando las matanzas de Bohong (Bouar), reconocía que nadie controla a los generales y coloneles que, de repente, envían tropas dondequiera a matar y quemar pueblos.

Todos los días, los elementos de la Seleka matan, violan mujeres y secuestran para luego pedir rescates. Sigue habiendo numerosos niños soldados. Aunque en el centro de la capital, la situación ha mejorado bastante durante los últimos meses y hay algo de tranquilidad, en los barrios periféricos han seguido las incursiones de les militares Seleka que han sembrado desolación y muerte. Miles de centroafricanos son refugiados en el interior del país o fuera. Las carreteras del interior son la propiedad de los milicianos islamistas, que han  erigido barreras en todos los sitios donde para pasar, pidien dinero, e incluso los campesinos que van a sus campos andando, tienen que pagar el peaje. Los obispos y sacerdotes ya no tienen coche para visitar las comunidades alejadas de los centros porquelos de la Seleka lo han robado todo. En Bangassou, mi diócesis, un territorio tan grande como Andalucía, donde el obispo Juan José Aguirre es español, no queda ningún coche. El obispo va andando a donde puede desplazarse.

En las provincias, ya no existen las estructuras de un Estado moderno. La policía, los ayuntamientos, las estructuras de justicia, los hospitales, la administración territorial han sido completamente desestructurados o sencillamente han desaparecido. Las escuelas están cerradas; los impuestos y otras tasas van directamente el jefe Seleka local. El Estado no tiene ni estructura ni economía.

Empiezan a notarse algunos signos de islamización en algunos localidades del país: en el norte (Kagabandoro por ejemplo), se ha impedido en muchas localidades la venta de la carne de cerdo. En otros, se ha procedido a la matanza de todos los cerdos de los pueblos. Algunas carnes de caza también están prohibidas. Aunque no se haya impedido a los cristianos acudir a su culto todavía, hay indicios de que la islamización lenta está en marcha. Es verdad que esas prácticas son hechos aislados, pero significa que el terreno es propicio para algunos grupos radicales. De manera general, se está nombrando musulmanes en los puestos importantes de la administración territorial. Algunos empiezan a pensar que para conseguir un puesto de administración, hay que hacerse musulmán.

Por lo que se refiere a la situación humanitaria, es una catástrofe. Decía el responsable del programa “Acción contra el  hambre”, Alain Coutard hace unos días: “la situación en las provincias y las campañas es realmente alarmante. Ya no existe la autoridad. Solamente mandan los jefes de la rebelión seleka. Muchos centros de salud han sido destruidos, mucha gente sobrevive sin nada[2].  A eso añade la comisaria europea a la Cooperación Internacional Georgieva Kristalina: “Centroáfrica es el país más olvidado del mundo; el más miserable; el que más necesidad tiene y el que menos recibe…En los hospitales, ya no hay equipamientos médicos, ni medicamentos, ni colchones ni comida. .. en la capital, la mitad de la población no tiene letrinas y todo el mundo me preguntaba: ¿por qué el mundo nos ha olvidado?”[3]

Esta guerra ha traído consigo una nueva arma desconocida antes: los milicianos de la Seleka, para vengarse de algún intento de sublevación, queman las casas de pueblos enteros. En un país donde la gente construye con techo de paja, la quema de una casa supone convertir en ceniza todas las pertenencias del propietario. Cerca de Bouar, se ha quemado más de 4.500 casas. Muchos otros pueblos han sido quemados en distintos lugares dejando a los ciudadanos a la intemperie sin nada.

Está claro que los problemas son colosales y no se ve claramente que haya una solución inmediata al conflicto. El país está casi en el olvido.



[1] ChristofHeyns, relator especial de la ONU, jefe de expertos sobre la situación de Centroáfrica (06/08/3103)

[2] Alain Coutard, Responsable de Action contre la faim.

[3] Georgieva Cristalina (Journal de Bangui 09/08/2013)

situación de Centroáfrica (part1)

Escrito por gaetan 06-09-2013 en General. Comentarios (0)

1.     La situación de Centroáfrica en septiembre 2013(primera parte)

La guerra de  la rebelión Seleka

Las causas de este contrasentido hay que buscarlas en una colonización francesa muy dura que no desarrolló el país ni dejó cuadros preparados en el momento de su independencia, y también en una sucesión de guerras, motines, rebeliones y golpes de Estado que han sumido al país en la miseria.

Para explicar la última crisis, comencemos en 2003. Ese año el general François Bozizé inició una guerra desde Chad, donde había huido pocos meses antes. Apoyado militarmente por el ejército de Chad, y políticamente por Francia, llegó con sus tropas a la capital, Bangui y derrocó al entonces presidente Ange-Felix Patassé, que se había convertido en un demagogo impopular. En aquella ocasión, Bozizé fue aclamado por el pueblo como un libertador.

En 2005, Bozizé organizó unas elecciones que ganó de manera bastante clara, aunque con ciertas irregularidades. Pero no consiguió contentar a los que le ayudaron a hacer la guerra en 2003. Algunos de estos soldados descontentos se juntaron con otros políticos desfavorecidos y crearon varias rebeliones en el norte del país, una zona delpaís muy deprimida, de mayoría musulmana cuyos habitantes se han sentidodurante décadas olvidados por parte del gobierno central. Bozizé tampoco consiguió poner en marcha un verdadero proyecto nacional de desarrollo y la corrupción se instaló en todos los niveles.

En 2006, un grupito desconocido llamado UFDR liderado por un tal Michel Djotodia atacó la ciudad norteña de Birao, el punto de intersección entre Chad, Centroáfrica y Sudan del norte. Francia, cuya compañía minera AREVA acababa de iniciar los trabajos de exploración de uranio en la localidad de Bakouma algo más al sur de Birao, a 900 km de Bangui hacia el este, intervino de forma decisiva. Bombardeó la zona y ayudó al ejército nacional de Bozizé a recuperar la zona ocupada. Michel Djotodia fue detenido en Benín y encarcelado, pero por motivos desconocidos fue liberado a los 18 meses en lugar de ser extraditado a Bangui como querrían las autoridades centroafricanas.

En 2011, Bozizé organizó unas nuevas elecciones, que ganó esta vez de forma claramente fraudulenta. Toda la cámara de diputados se llenó de los miembros de su familia, sus amigos personales y personas de su región natal. La oposición democrática fue humillada y silenciada. El horizonte se ensombreció, pero Bozizé, seguro en el poder, no vio que podía llegar ningún peligro para el país. La corrupción, el tribalismo, el clientelismo, la violación de los derechos humanos, se convirtieron en métodos de gobierno.

En Diciembre 2012, cuatro movimientos rebeldes formados en su mayoría por combatientes  musulmanes se unieron en una coalición llamada Seleka (palabra que quiere decir “alianza”, en lengua Sango). Se trataba de UFDR(Union des Forces Démocratiques pour le Rassemblement) de Michel Djotodia, el FDPC (Front Démocratique du PeupleCentrafricain) de Abdoulaye Meskine, la CPJP(Convention des Patriotes pour la Justice et la Paix) de Nouredine Adam, y la CPSK (Convention Patriotique pour la Sauvegardedu Kodro) de Mohamat Moussa Dhafane.

Con la ayuda de Chad, Sudán del norte y la financiación de algún que otro país del Golfo, en diciembre de 2012 realizaron sus primeros ataques en el extremo noreste del país.  El material que tenían y su perfecta organización militar sorprendieron a todos, empezando por el propio ejército nacional, que en la mayor parte de los casos se retiró y se dio a la fuga mientras la Seleka conquistaba ciudad tras ciudad.

En esta época Francia y la comunidad internacional tenían toda su atención en el continente africano puesta en Mali. También existía desde hacía varios años un clima de frialdad entre el presidente Bozizé y Francia. La Seleka aprovechó el momento para deshacer al ejército nacional, ocupar más de la mitad del país y amenazar la capital Bangui, ante la desesperación de Bozize. La población se inquietó cada vez más ante el avance de un movimiento de quien nadie conocía sus verdadera sintenciones y cuyos líderes eran un enigma, pero muchos empezaron a preocuparse de su probable deriva islamista. Francia se negó a intervenir, la comunidad internacional – a pesar de que la misión de la ONU en el país dio la voz dealarma- no se interesó por esta crisis y el país empezó a hundirse.  

En enero 2013, lospaíses vecinos reagrupados en una organización regional llamada CEMAC  (Comunidad Económica de Estados de ÁfricaCentral), formada por Camerún, Chad, Gabón, Congo-Brazzaville, Guinea Equatorial y Centroáfrica, impusieron un alto el fuego y organizaron unas negociaciones de paz en Libreville (Gabón). Las conversaciones se hicieron atoda prisa, sólo en tres días, y de ellas surgió un gobierno de transición  formado por un primer ministro de la oposición democrática, el abogado Nicolas Tiangaye, con cuatro  representantes de la Seleka en los puestos importantes. Se permitió al presidente Bozize acabar su mandato en 2016. Parecía que se abría la puerta a la paz, pero los acontecimientos posteriores mostrarían que cada bando tenía su agenda secreta.

Por un lado, a pesarde la puesta en marcha del gobierno de transición, la rebelión siguió ocupando ciudades. Esta vez mostraron una cara hasta entonces desconocida: con una gran agresividad saquearon y profanaron iglesias cristianas, amenazaron a los religiosos, robaron  todos los bienes de la Iglesia que pudieron, destruyeron de forma sistemática los archivos de los ayuntamientos y oficinas gubernamentales, destruyeron numerosos edificios públicos, y hundieron a los comerciantes no musulmanes. En numerosos lugares los miembros de la comunidad musulmana colaboraron mostrando a los rebeldesdónde se encontraban los bienes de la Iglesia o de algún cristiano. En un país donde durante décadas cristianos y musulmanes han vivido siempre sin problemas de convivencia, la tensión religiosa empezó a surgir. Aquí, hay que recordarque los cristianos son una mayoría abrumadora de 80 por ciento frente a una minoría musulmana de 10.

Por otro lado, el presidente Bozizé organizó milicias populares, compró y distribuyó numerosas armas, trajo a Bangui varios cientos de soldados sudafricanos para protegerle y clamó en mítines públicos de que no tenía ninguna intención de dejar el poderen 2016. El país se colapsó y todo indicó que los enfrentamientos eran inevitables.

El 22 de marzo de2013, a pesar de la presencia de un contingente de militares de los países dela CEMAC, de 750 soldados franceses y de los sudafricanos, la Seleka franqueó la línea roja a las afueras de la ciudad de Sibut, al día siguiente se plantó a las puertas de la capital y el 24 de marzo por la mañana completó la conquistade Bangui mientras Bozizé huyó a Camerún para luego trasladarse a Francia dondese encuentra actualmente. El ejército gubernamental se dio a la fuga y el caos se instaló. La Seleka empezó a saquear sistemáticamente todos los edificios públicos e incluso las ONG y todas las organizaciones humanitarias presentes en el país. Los hospitales y escuelas cerraron sus puertas y miles de personas huyeron a la selva o salieron fuera del país[1].



[1] Segúnlos datos del ACNUR, actualmente hay 206.000 desplazados dentro del país y62.714 centroafricanos refugiados en los países vecinos.

 

31 de agosto de 2013

Escrito por gaetan 31-08-2013 en General. Comentarios (0)

Centroáfrica: La paz sigue siendo un sueño

El día 18 de agosto de 2013, elpresidente auto-proclamado Djotodia hizo su juramento oficial como presidenteinterino. Con ese acto, empieza oficialmente la transición de 18 meses segúnacordado por los presidentes de los países vecinos de Centroáfrica.

El día siguiente al juramento,muchos militares seleka entraron en los barrios de Boy Rabe en el norte deBangui y Boeing, cerca del aeropuerto. Bajo el pretexto de buscar armas entrelas manos de los seguidores del ex-presidente Bozizé,  empezaron otra vez a saquear y matar apersonas indefensas. Hubo decenas de muertos. Casi toda la población de esosbarrios huyó a otros barrios más al sur de la capital. A día de hoy, el miedosigue en los corazones. Muchos no se atreven a volver a sus casas.

Poco después, el presidenteDjotodia cambió el ministro del interior, el todopoderoso Nouredine Adam. Lesustituyó por el pastor protestante Josué Binoua, antiguo ministro de Bozizé,personaje que, bajo el mando Bozizé, era el principal opositor a la invasión deseleka.

Durante esta semana, miles dehabitantes de los barrios cercanos al aeropuerto se refugiaron en las pistasdel aeropuerto paralizando el aterrizaje de los aviones. Se suspendió durantedos días todos los vuelos. Estando en el espacio protegido por los militares franceses,los habitantes pensaban llamar la atención de la comunidad internacional yvivir unos días bajo custodia del ejército francés. El nuevo ministro delinterior fue abucheado cuando se atrevió a acercarse para negociar. El puebloya no confía en las autoridades. La desesperación es palpable.

La situación se decantó cuando seacercó el arzobispo de Bangui, un hombre de paz capaz de denunciar los abusosde seleka sin miedo. Pudo convencer a los refugiados para que hicieran uncomité de representantes. Así mismo, consiguió que esos representantesencontraran al presidente del país Djotodia. Finalmente, después de encontraral presidente, decidieron volver a sus casas.

Entre tanto, nos enterramos deque hay enfrentamientos en el norte y nadie sabe si se trata de una nueva rebelión o sencillamente altercadosentre los seleka y los ciudadanos. No se puede descartar que dentro de poconazcan rebeliones favorables al ex-presidente que, desde Francia, dicepúblicamente que sigue teniendo deseos de volver al poder.

Esta es la situación queprevalece en Bangui. Lo que pasa en las provincias no llega a los medios decomunicación. El gobierno central no controla todavía la totalidad del país.Solamente los señores de guerra hacen la ley en el interior del país.

En Bangassou, sabemos que hay unecierta calma. La gente se va acostumbrando a la nueva situación.

Gaetan